DIRECTORIO MUNDIAL DE LITERATURA, HISTORIA, ARTE Y CULTURA          

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DIRECTORIO MUNDIAL DE LITERATURA, HISTORIA, ARTE Y CULTURA

Tierra, Vida y Alma

 

La Academia Latinoamericana de Literatura Moderna dentro de su Programa de Financiamiento para Escritores Iberoamericanos
y con su Programa Editorial Sagitario
presentan
 
Una obra más del Dr. Fco. Xavier Ramírez S.
 
Tierra, Vida y Alma

 

 

 

 

 

 

PROLOGO

 

           La obra de Fco. Xavier Ramírez S. ha sido prolífica. Se inicia practicamente a principios de los setentas con la aparición de su libro de cuentos Alma Mía... Para Tí!, al que le sigue Yo... El Daminificado, en el que denuncia abusos y corruptelas de los responsables de prestar auxilio a los damnificados del sismo de septiembre de 1973, y dos tomos más de sus cuentos, perdidos en el tiempo.

  Ciudadano del mundo, como él se proclama, gusta de relatar las vivencias de su pueblo en obras como Paulina, La Noche del Horror o México del Carajo; hurga la historia en investigaciones como Soy Guadalupano... y Qué?; Acapulco, Colapso y Analgésicos; Quién Demonios es Cristo? o su ya inminenete Vera Historia de Acapulco, tanto cuanto guarda la reminicencia de personajes inolvidables como Beto Barney, El Rey de la Noche; Humberto Ochoa Campos, Tinta, Vida y Pluma; o la de personalidades actuales en su aún inconclusa obra Personalidades Contemporáneas, un gigante de cinco tomos del que han aparecido dos hasta la fecha.

  Ahora, descubre la otra faceta del escritor, la del poeta. Reune la inspiración de toda su vida, aunque es notoria la laguna que abarca cerca de quince años, para lanzar su trabajo poético en la Colección Xavieriana; tres libros perfectamente separados con una misma base literaria. El primero: Selecciones de Mi Rincón Poético, no necesita ser explicado. El segundo: Dos Mujeres, Dos Epocas... Un Sentimiento, guarda el tesoro de la inspiración de Humberto Ochoa Campos a su esposa y de Fco. Xavier Ramírez a la suya, hija de los dos anteriores; el tercer libro es éste que usted tiene en sus manos: Tierra, Vida y Alma.

  En esta obra, Fco. Xavier conjuga el canto a los rincones de su tierra universal en poemas que hacen un recorrido pictórico y alegre que va desde lugares como Ayutla de mis Amores, hasta El Cerro de la Silla, pasando por Necaxa, Oaxaca, Guanajuato o su Tierra del Faisán y del Venado, sin olvidar claro a su Rincón de las Estrellas, su Acapulco Querido, o nos divierte imaginariamente con los tradicionales juegos y juguetes como Mi Balero, Mi Trompo, El Aro de mi Amigo, Las Escondidillas y hasta la Resbaladilla Rota.

  Editorial Sagitario se enorgullece en presentar este libro, no tanto por ser el autor parte integrante de nuestra organización, sino por la valía de sus conceptos y el manejo de su rima, de la que dice el egregio y laureado poeta Doctor en Literatura Manuel S. Leyva “...atesora el talento que se multiplica en la poesía de un gladiador y amante de la rima, la métrica y el estilo personal, conjugando el verso clásico con el modernismo contemporáneo...”

 

 

    |      Ramón Luján Sladivar

            Editor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIS UNICOS AMIGOS

 

Son los dos maravillosos,

como amigos, sinceros,

amantes como esposos

y trabajadores tesoneros.

 

Nacieron en cuna ilustre,

esa que pule el alma,

la que da nobleza y lustre

al hombre que la reclama.

 

Ilustre por el linaje,

por los principios morales,

no por el ropaje

o el dinero a raudales.

 

Que pureza de sentimiento!

que ternura en su mirada!

En tres décadas de casamiento

de una discusión... nada!

 

Es una pareja perfecta

que siempre tiende la mano,

el dolor de otros les afecta,

lo sienten como su hermano.

 

 

 

 

 

Aunque creo en la amistad,

siempre fui desconfiado,

hay amigos que con celeridad

dan el abuso por descontado.

 

No tolero la traición,

engaño o malagradecimiento,

pero en esta ocasión

traen la nobleza de nacimiento.

 

Por eso es que en este mundo

del que mil cosas he sido testigo,

lo digo con orgullo rotundo

ambos son mis únicos amigos!

 

Encuentro el apoyo en ellos,

siempre presto el consejo,

pero también el reclamo

si de lo correcto me alejo.

 

Ramón y Angie bien se merecen

los hijos que han tenido,

el ambiente en que crecen

y con lo que Dios les ha bendecido.

 

A mi me toca el honor

de cerca haberlos tenido,

de contar con el favor

de llamarme... su amigo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COMO QUISIERA

 

Como quisiera tener mil vidas

para cambiar del mundo la faz,

y dar a mi hermano como consigna

la gloria indemne de santa paz.

 

Como quisiera ser cavernario

para tomar del fuego sólo el calor,

y darle al mundo un nuevo lenguaje

basado todo en puro amor.

 

Como quisiera ser Galileo

y de oficio ser pescador,

para unirme a la grey del Hombre

y seguir los pasos del Salvador.

 

Como quisiera ser sacerdote

y tener del frayle la santidad,

para olvidarme de sus pecados

y absolver a la humanidad.

 

Como quisiera tener mil vidas,

para tener la oportunidad

de borrar maldad e inquina,

dejándo sólo bondad.

 

 

 

 

Ya que ésto no es posible,

sólo quisiera al cielo rogar

me permita ser justo y noble

para a los míos honrar.

 

Dejarles como legado

el don divino de observar,

para gozar del azul del cielo

y arrullarse con son de mar;

 

el centellear de la madreselva

y el cantar de la cascada;

la majestad del halcón en vuelo,

y la organización de la parvada.

 

Vibrar al ritmo de la lluvia

cuando cáe, refrescante, en la roca,

o del colibrí cuando rampante

salta felíz de rosa en rosa.

 

Tener al sol como amante

y a la luna vigilante,

enmedio de un cielo estrellado

o de una mañana suspirante.

 

Dar gracias a la madre tierra,

que nos ofrece su simiente

sin más tributo que pagar

que llegar a dormir en su vientre.

 

 

 

 

Ser felíz y hacer felíz,

perdonar agravios e indolencia,

condenar la traición

y exaltar la inocencia.

 

Y, al final, cuando la luz se apague,

como quisiera tener mil muertes más,

para gozar con cada una

un mil momentos más de paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SINFONIA DEL MAR

 

La gente se fue llegando por la ladera.

Poquito a poco fueron bajando,

con caras tristes y compasivas,

sin comprender qué estaba pasando...

 

Llegaron muchos... muchos... de todas partes,

cantando un himno como en murmullo...

llegaron juntos... casi a la hora,

andando a ritmo como de arrullo.

 

Se acomodaron muy lentamente,

con cara triste y casi indemne,

dejando correr al viento su cabellera,

un viento fresco, libre, irreverente.

 

El mar, tranquilo, en su inmensura,

revoloteaba y se azotaba contra la roca,

sacando espuma blanca, lozana,

como lo hace bestia que se desboca.

 

La luna, tímida, allá en el cielo,

apenas, apenitas se asomaba,

como chiquilla que en travesura

su reino propio ilusionaba

 

 

 

 

El horizonte abría sus rojizos brazos,

salpicados de sangre-herida

vertida en ritual sagrado

en que ofrendara el reo su vida.

 

Cayó la tarde... llegó la hora...

un rumor se apoderó de las gargantas,

y voz de asombro razgó el ambiente

cuando la muerte segó sus plantas.

 

Allí estaba, agonizante, cayendo muy lentamente,

cambió en naranja su tinte rojo,

y dejó que el mundo le contemplara

cuando llegaba al fin su arrojo.

 

Las nubes todas le despedían

salpicadas por sus reflejos,

y entró en el agua... muy lentamente...

entró solemne... allá a lo lejos.

 

Dejaba todo... dejaba el mundo...

bajó a su tumba dejando el día

con la promesa de su retorno

cuando de todos se despedía.

 

Fue La Quebrada mudo testigo de su aventura,

fueron los hombres los que aplaudieron,

fue el Sol que murió en ocaso,

un Sol divino que todos vieron.

 

 

 

 

 

Y así, callados, se retiraron, con la sonrisa

que guarda el hombre con la esperanza

de verlo otra vez, con el nuevo día,

aparecer soberbio en lontananza.

 

Sólo alguien como él, el astro Rey,

dador de luz, salud y vida que rebosa,

es capaz de morir solemnemente,

de tener una muerte tan hermosa.

 

Y es sólo Acapulco, tierra de mis amores,

el marco perfecto para esa hazaña.

Descansa, Sol amigo, toda esta larga noche,

esperaré confiado en que volveras mañana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI TROMPO SEPIA-NEGRO QUEMADO

 

De una cuerda que se estira,

para dejarlo en el suelo posado,

cual trompo, mi trompo gira

luciendo su sepia-negro quemado.

 

Ahhh... que tiempos halagüeños

en que para un trompo tener,

un par de muy bueños leños

habíase de escoger.

 

Con técnica milenaria

a sol-sombra colocar

por un mes, tarea diaria,

para la madera secar.

 

Luego, a modo de escofina,

escoger un buen cuchillo,

en mi caso de la cocina

lo birlaba de chiquillo.

 

Hacerle una rebajada

para en cono convertirle

y con su alegre panzada

en la silueta definirle.

 

 

 

 

Ahhh, sin olvidar la cabeza,

de la amiga cuerda sustento

y una punta que, con certeza,

le convertirá en portento.

 

Aquí viene el secreto pillo,

la inventiva necesaria

para escoger el tornillo

que ganará la batalla!

 

Primero, atornillar despacito,

con cuidado, mucho cuidado,

poniendo de saliva un poquito

y no dejar el trompo rajado.

 

Después, con una segueta,

cortar del tornillo la cabeza;

listo, listo está para la vendetta,

radiante con su entereza.

 

Finalmente, el adornado...

de palo a palo quemarle

para darle el sepia-negro quemado

que habrá de ornarle y honrarle!

 

Ahora sí, a bailar y a lucirse,

mientras llegan los enemigos,

porque habrá que batirse

siendo los cuates testigos.

 

 

 

 

 

Que honor cuando parado,

tras lance certero y fiero,

queda el contrario ensartado

mostrando el mortal agujero.

 

Y el infantil público se desgañita

cuando le damos de “cancos”

o le bailamos “de uñita”

o le hacemos saltar a trancos...

 

Dios!... que tiempos de Don Simón

en que inventiva se conjugara

con mucha imaginación

para que el niño jugara.

 

Y si acaso, de pequeños,

fuésemos los perdedores,

pues a buscar otros leños,

sin resabios o resquemores.

 

De una cuerda que se estira,

para dejarlo en el suelo posado,

cual trompo, mi trompo gira

luciendo su sepia-negro quemado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MEJOR REGALO

 

Cómo demonios voy a olvidarlo,

si de lo poco que mi padre me daría

fue de Reyes su mejor regalo

cuando pensaba que no me quería.

 

No era muy grande la caja,

era recia, toda de cartón,

con divisiones en que encaja

una maquinita, y un orgulloso armón.

 

A un lado, como soldados,

los rieles de férrea vía,

unos derechos, otros curvados,

que presto a armarlos me desafía.

 

Encajados unos a otros

en ocho alargado se conformaban,

para ver con infantil alboroto

como los vagoncitos se desplazaban

 

Era eléctrica, recuerdo con orgullo,

y desde una caja negro mate

controlaba de la corriente el flujo

que la lanzaría al embate.

 

 

 

 

Fue mi tesoro por años,

la cuidaba con recelo,

hasta que muy graves daños

causóle un amigo por celo.

 

Así fue de nuevo a dar a la caja,

cada cual en su apartado,

me dolió, pero di de baja

mi maquinita negro-dorado.

 

Era ya preparatoriano

cuando la encontré guardada,

se la di a Alexandro, mi hermano,

cuidadosamente reparada.

 

Quise dársela al menor

para transmitir con ella

el mensaje de mi amor

grabado en mi máquina estrella.

 

No sé que pasó más tarde

y jamás le he preguntado,

no sé si quizá aún guarde

mi regalo nunca olvidado.

 

Y a veces, en mis evocaciones,

surge la maquinita de mis ayeres

 causante de mil emociones,

la primera fémina de mis quereres!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI BALERO

 

Cuando empecé a jugarlo,

que difícil se me hizo,

con el palito aferrado,

ensartar su cuerpo rollizo.

 

Para poder a ensartarlo

comencé con los “de a diez”

que era simplemente columpiarlo

probando una y otra vez.

 

Que de golpes me dí

durante la dura enseñanza,

hasta que al fin comprendí

que era pues perseveranza

con un mucho de agilidad,

práctica, y sobre todo entereza

para alcanzar la habilidad

madre pura de la destreza.

 

Ya dominado el balero,

que me duraba el “de a quinientos”,

de tanto ensartar su agujero

bien le aplané los asientos.

 

 

 

 

 

Y ya en materia duchos,

para lucirle a la muchachada,

un montón de capiruchos

y hasta de “pata parada”.

 

Era rojo amarillo el maldito

y le puse sus estoperoles

para que se viera bonito

sin importarme los golpes.

 

Tenía un hermoso aroma,

de cajita de olinalá,

pero decirlo... ni de broma!

te tachaban de “trai la lá”.

 

Yo no quisiera mentirles,

pero el balero de mis quereres

lo dejé hasta la edad de los driles,

y lo cambié... por las mujeres!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NECAXA

Para mi amigo Valeriano Garrido Trápala,

en reconocimiento al esfuerzo por salvar

a mi sierra del ecocidio.

 

Quién refleja en sus aguas

el pino enhiesto de verde orgullo serrano?

Es Necaxa!... dijo el pino que ahí se reflejaba,

Necaxa... la de Valeriano!

 

Quién cobija torrente de montaña

envuelto amoroso en su neblina?

Es Necaxa!... me dijo en un susurro

la gota de agua de la niebla cantarina.

 

Quién se esconde en esa sierra

temblorosa ante el golpe del destino?

Es Necaxa!... la que se negó a morir,

dijo orgulloso lugareño en el camino.

 

Necaxa, sí! la de la verde hierba,

la del agua manza en su cima

y torrente controlado que se arroja

al barranco de su estigma.

 

La que hereda, cariñosa, a sus hombres,

la pétrea fuerza que mantiene en su cortina,

y le permite llorar a la escondida,

confundiendo lágrima con rocío de colina.

 

 

 

La serrana que en Semana Santa

rinde, religiosa, tributo a su Creador,

reviviendo su pasión y muerte

en representación pletórica de fe y amor.

 

Rinconcito pictórico y agreste

que Canaditas cuida lisonjero,

para dar a la patria luz,

en un futuro quebrado y agorero.

 

Necaxa, sí! pintada de aceite y artimaña,

magnánima tierra de entereza,

que estuvo a punto de morir dos veces,

una la nacer y otra al salvar su presa.

 

Cuna de raza bendita que luchara sola

por salvar de ecocidio faláz, pero muy cierto,

a mi tierra, que de exuberante y fértil,

pretendían convertir en un desierto.

 

Es Necaxa, sí! clamaron en un grito

la voz del hombre y el trino del jilguero,

Necaxa, la del oyamel y el chipi chipi,

la del esbelto zenzontle vocinglero.

 

A la que se llega por camino serpenteante

que nace en la costa y muere en la meseta;

vecina de Xicotepec y Huauchinango,

con quienes forma trilogía de asceta.

 

 

 

 

Necaxa, la que ruega por igual

a Dios con su trabajo y preces...

Necaxa, la tierra serrana que en este siglo

se ha negado a morir, no una... sino dos veces!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A PEDRO CANO

En ocasión de sus 28 años como bailarín profesional

y 18 de su Ballet Guerrerense.

 

Voló en tus piés alados,

como en Mercurio la facilidad del viento,

la magia innata de la danza mexicana,

danza que hierve en mi sangre,,, y la siento!

 

Tocó la chirimía su sonsonete

y el teponaxtle su acompasamiento,

para dar ritmo al alegre salto

acompañado de fervor y sentimiento.

 

Temblaba Grecia ante tu baile mezoamericano,

primero por temor ante su influencia,

para después tomarlo de la mano

y danzar a la par de tu inocencia.

 

Salta!... venado agonizante!!!

Sufre, viejito michoacano!!!

Canta, triste moro sollozante!!!

Llora tlacololero guerrerense y mexicano!!!

 

que todos ustedes, seres de leyenda,

viven inermes en la historia

por gracia, danza y senda

de Pedro Cano en plena gloria.

 

 

 

Colores, colorines, colorados,

serpiente, tigres emplumados,

penachos de plumas de quetzales

que se arrastran hoy mismo en arrabales.

 

Levanten la faz hacia el poniente

y revivan en los piés de nuestro amigo,

que con él, y yo firme testigo,

volverán a surgir en la simiente.

 

Vive!... Canta!... Baila...!!!

Que mi México pondere!!!

Danza, mago de la historia,

aunque tu rodilla ya flaquee,

 

que una danza audaz como la tuya

es destello de mi imagen luminoso,

que en la sangre del azteca se arrulla

en el pasado mexica tan grandioso.

 

Silve pues la flauta alegre y bullangera,

y hoy que casi cumples tres decenios,

siga tu pierna ágil, altanera,

dando a México tu danza de milenios.

 

Salve, no bailarín, sino danzante,

tu vida Jesús en la alborada,

para seguir siendo integrante

de la danza de serpiente emplumada!

 

 

 

 

 

 

 

 

CHILPANCINGO

 

El Huacapa es tu guardián,

de la sierra limitante,

que camino serpenteante

descubre en inmenso afán.

 

Es, Chilpancingo, tu historia,

la historia de nuestra patria,

y tu templo María Gratia

testigo de honor y gloria.

 

Plaza de Armas ha guardado

de los héroes el clamor,

al castigar al traidor

que tu suelo hubo hollado.

 

Canta, adorado Chilpo,

que el escenario es propicio,

canta a tu precipicio,

barrancas, sierras y picos.

 

Canta a la ladera verde,

o a San Mateo, barrio viejo

que refulge cual espejo,

en donde el recuerdo muerde.

 

 

 

 

Loa a tu piedra cantera

y a tus murales de bronce,

que no olvidan el entonces

y el pelear en la pradera.

 

Canta a Morelos, a Bravo,

a Juan Alvarez y Galeana,

a la juventud temprana

que su vida te ha ofrendado.

 

Canta y llora en el verso

que la prosa originara,

sin que tu gente olvidara

el fin del sangrante esfuerzo.

 

Deja correr el tiempo,

deja manar la herida,

deja que la decidia

lance el recuerdo al viento.

 

Quizá, dentro de poco,

nuevo redoble te anime,

y el clarín que te redime

lo vuelva a tocar un loco.

 

Un loco que en su extravío

¡Libertad! grite de pronto

y de allá, de lo muy hondo,

surga el coro bravío.

 

 

 

 

 

Y un nuevo Guerrero se lance

a enfrentar sus enemigos,

a desfacer entuertos y remilgos

de los que el pueblo se canse.

 

Sólo queda recordar,

enmedio de los lamentos,

que a mi tierra fuiste a dar

de la Nación los Sentimientos.

 

¡Salve! Chilpancingo hermoso

el de la tarde tranquila,

el del tlacololero airoso,

deja, deja aún manar tu herida!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AYUTLA DE MIS AMORES

 

Límpido cielo estrellado

de Ayutla de mis amores,

¿de dónde sacaste el bordado

de tu blusa de mil colores...?

 

Quizá haya sido el buríl

que en manos del artesano,

en golpe recio y viríl,

graba en el machete ufano

mensajes de mil colores,

imágenes en acero

entre chispas de fraguadores,

el que pintara a Guerrero.

 

Límpido cielo estrellado

de Ayutla de mis amores,

¿de dónde sacaste el bordado

de tu blusa de mil colores...?

 

Quizá el calor del fuego

que tu amplia cazuela cuece,

sea el que da el temple

al hombre que en tu seno crece;

y quizá de la panocha el dulce,

y del chilate el sabor,

a tu mujer, con amor,

el suave don que seduce.

 

 

 

Límpido cielo estrellado

de Ayutla de mis amores,

¿de dónde sacaste el bordado

de tu blusa de mil colores...?

 

Puerta de sierra, puerta mixteca,

quizá del camino rojo polvoriento,

con huella de sangre tlapaneca

cargada de historia y sentimiento,

sangre indígena regada en vano

cuando en choza humilde, con ardor,

firmara Plan contra el tirano,

rechazando al usurpador.

 

Límpido cielo estrellado

de Ayutla de mis amores,

¿de dónde sacaste el bordado

de tu blusa de mil colores...?

 

Quizá de la tierra vírgen, nube pasajera

de guanábana, aguacate y zapote,

que suda en petate agorera

a la sombra de virgen y capote,

quizá del ave y su trino

que cobija sombra amante

de la ardua jornada del camino,

por igual a ave, bestia y caminante.

 

 

 

 

 

 

Límpido cielo estrellado

de Ayutla de mis amores,

¿de dónde sacaste el bordado

de tu blusa de mil colores...?

 

Yo no sé de dónde lo sacaste,

si de la veta de oro refulgente

o de la recia raza que ostentaste,

brotada del surco cual simiente.

Yo no sé, ni hay quién me lo diga,

sólo sé que tu machete y jarro

se funde bendito a quien bendiga,

Dios y hombre, que son del mismo barro.

 

Que importa, pues, límpido cielo estrellado

de Ayutla de mis amores,

de dónde sacaste el bordado...

Dios bendiga tu blusa de mil colores!!!

 

 

En honor a la hermosísima tierra de

mi dilecto amigo Don Victor Ortíz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A ELLA

 

Tiene del azteca su tez morena,

el verde del maguey en su manto,

y de la pitaya, en su rostro, la dulzura.

Juntas, muy juntas, sus manos,

como suplicando por mi pena.

Sus ojos, entornados, esperando

la respuesta del indio y su cultura

de amarse todos, como hermanos!

 

Es mi Madre, es mi hermana,

mi apoyo y confidente.

Es, ante El, mi intermediaria,

consejera, enfermera y protectora.

Su sola presencia... sana!

El fulgor de su rayo... se siente!

Su adoración... necesaria!

Es la dueña de mi aurora!

 

Gorrioncillo mexicano, vuela!

cuéntale a la calandria y al zenzontle,

que le cuenten al tigre de la montaña

y al venado en la pradera,

que por él la Guadalupana vela

al son de chirimía y teponaxtle,

dejándole ser el héroe de la hazaña

y forjador de una patria verdadera.

 

 

 

Cuenta de Juan Diego el privilegio

y del azteca el sacrificio.

Cuenta de cómo su benevolencia

la convirtió de América en Patrona.

Habla, orgulloso, del sortilegio

que dejó en el Tepeyac, sagrado indicio

de su amorosa paciencia

y de su cobijo que a millones apoltrona!

 

Narra, pero a voz en cuello,

cómo se ha ganado el amor de mis hermanos,

que se arrojan por millones a sus plantas

en centenas de fervorosas peregrinaciones.

Diles, diles de ese su amor tan bello

que siente por los mexicanos,

diles cómo le cantas,

cómo es dueña de nuestros corazones.

 

Deja constancia grabada en la memoria

de que ha sido paño de lágrimas del pobre,

infalible doctora del enfermo

y arropante cobija para el frío.

Cuenta cómo en la historia

no hizo nada igual en todo el orbe,

y que cuando mi espíritu está yermo

dice, cariñosa, “¿no estoy yo aquí, hijo mío?

 

 

 

 

 

 

 

 

Es ella, a la que negué indolente,

la que ahora me protege y me mima.

Es ella, la del candor inocente

que antes reconocer no supe.

Es la Reina del México naciente,

la que América domina,

el amor eterno de mi gente:
Mi Virgen de Guadalupe!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI CRISTO

 

Testigo de mis tristezas,

normador de mi criterio,

asesor de mi aventura

y censor de mis torpezas,

es duro, silente, serio,

ahí está... nada le apura.

 

Es mi Cristo de Pátzcuaro,

hermoso ejemplar tallado

por manos de un artesano,

que nunca he averiguado

porque le hiciera tan callado,

tan celestial y tan humano!

 

Tiene el rostro hundido,

girado sobre su izquierda;

los dos brazos muy abiertos,

uno hacia el cielo extendido,

y un par de muy largas piernas,

como las tienen los muertos!

 

 

 

 

 

 

El taparrabo, por cierto muy bajado,

cubre sus exiguas caderas,

pintado de un rojo sangre

como la que mana de su costado,

de su hombro, sus coderas,

y de su frente por las púas traicioneras!

 

Como hombre, es hermoso,

muy bello como trabajo artesanal,

impacta con su presencia,

es, simplemente, portentoso,

divino como toda obra celestial

de la que respira su esencia!

 

Es mi Cristo de Pátzcuaro,

amo de mi vida y de mi casa,

Señor entero que Norma

todo lo que digo y hago,

lo que sucede o me pasa,

lo que al mundo transforma!

 

Pero no es el pedazo de palo

que tallara el artesano desconocido,

pero de mano bendita,

no, no es su figura externa la que amo,

es el modo representativo

que desde el fondo brota, grita!

 

 

 

 

 

Es el espíritu bondadoso

creador de almas y vidas;

ese ser grandioso, supremo,

hacedor del universo

por quien en apuros suspiras

y en bonanza desconocemos!

 

Es El... El... el Dios que evoco

sin variar cada mañana

al igual que por la noche.

Es El... ese que poquito a poco

me ha ganado la gana

y me ha dado con derroche!

 

Es esa trinidad divina

que de niño no entendía,

porque no me explicaba

como puede ser trina,

sin saber que sí cabía,

en uno solo, todo el amor que emanaba!

 

Hasta que tuve tres hijos

supe que tres son uno,

y como para demostrarlo

me mandó otros dos lirios,

haciendo cinco en uno,

así... cómo dudarlo!

 

 

 

 

 

Es, pues, ese Ser Omnipotente

que en mi juventud impropia

desprecié con torpe galanura.

Le desconocí, por prepotente,

abandonando mi alma en la inopia,

cayendo después en la tortura!

 

Es aquél que olvidó mi agravio,

y como buen padre me acogió de nuevo.

Es ese mismo que me apoya,

que me ama ahora sin resabio,

y al que agradezco, todo lo que puedo,

diariamente por su eterna gloria!

 

Es ese... el que está ahí

dentro de cada astilla

de mi Cristo de madera,

el que me cuida a mí,

y cuida a mi familia,

en esa imagen de Pátzcuaro cristera!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACAPULCO DE MI AMOR

 

Es orilla de mar,

brisa suave,

de cocuyos despertar,

música y aire.

 

Farallones salpicados

en una bahía hermosa,

en donde siete pecados

santifica una diosa.

 

Glosario de bondades

otorgadas por natura,

cuna de grandes amores

a quien nadie apresura.

 

Sol y mar, mar y cielo,

silueta de un juramento,

que el suspiro del momento

despoja de dolo y celo.

 

Tierra dorada

con sus ocasos,

que en el temblor de sus brazos

acoge a mi bien amada.

 

 

 

 

Carrizos llenos de ensueño,

palpitar de corazones,

fémina de andar risueño

y alegría en sus faldones.

 

Volar contento de gaviotas,

penumbra llena de lo oculto,

tierra de ideas que evocas,

amor de mis amores, Acapulco!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACAPULCO

 

El mar azota la roca,

una lancha pasa desbocada,

allá, en lo alto, piruetéa una gaviota,

mientras observo, tierno, a mi amada.

 

¡Oh, Acapulco... tierra de mi ensueño!

arena que exhuda calor y sexo,

escenario de amantes sin dueño,

pero igual marco de amor excelso.

 

Sí, porque pura es la espuma de la ola

y el verdor de tu montaña vigilante,

y el júbilo del pescador que al Vela acosa,

como el amor que siento por mi tierna amante

 

Es flotar el embelezo

por encima de la pasión insana;

es separar el agua del aceite;

es aceptar un simple beso

en vez de exigir la entrega ufana;

es diferenciar amor de deleite.

 

Es verdad, Acapulco es el marco perfecto

para el efluvio del amor, la pasión,

el dolor y el celo al descubierto,

enredados locamente en romántica explosión.

 

 

 

Pero es también cuna de tiernos amores,

con su palmera cómplice y seductora,

a quienes brindan sol y luna sus favores,

aplaude el ocaso... y arrulla la aurora.

 

Sí, Acapulco es tierra de contrastes,

de un sol que acoge, lo mismo que arde,

de negros, güeritos y mulatos galantes,

tierra por igual de la humildad que del alarde.

 

Eres tú, tú, el que al final elige

el Acapulco que prefieres en tu vida,

si el del arrebato que tu pasión exige,

o el de la ternura de una calma selectiva.

 

Sea como sea...es Acapulco!

con su Costera, Pescador y su Caleta,

y sus viejos barrios, la Nación o el Tambuco,

a quienes cuida celosa La Roqueta.

 

Es Acapulco uno solo entreverado

lo mismo el Dorado que el Diamante,

o el del Tradicional clavado,

el de la tierna amante.

 

Al que cantaran los Agustines,

el de las palmeras borrachas,

el de Lara y de Ramírez,

de acapulqueñas lindas muchachas.

 

 

 

 

El del Aya-yay y del Chupetas,

el del Fuerte de San Diego,

el de las dos Caletas

y del Papagayo en juego.

 

El de las luces multicolores,

el de Sinfonía del Mar

en que vemos seductores

ocasos de sol sin par.

 

Es mi Acapulco, tierra bendita,

Rey de las Condesas y La Quebrada,

en el que miro pasar bonita

con paso alegre a mi Norma amada.

 

Ven, visitante amigo,

a gozar de sol, mar e ilusión;

ven, ven a entonar conmigo

el suave murmullo de mi canción,

 

que bajo el fresco de una palapa

te embrujará, poco a poco, el corazón;

siente cómo te absorve... cómo te atrapa...

con el embrollo de su sinrazón.

 

Yo... yo me quedé prendido,

delirante, desquiciado, inerte,

y aquí estaré, mi Acapulco querido,

a las plantas de mi amada, contigo, hasta la muerte!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OAXACA

 

Es tu Guelaguetza

muestra de tu belleza,

entereza y grandeza.

 

Y tu barro negro

color de muerte,

de suerte, de fuerte.

 

Tienes en Arcelia y Macedonio

retoño y demonio,

cultura y dulzura,

historia y ventura.

 

Y en la veta refulgente

de tu oro iridiscente,

ensueño inocente

de tu gente, de tu gente.

 

Eres de Juárez la cuna,

dorada, montuna,

clamando al monte y a la duna

que no hay otra ninguna, ninguna.

 

 

 

 

 

 

Con tu Mitla y Montealbán,

rival enhiesta de alegre afán

de la cascada de Tzinzuntzán

y el cenote sagrado del Mayapán.

 

En Tehuantepéc donáire,

senos al aire

con falda color de baile

que no acepta jamás desaire.

 

Mixteca color de palma,

de quieta calma,

que sufre y canta

con toda el alma.

 

Y en tu costa dorada,

toda enjoyada,

gozas enamorada

de Huatulco ilusión almibarada.

 

El Tule, milenario, tu orgullo,

como ese mezcal tan tuyo

que con gusano y murmullo

ha vuelto México suyo.

 

Oaxaca, tierra sana y pura,

es tu propia gente tu galanura,

resequedad y tersura,

a quien nadie apura, a quien nadie apura.

 

 

 

 

 

Historia, Patria y sentimiento

que lanza sus glorias al viento,

ventura, gracia y tormento!

Yo te canto lo que siento!

 

Dile a Arcelia, si es que vive,

y a quien no volví a ver,

que no olvido su Oaxaca,

que no la olvida Xavier!

 

 

A la hermosa tierra de

mi Tía Arcelia Yañiz Vda. de Gutiérrez

por quien aprendí a amar la cultura

al contemplar sus locuras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VERSALLEZCA

 

Hoy parto con la cara al viento

de mi ultimo campo de batalla;

un triunfo a mi carrera aumento

en el que se grita el error...y el acierto calla.

 

Ah, veleidosa vida,

cuan transparente es el humano,

muestra amor falso en la subida

y real acritud ya sin la mano.

 

Mas no es al hombre

al que se rinde cuentas,

si no al que en su nombre

real justicia enfrentas.

 

Tu corazón, querido amigo,

tu corazón trocado de conciencia

es quien debe ser testigo

de tus actos, maldad o inocencia.

 

Lo que hagas, hazlo bien,

no por cumplir con la encomienda,

sea un mes, un año o cien,

sino por ganar en la contienda.

 

 

 

 

Y si es así, no esperes recompensa;

al despedirte, a tu vez, de la batalla,

serás también, y ya lo piensas,

a quien se grita el error... y el acierto calla.

 

Y ya después, en plena calma,

cuando parta la sombra y amanezca,

seremos dos los que en el alma

llevaremos la cicatríz de versallesca.

 

 

a un ente traidor que se batió en su propio jugo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONFORMISMO

 

Tomé el pincel de mi teclado

para contarte de mi tierra,

para dejar escrito lo que hablado

por siglos se cuenta allá en la sierra.

 

Era mi sangre, sangre Azteca,

pendón y dueña de cultura,

dadora de amor que por amor entrega,

y encuentra en el honor, dulzura.

 

Reino de Reyes combinado,

extensa tierra de Señores,

meseta central de ver almibarado

y sierra madre de pájaros cantores.

 

Puma feróz arriba el Bravo,

plumaje de hermoso carnaval,

tierra mía de faisán y de venado,

costas divinas corren su litoral.

 

Casta de mujeres puras,

de hombres “bravos y de acero”

que vigila Quetalcóatl en las alturas

y bautiza el cenote en su venero.

 

 

 

 

Cuna de sabios y guerreros,

médicos brujos y agoreros

nacidos en Tenochtitlan y Mayapán,

Cosoleacaque, la mixteca y Tzinzuntzán.

 

Tierra mía, divina entidad,

luz de sol mi Mesoamérica,

era tu cultura liberta de maldad,

paz de paz e inspiración homérica.

 

Futuro quieto, claro y cierto,

legado a la hermana humanidad,

hasta que Colón, aventurero incierto,

medio milenio la vino a visitar.

 

Ahí acabó mi tierra, señor,

cultura liberta de maldad.

Murió para dar paso a “un futuro mejor”,

un futuro pletórico de indignidad.

 

Tres carabelas marcaron su suerte,

treinta europeos sembraron la muerte

de puma, plumaje, faisán y venado;

¡muerte que quinientos años se ha conmemorado!

 

Hoy quise tomar el pincel de mi teclado

y olvidarme de rima, ritmo y norma,

para hablar de mi tierra, sueño evocado,

porque al menos, hablar, ya me conforma!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI BALCON DE LAS ESTRELLAS

 

Mi balcón de las estrellas,

nido de olas pispiretas,

que nacen en altamar

y se mecen en Caleta.

 

Ciudad nido ensortijado

de miles de golondrinas,

que tupen el alambrado

del centro en sus cuatro esquinas.

 

Puerto fresco, almibarado,

con un zócalo que canta

y en que todo es criticado

por sus viejitos amigos de la banca.

 

Aya yay, grita el nevero

que acuña una tradición

y arrastra carro y gesto señero

por el Pozo de la Nación.

 

Su Catedral es baluarte

de la Virgen de la Soledad,

generala del español infante

que peleara mi libertad.

 

 

 

 

Recuerdo su viejas ceibas,

allá junto al Cine Rojo,

que destruyeran como fieras

encendiendo del pueblo enojo.

 

Aaah... mi balcón de las estrellas,

refugio del malecón

en que todas mis querellas

dejara mi corazón.

 

Dejame amarte por siempre,

tu banca, tu embaldosado,

donde surgió mi rima y suerte

y encontré a mi ser amado.

 

Mi acapulco adorado,

el de las mujeres bellas,

en donde de verdad he amado,

Mi Balcón de las estrellas!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI ACAPULCO

 

Rinconcito de cielo

azotado por el firmamento,

dime por qué siento que vuelo

cuando respiro tu aliento.

 

Dime a qué equivale

una noche con tus olas,

cuando del alma sale

el brillo de tus corolas.

 

Dame un poco más de tu brisa,

dame un poco más de tu noche,

que ya la muerte me avisa

que viene a mi sin reproche.

 

Regálame un lucero

que tintile entre tu bruma,

para guardar agorero

el resplandor de tu luna.

 

Dame de tu relámpago

destello luminoso en día,

ahorro que ahora en pago

reintegro en mi osadía.

 

 

 

 

Envuelveme con la espuma

candorosa de tu mar,

para esconderme en la duna

verdorosa de tu amar.

 

Y con tu ritmo adormece,

al tono de tu Bahía,

la felicidad que enloquece

al sentirla mía!!!... mía!!!

 

Gracias, Señor bondadoso,

por sentarme en esta tierra,

del mundo noble coloso,

mar, brisa, ternura y sierra.

 

Por permitirme exhalar

en el último momento

aquello que pude amar

con el más puro sentimiento!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI MANCHADITA

 

Enseñoreada en la entrada de mi casa,

estaba vigilante mi manchadita,

madrecita linda y santa de mi raza,

madrecita hermosa, mi Señora Lupita.

 

La negué mil veces,

me negué a adorarla,

la negué en mis preces,

me negué a amarla.

 

Me dolía su olvido;

me influenció un amigo

y en congoja hundido

me faltó su abrigo.

 

Sin embargo, un día,

al soñar con Ella,

con ternura oía

su frase más bella.

 

Qué acaso no estoy yo

aquí hijo mío...?

y en mi ser estalló

mi atéo desvarío.

 

 

 

 

 

Madre Mía... eres tú!!

Soy yo el que no existo...

ven, que no resisto...

renuncio a belcebú!!!

 

Y me fui a buscarla

implorando su perdon,

a besar su blasón,

a quererla, a amarla.

 

Y para redimír

el artero ultraje,

me le hice construír

un cuadro homenaje.

 

Lo encargué a mi esposa,

lo hizo con cariño,

era la gran cosa...

pintada de armiño.

 

Pero mi Lupita,

a fin de recordar

mi hazaña maldita,

habríase de manchar.

 

Y hoy, en esa entrada,

mi Virgen Bendita

me cuida y me ampara,

aún manchadita.

 

 

 

 

Le seré fiel siempre,

amaré su nombre,

porque en su vientre

le dio vida al Hombre.

 

Porque con su manto

nueva vida me abre,

sin pena, sin llanto,

con amor de madre.

 

Olvidó mi ataque,

despejó mis dudas,

perdonó mi arranque,

arranque de Judas.

 

Me guió en mi camino,

me acogió en sus brazos,

juntó los pedazos

de un pobre destino.

 

Quizá con el tiempo

se borre mi cuita

y ya no siga siendo

más mi manchadita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIDA

 

Eterna incertidumbre

de la espera

que la postración

obliga.

 

Sufrir maldito

de impotencia,

inutilidad,

fatiga.

 

Quebranto humano

que demuestra

imperfección,

castiga.

 

Dolor de cuerpo,

dolor del alma,

perder la calma.

 

Horrible imán

que atrae aparejados

burla, lástima, abuso...

fustiga!

 

 

 

 

 

 

Impotencia pasajera,

pero cruenta,

que en la resignación

se vuelve amiga.

 

Horas que se alargan

y eternizan,

permitiendo la paz

que el pensamiento abriga.

 

Dolor de cuerpo,

dolor del alma,

perder la calma.

 

Insanía imaginativa

que provoca lo que evoca

la pluma que vuela

del escriba.

 

Placer de soledad,

dolor de abandono,

sentimiento que sensibiliza

y a uno y otro liga.

 

Esperanza y recaída,

depresión y rebeldía,

enfrentamiento mental

que acaso lo consiga.

 

 

 

 

 

 

Dolor de cuerpo,

dolor del alma,

perder la calma.

 

Y en el fondo de todo,

un corazón que late

acelerado y delirante

auriga

 

para encontrar enmedio

de la enfermedad maldita

el único pretexto de su lucha...

¡¡ La Vida !!

 

 

semiparalizado en El Versalles, sept. 3 de 1990

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CORAZON

con la libertad que me permitían mis nueve años

 

Corazón, te rechazan, te desprecian,

no quieren escuchar la confidencia

que dijiste en un rapto de amargura...

 

Corazón, te desdeñan, ya no ruegues,

si te niegan, no supliques,

prosigue tu camino imperturbable

y burla tu dolor, tus desengaños.

 

Ya no esperes jamás en la ventura

que un día, con fe, pediste arrodillado,

ni en el amor paternal, ni en ilusiones,

ni en el hogar tranquilo, cariñoso,

ni en ideales que mienten y se esfuman,

ni en promesas y sueños que se olvidan.

 

No esperes corazón, en nada, en nada,

todo es triste, fantástico y sombrío,

todo muere al contacto con la duda,

todo es farsa y grotezco carnaval...

 

 

 

 

 

 

 

La vida es la quimera destructora

que cuerpo y espíritu envejece prematura,

donde todo se agosta y aniquila

y sucumbe aplastado por el peso

del alud, que pronto se desploma

de la cumbre inmortal del desencanto.

 

¡Irónica existencia dolorosa!

¡ya no temo tus golpes, tus estragos,

ni tus negras traiciones humillantes,

ni al martirio mortal que nos sujetas!

 

Irónica existencia... yo te reto

a luchar sin cuartel para el futuro;

si eres majestad dominadora,

yo me hago tu bufón y me divierto,

olvidando entre risa mi tormento,

convirtiendo mi pena en sarcasmo.

 

Corazón... siente...canta tus anhelos,

guarda bien tus desventuras,

cuenta todos tus recuerdos

y sepulta tus ansias y ternuras.

 

Hoy que vas agonizando, muestrate altivo,

no te amedrentes ni te creas vencido,

prosigue tu camino sin turbarte

y desprecia el amor, no lo mendigues.

 

 

 

 

 

 

Corazón... corazón, tú ya no palpas

la amargura que ayer te doblegaba,

porque el sufrir intenso no se mide,

ni se puede expresar, ni se comprende.

 

Corazón lacerado, ya no busques

el calor y el abrigo de su querer,

refugiate en los brazos maternales

que saben consolar y resguardarte

del mal que te persigue por doquier.

 

Refúgiate en su seno generoso

que te busca, te llama y no te olvida!

y después, corazón, ve por la vida

aislado, solitario, silencioso...

sin conmoverte nunca... y sin amar...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARIÑO DE SOBRA

 

Sentí correr el miedo

por mis venas;

recorrí, casi a lo ciego,

alegrías y penas.

 

Escondida la cabeza

en la almohada,

esperé con entereza

la alborada.

 

Pero pasaban los días

más y más nublados,

y lloraba, y reía,

suplicaba en todos lados.

 

Mientras, la muerte, paciente,

me esperaba,

con una mueca sonriente,

al pie de mi cama sentada.

 

Si acaso muero,

quien lea mi verso

lea que en él yo quiero

flotar en el universo

 

 

 

 

 

 

para evitar de Dios reclamo,

para evitar de Satán condena,

y observar desde ahí a quien amo,

gozar su gusto y llorar su pena.

 

Dos cosas me faltaron

en mi bien vivida vida,

me faltó maldad... para ser malo,

y me faltó bondad... para ser bueno.

 

pero me sobró cariño,

para recibirlo y para darlo,

para una mujer, para un niño,

y aún me sobró para regalarlo.

 

Regalarlo al mundo,

a mis amigos,

cariño tan profundo

y sin remilgos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GRACIAS SEÑOR

 

Dios bendiga mis buenas obras

y perdone mis errores,

que los unos y los otros

fueron siempre actos de amores.

 

La sombra de su cruz

marcó siempre mis acciones,

aunque a veces poca luz

me obligara a desviaciones.

 

Cuatro veces regresé,

porque algo había en mi camino;

regué su palabra y oré;

cinco hijos le dejé al destino.

 

Grité, a mi modo, su verdad;

proclamé a los cuatro vientos

trocar amor por vanidad

y ensalcé sus sentimientos.

 

Escribí, no uno, sino varios libros;

planté un árbol repetidas veces;

tuve, repito, cinco hijos;

le pagué al mundo con creces.

 

 

 

 

 

Tomé de él lo necesario

para vivir en la cordura,

me preparé para morir a diario

y puedo partir hoy sin amargura.

 

Gracias Señor, por darme tanto;

y si es tu deseo el recibirme,

que sea acompañado del canto

de mi zenzontle al despedirme.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HERENCIA

 

Dejo a quienes me amaron, como herencia,

el deber de amarse unos a otros,

no tomar ajeno más que al cobro

y entregar al que le falte lo que queda.

 

Usar confianza a modo de riqueza,

hasta que alguien obligue a lo contrario,

encarar con lucha la flaqueza

y nunca ufanarse ante adversario.

 

Ser feliz para hacer feliz a tu gente,

esconder penas, tristezas o reclamos,

no mostrar el dolor que se siente

para no causarlo también a quien amamos.

 

Ante todo, ser honesto y dedicado,

aunque otras sean las apariencias,

porque sólo al corazón debemos explicarlo,

olvidándonos de alimentar mentes aviesas.

 

Condenen la traición,

el engaño y el malagradecimiento,

y cuando hagan el bien...

nunca esperen reconocimiento.

 

 

 

 

 

Vivan patria y familia defendiendo,

y denle poca importancia al dinero,

que Dios manda lo que vamos mereciendo

 y más vale que tengo, un te quiero.

 

Dios te bendiga Norma mía

por los momentos felices que me diste,

por basar nuestro amor en tu porfía

y dar más de lo que tú tuviste.

 

Dios te bendiga Niza amada,

por que volcar en tí me permitiste

todo el amor que en mi guardaba,

desde el momento mismo en que naciste.

 

Gracias Normita por haber rectificado,

y tras de ser mortal enemiga,

en mi defensora te has trocado;

gracias, gracias, Dios te bendiga.

 

Dios bendiga tu empuje Ricardo,

ejemplo vivo de lo que alcancé, como padre,

a inculcar en mis hijos aún entre el cardo:

el principio moral que toda puerta abre.

 

A tí, mi Carlitos, mi niño consentido,

a quien tuve que tratar con dureza

para hacer hombre leal y cumplido,

la bendición de Dios por tu entereza.

 

 

 

 

 

Y a tí, Jasmín, la más pequeña,

siempre dueña y señora de mi casa,

que Dios guarde tu inocencia

bendiciendo en tí la esencia de mi raza.

 

Dios bendiga a todos,

por permitirme ser parte de su vida,

porque de todos me siento orgulloso,

porque todos fueron gente bien querida.

 

Y a Tí, Señor, gracias por tus bondades,

por haberme dejado amar en demasía

por perdonar al mundo sus crueldades

y contar con tu amor, que me extasía,

 

Sea pues mi herencia pura,

los mismo que el vuelo del jilguero,

sonora, cantarina, llena de ternura,

colmada de la frase mágica: Te Quiero!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESVARIO

 

Cae la gota

con sonora alegría,

primero lenta,

más tarde agresiva.

 

Y su cantar

se vuelve sinfonía,

rumorosa,

vaporosamente efuvisa.

 

El tintilar de las luces

se pierde en la bruma

que causa la lluvia

y se torna en plata pura.

 

El cielo se ilumina

en fugaz destello

que alumbra el amor,

sentimiento bello.

 

Y, quizá, en el torrente,

por una mejilla escurra

una lágrima prudente

que de una pena se afrente.

 

 

 

 

 

 

 

 

A MARICELA

 

Se reunieron tus amigos

a desearte felicidades,

pero no por tus edades,

cumpleaños o aniversarios.

 

Vinieron a ver de cerca,

como a los grandes artistas,

a la que junto a Salinas

apareció en las revistas.

 

Sé feliz, Maricela amiga,

que este verso sea el presente,

para ver si recomiendas

al autor al Presidente.

 

Hoy, tus bonos han subido

y te va de maravilla,

ya eres de la camarilla

del político pulido.

 

Ponte buza caperuza

y a Figueroa apapacha,

para ver si la haces gacha

y te vuelve diputada.

 

 

 

 

 

Y si no, ya de perdida,

si todo sirvió pa’nada

a ver si ya de jodida

te dejan de Delegada.

 

Pasó el tiempo y a Salinas

ya ven lo que le pasó,

en vez de popochas, poninas,

y Maricela se safó,

 

Así pasa cuando empiezas,

y debes coger bandera,

a veces hasta tropiezas

y resulta una fregadera.

 

Mas no te me desanimes,

enarbola tus ideales

pri-mero cuando camines,

ya demostrarás que vales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MAGÜE

 

Todavía usaba rebozo,

a pesar de haber tenido

a un militar aguerrido,

aunque más viejo, por esposo

 

De la casa se hizo cargo

porque mi madre, enamorada,

con mi padre se pasaba

viajando con su encargo.

 

Era recia, habilidosa,

cocinaba exquisito

dejando un rico saborcito

y una estancia olorosa.

 

Ella me enseñó a leer,

usando un viejo silabario,

porque me sentaba a diario

junto a su máquina de coser.

 

Ahh... porque debe usted saber

que pantalones y camisas,

entre lágrimas y risas

ella se ponía a coser.

 

 

 

 

 

Quizá la carga fue tanta

que en una silla de ruedas,

rodeada de enfermeras,

cayó mi abuela santa.

 

Más tarde se fue a la cama,

treinta años postrada,

hasta que al fin la parca malvada

su pobre vida reclama.

 

Cómo recuerdo mis bromas,

ya sea sus helechos jalando,

o sus macetas tirando

en mis infantiles maromas.

 

Ya enferma y yo adolescente,

bajo la almohada guardaba

unos centavos que me daba

según ella “para mantenerme”.

 

Murió ya tantos años hace,

que ni recuerdo la fecha,

sólo a ella, bien derecha,

 a la Magüe que me amase!.

 

Dios quiera que esté en el cielo,

que bien ganado lo tuvo,

porque en vida nunca obtuvo

recompensa por su celo!.

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCONDIDILLAS

 

Alboroto infantil sonó de pronto,

¡vamos! ¡vamos! a jugar escondidillas,

al que encuentren es el más tonto,

y salimos todos a hurtadillas.

 

Que inocencia de aquel tiempo,

cuando escondidos en el ropero,

robábamos tiernamente y con gran tiento

a la amiguita niña el beso primero.

 

No había maldad alguna en el juego,

era buscar, simplemente, en la penumbra,

la aventura del primer requiebro,

la luz amorosa que te alumbra.

 

Más también era el tremendo reto,

quedarse quieto en el infantil escondite,

casi como prohibición, como veto,

y ganar al buscador en el desquite.

 

Una, dos y tres por Mariquita,

gritaba ufano el pequeño buscador,

cuando escuchaba traicionera sonrisita

en el fondo de victoriano aparador.

 

 

 

 

 

No se vale! Espiaste, hiciste trampa,

reclamaba airada la encontrada,

y como si no importara quien gana,

empezaba de nuevo la buscada.

 

Ahora yo con Gloria, la güerita!

decía con maña otro compañerito;

claro!, si de todas era la más bonita

y quería estar con ella “un ratito”.

 

Allá en un rincón, solitaria y llorosa,

estaba Sonia, la hija de la vecina,

que a pesar de buscar compañero airosa,

a esconderse con ella nadie se anima.

 

Que revolotear de ropa bien planchada,

que rompedero de platos y juguetes,

hasta que mamá, entre modosa y enojada,

empezaba a lanzar a todos remoquetes.

 

Fue en esas escondidillas ufanas

que robé el primer beso de inocente boca,

pasaron los años y ya nadie tiene ganas

de jugar escondidillas si buscar a mí me toca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ARO DE MI AMIGO

 

Era hijo del talachero,

a quien ayudaba en la labor diaria;

pobre, pero digno heredero,

que cubría el turno de imaginaria.

 

La labor tenía su recompensa,

buscaba entre las llantas viejas,

tomaba la lezna con destreza,

y sacaba un buen aro de sus cejas.

 

Era ducho en la rodada,

con un palo de guía

nadie, nadie se le igualaba,

cuando rodar su aro hacía.

 

Si al subir la cuesta era un jefazo,

no se diga en la bajada,

corría, corría sin perder el paso

alcanzando galano la meta ansiada.

 

Era mi amigo, mi cuate, mi asesor,

porque bien que supo hacerme “el paro”

para hacer el mejor de lo mejor,

mi recio, orgulloso y firme aro.

 

 

 

 

 

Un día, enmedio de las talachas,

 me llamó con picaresca mirada,

y un montón de corcholatas

dejamos, una a una, bien aplanada.

 

Las clavamos en el negro hule

para dejar nuestro aro adornado,

sonando como maraca de bule

que cambiaba compás al rodado.

 

Hasta la fecha, con hilos de plata,

guardo memoria a mi amigo Caro

y el sonar de la corcholata

en su inolvidable aro.

 

El tiempo indemne pasa, crecemos,

con mueca cruel la vida nos aleja,

y nunca más a un niño veremos

jugar con el aro de una llanta vieja!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ARBOL DE MI PADRE

 

De pequeños sirvió para escalarlo,

frondoso, señorial, de gran altura,

era ese árbol digno de admirarlo

por su ramaje y galanura.

 

Una de sus ramas, gruesa y empinada,

sirvió de brazo para columpiarnos;

usando dos cuerdas y una recia tabla

reía yo y gozaban mis hermanos.

 

A sus piés se había hecho un cerco,

sin planta alguna o pasto renovado,

pues era la “base” del infante terco

que jugaba inocente al “toro encantado”.

 

Más tarde, cuando se admira la belleza,

corazones varios, clavados con su flecha,

quedaron grabados en su fiel corteza,

testiga honrosa de amor, nombre y fecha.

 

A su amparo, cuántos banquetes se hicieron,

cuantas celebraciones le tuvieron de invitado,

testimonió hasta los bisnietos que nacieron

y sigue ahí, enhiesto, firme, orgullosamente parado.

 

 

 

 

 

Con los hijos, de fultbol fue ágil portero,

dotador de leña en el crudo invierno,

poste de red o de dardos alfiletero,

y siempre tan tierno, tan tierno!

 

Con los nietos, la hizo de cunero,

con los perros de mingitorio,

con los gatos de seguro certero,

y de mi madre abalorio.

 

Más si a alguien hablarle pudiera,

estoy seguro que afirmaría estar ufano

de ser la sombra que a mi padre cubriera,

tanto de hombre recio como de anciano.

 

Es el árbol de mi padre historia de mi raza

 el del tupido follaje, el de rama frondosa,

ese que cobijó a todos en mi casa

y del cual la familia está orgullosa.

 

Ese que ahora se hace viejo y triste,

porque siente y extraña a Edmundo,

ese que desde que tú te fuiste

se prepara para abandonar el mundo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CERRO DE LA SILLA

 

Señorial, sentado hacia su orilla,

como firme sombra milenaria,

de Monterrey fiel luminaria

se asienta el Cerro de la Silla.

 

Escudo representativo,

tema furtivo de sus canciones,

sombra amante de sus balcones

y de amores romántico testigo.

 

Guarda sus faldas Santa Catarina

y Padre Mier su centro urbano,

mientras Pino Suárez ufano

con Zaragoza forma evocadora esquina.

 

De lejos vigila a Topo Chico

y a San Nicolás de los Garza,

en tanto la sombra de su pico

a los regiomontanos abraza.

 

Rememora con el Obispado

las hazañas de la Fundidora

y en la Cervecería devora

un cabrito bien asado.

 

 

 

 

 

Es testigo del esfuerzo excepcional

del norteño hacendoso

cuando observa orgulloso

su Plaza Monumental.

 

Ve con ternura el industrial corredor

de San Pedro Garza García,

en donde con tenaz porfía

trabaja el metódico hacedor.


Es Monterrey tierra santa,

con su Cerro de la Silla,

en que la prosperidad brilla

y renace la esperanza.

 

Son sus gentes generosas,

de entereza tesonera,

que enfrentan en la trinchera

el futuro vigorosas.

 

Ahí mi carácter forjé,

encontré pues mi camino,

y si lo permite el destino

jamás, Monterrey, te olvidaré!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIS CALLEJONES

 

Laberinto de pedernal umbrío,

al que agorera estudiantina,

enfrentando retadora el frío,

llena de música alegre y cantarina.

 

Cómo olvidar el embelezo,

el hechizo mágico y brutal,

que guarda tu Callejón del Beso

del amor puro y señorial.

 

O acaso la gloria castellana

de olvidada época colonial

en que el Conde de la Valenciana

mina y gloria diera a mi sitial.

 

Son tus noches de parranda

de romances y estudiantes,

que de balcón a baranda

hacen de lágrimas, brillantes!

 

Y el toque del modernismo

borrando tiempos que se irán,

vive en el propio colonialismo

de la calle del Padre Belaunzarán.

 

 

 

 

 

En la Alhóndiga de Granaditas,

se escribió episodio insurgente,

cuando Pípila con ansias benditas,

bajo las balas abrió paso a su gente.

 

Ahora arriba, en pétrea figura,

cuida eternamente tu hondonada,

esa que Hidalgo, el cura,

defendiera en lucha denonada.

 

En tu Dolores Hidalgo dio inicio,

para rescatar honor y decencia,

salvar al indio del precipicio

y pugnar por su independencia.

 

San Miguel fue testigo y respaldo,

por eso de Allende ahora se llama,

para recordar al insurgente gallardo

que avivó de la lucha la flama.

 

Florido vergel es tu Presa de la Olla

y tu universidad de intelectuales boato,

eres pues, de mi patria bendita la joya

agreste, montuno, mi querido Guanajuato!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FAISAN Y VENADO

 

Cuna de la humana inteligencia,

conservadora del misterio sagrado,

de cultura milenaria plena de diligencia,

es la tierra de mi Mayapán adorado.

 

Meseta caliza de escasa agrimensura

donde el maya hiciera milagro de la vida,

experto mezclador de sabiduría y mesura

recio y recto, sin bajada ni subida.

 

Desde Mérida, la antigüa Ciudad Blanca,

brota el recuerdo en su Paseo Montejo,

antaño galante, de apostura y fina estampa,

ahora conservado sólo en los jueves de festejo.

 

Es el Cenote Sagrado fiel guardián

de la figura del Caminante del Mayab,

tierra fundada por el Señor Kukulkán

entre cuyas sementeras se asoma Uxmal.

 

Sac-Nicté, princesa amada de Chichen Itzá,

tres veces y una más grande y más santa,

blanca flor que de Canek enamorada está,

señor de los Itzáes en que su orden implanta.

 

 

 

 

 

Cultura cuya luz se expande

más allá de la civilización,

antillano Yucatán el grande

de Mediz Bolio dulce canción.

 

El cuerpo del Mayab era el venado,

y el faisán, su espíritu, gloria del Chilam,

hoy el faisán no vuela más que bajo

y el venado trémulo ya no salta más.

 

Adios, Mayapan querido,

del Azteca hermano,

vas cayendo en el olvido

ante el modernismo insano.

 

Pero levanta orgulloso el pecho,

porque de ese modernismo es la base,

y puedes gritarlo satisfecho,

el conocimiento que nos legaste!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A MI FORJADORA

 

De mi recuerdo dulce

allá, de antaño,

hay uno que me conduce

a mi maestra de sexto año.

 

Ah... Clementina Munive,

maestra y mujer de suave mano,

tú convertiste al que ésto escribe

en pregonero del celo humano.

 

Fuiste mi ejemplo con tu ternura,

valor moral y dedicación extrema,

iniciadora de mi lectura

y vigilante de mi gramema.

 

Cuántas como tú necesitamos

en este México olvidado,

porque a los hijos que ahora le damos

tu vocación les ha abandonado.

 

Maestra inolvidable,

primera de mis amores,

tu recuerdo inalienable

aún es sazón de mis sabores.

 

 

 

 

 

En cada letra, en cada frase,

va una fracción de tu enseñanza,

cuando a mi México llamaste

tierra fértil de esperanza.

 

Por tí aprendí al héroe honrar,

a estar de mi bandera orgulloso,

a mis mayores respetar

y el Himno cantar firme y donoso.

 

Gracias, Maestra Clementina,

faro de luz en el saber,

por tu dedicación diamantina

faro de luz y poder.

 

En cada maestro rindo homenaje

al recuerdo de mi maestra,

pues cada uno, con su coraje,

forjar una patria demuestra.

 

Gloria y honor al magisterio,

de laureles corona merecedores,

por que son héroes en el misterio

y de una patria nueva forjadores!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIBERTAD

 

El repique se ha apagado,

ya no se escucha su tañer,

su legado abandonado

fue en el camino del ayer.

 

Poco a poco las cadenas

volviolas a cerrar candado

y del hombre voz apenas

se escucha de su pasado.

 

En dónde quedó la verdad?

En dónde quedó esa campana

que llamaba a la libertad

tañendo muy de mañana?

 

Cuándo de ser hombres dejamos?

Dónde quedó la dignidad?

Por qué el camino que andamos

dejó olvidada la felicidad?

 

Es necesario acaso

a las armas recurrír?

O ya en pleno ocaso

en diálogo discutir?

 

 

 

 

 

Por qué el hombre es el lobo

del hombre hermano mismo?

Es que no hay otro modo

de desechar su egoísmo?

 

¡Canta campana,

con toda tu sonoridad,

clama de nuevo ufana

que queremos libertad!

 

No una libertad ilusa

que considera al hombre objeto,

en una sociedad confusa

en que se siente liberto.

 

No una libertad insana

en una sociedad corrupta,

en que cada quien hace su gana

o lanza hiriente frase abrupta.

 

Una libertad amplia y plena!

Una libertad sincera!

Una libertad que llena!

en una patria santa y agorera!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAJITA DE OLINALA

 

Es tu suave aroma mi locura,

destello de recuerdo en mi quimera

y de tu madera en la blancura,

esperanza de amor en mi espera.

 

Es tu laca dorada,

pintada de azul y rojo,

revuelta faz de mi amada

y osadía de mi arrojo.

 

Linalóe es tu tierra,

de lapizlázuli el aroma,

identidad de mi sierra

que al extraño enamora.

 

En ti se guarda valores

lo mismo que los recuerdos,

y penetran tus olores

dejando sabor de cerros.

 

Ahí está la foto de la abuela,

o quizá la del enamorado,

y con ambos la ilusión vuela

gracias a tu rojo dorado

 

Laca maravillosa,

cajita de Olinalá,

arcón que evoca goloza

el hoy que ayer será.

 

La primera vez que te vi,

fue en ropero de la abuela,

y desde entonces te sentí

parte de la magia que consuela.

 

Puedes vivir orgullosa

de ser presente y pasado,

laqueada cajita aromosa

de la que vivo prendado.

 

Tu misión en esta vida

has cumplido cabalmente,

eres de la historia compartida

ayer, hoy, y siempre!

 

 

 

 

 

A mi Madre,

con la seguridad de que encontrará

en éste pequeño homenaje

la ínfima retribución a la grandeza

de haberme dado la vida.

 

 

 

 

Este libro, registrado con el número 57 dentro del

Programa de Financiamiento para Escritores Iberoamericanos,

se terminó de imprimir, con un tiro de 500 ejemplares,

el día 3 de septiembre de 1999,

en los talleres de Editorial Sagitario

Acapulco, Gro.

 

 

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