DIRECTORIO MUNDIAL DE LITERATURA, HISTORIA, ARTE Y CULTURA          

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DIRECTORIO MUNDIAL DE LITERATURA, HISTORIA, ARTE Y CULTURA

Pian pianito... La Pianola

 

La Academia Latinoamericana de Literatura Moderna
dentro de su Programa de Financiamiento para Escritores Iberoamericano
y con su Programa Editorial Sagitario
presentan
 
Una obra más del Dr. Fco. Xavier Ramírez S.

 

Pian pianito... La Pianola

 

 

A MANERA DE PRESENTACION

 

Cuando uno de nuestros escritores más estimados, Jaime Fernández Castro, extendió la recomendación de apoyar a una amiga suya, jamás me imaginé el torbellino en que iba a entrar. Guadalajara abrió sus puertas para que tuviésemos la oportunidad de conocerla. Tratarla fue un torbellino. Ella es, en sí misma, un torbellino como mujer, como empresaria, y como madre de familia.

 

La conexión se da -casualidades del destino- en una chinampa en Xochimilco cuando, hace más o menos cuatro años, Susana, su amiga Socorro y la hija de ésta: Blanca, a invitación de Jaime pasan una tarde bohemia en los maravillosos canales, culminando en casa del escritor que, orgulloso, declama algunos de sus poemas. Susana, embelezada, le cuenta de su anhelo de contar con un libro sobre su historia y la de La Pianola.

 

Susana B. Chávez Paulsen, de cuya amistad ahora presumo, ha dejado huella de su paso en Acapulco, Gro.; Córdoba, Ver.; y naturalmente en Guadalajara, su tierra natal. Resuelta e intrépida desde pequeña, a los 13 años recurre a la estratagema de disfrazarse para aparentar 18 y lograr ser aceptada en su primer trabajo importante. Con el disfraz, que no iba más allá de maquillarse, vestir sobriamente y usar tacón alto, transforma su alma y carácter y adquiere la madurez en presencia y esencia. La necesidad familiar es el detonante.

 

Desde entonces, la escala de su vida sólo ve hacia arriba y, aunque conforma muy joven una familia propia, vence al destino día con día no sin sufrir los altibajos propios de una clase social que cambia constantemente, y recorre la gama socioeconómica con pujanza y esmero.

 

La propia dedicación genera quebrantos en su vida sentimental, pero usa el fracaso como acicate y sigue adelante. Son quizá esos quebrantos sentimentales los que le vuelven protectora. Hijos, nietos, parientes y amigos son los que conforman su conglomerado empresarial que, a más del éxito alcanzado, transforma simultáneamente en escuela por la que pasan infinidad de jóvenes tapatíos.

 

Susana, la Señora Susana como es conocida por todos los que le aman y respetan, ve en cada detalle una oportunidad, y no sólo la aprovecha sino que emprende la marcha de inmediato en cada proyecto. Así sucede cuando en Estados Unidos conoce a una fabricante de edredones, o cuando decide abrir una pozolería. Decir y hacer son para ella sinónimos tajantes.

 

Forjada al temple, dispara igualmente el desplante y pasa de la cordialidad a la exigencia en un segundo lo mismo que del entusiasmo al estrés, sin abandonar una calma que va de lo maternal a los límites del exabrupto, aunque a veces explota obligada por las circunstancias.

 

Su labor ha sido difundida en medios tanto locales como nacionales e internacionales, y ha recibido diversos premios y reconocimientos. Sin embargo, líder por naturaleza, no se embebe en su satisfacción y comparte sus conocimientos con las nuevas generaciones, a quienes impulsa con galanura. Sus puertas están abiertas para el que se va a iniciar fortuna, tanto como para aquel que regresa cargando la frustración de un fracaso.

 

En su arduo caminar, puede considerársele como una de las grandes pioneras en el tortuoso rescate de nuestra cocina tradicional, a la que agrega el toque propio haciendo la delicia de sus comensales.

 

No conforme con ello, impregna de destellos personales imagen y forma de su negocio, La Pianola, uno de los restaurantes más cotizados de la Perla de Occidente, donde deja también plasmados los siempre sabios dichos de nuestro pueblo y, en sus publicaciones periódicas, da cabida a la vena artística de amigos y familiares que riman por igual el verso a la vida, que el dedicado a la trayectoria y afanes de quien les da ejemplo de templanza.

 

Al camino difícil le ha dado anchura con el conocimiento pues, a pesar de alcanzar el sexto año apenas y con penas, abrió de par en par las puertas de institutos, organismos y universidades para cursar, con ese mismo desaforado entusiasmo, seminarios y diplomados, a los que ha prácticamente arrastrado a sus seguidores, tornándose así no sólo en líder, sino en guía.

 

Mas no se piense que todo ha sido la miel sobre hojuelas que hoy, aparentemente, disfruta. Los impactos económicos que ha sufrido México le han hecho partícipe de ese sufrimiento; la dedicación al trabajo le ha roto el corazón varias veces; el paso del tiempo nubla un poco la visión del futuro; se siente en ella una soledad ocasional con todo y el mundo que le rodea. Pero ahí está, firme, decidida, emprendedora, sin miedo a lo que venga.

 

Una mujer así, una mexicana de esa talla, no da más pauta que honrar la serie de Personajes de Mis Recuerdos con su historia y, paralelamente, honrar su historia y trayectoria con la inclusión en la obra misma.

 

Tomar lo bueno de un personaje es la mejor forma de perpetuar su ejemplo, heredándolo como norma de las generaciones venideras, sin olvidar que los errores no son otra cosa que la fragua de su personalidad. Dejar constancia de ello, por ende, es cuasi obligación de quienes nos hemos echado a cuestas la ardua tarea de grabar, en la pátina del tiempo, los avatares de esos héroes desconocidos: los personajes de nuestros recuerdos.

 

Dr. Fco. Xavier Ramírez S.

 

 

 

INTRODUCCION

 

Pian pianito era la frase con que nuestros abuelos expresaban aquella recomendación que significaba hacer con medida, caminar con calma, dar a la vida la oportunidad de vivirla paso a paso, pero con firmeza. La eterna sabiduría de nuestros ancestros se ha visto volcada en los populares dichos que, sin afán de pensar que el mundo rodó bajo sus términos, sí han sido norma y guía de infinidad de seres, tanto quizá como burla de otros.

 

La Pianola, a más de ser una de las modalidades promotoras del disfrute lego, conocimiento y aprendizaje del piano, quizá el más sofisticado instrumento musical de todos los tiempos, es el nombre de uno de los restaurantes especializados en cocina mexicana más cotizados de Guadalajara, Jalisco, bella ciudad y pujante estado, respectivamente, de nuestro no menos hermoso México.

 

El título de nuestra obra: Pian pianito... La Pianola, resume rotundamente dos aspectos que, al conjuntarse, arrojan sentimiento, vida y obra de una de las personalidades contemporáneas más reconocidas de Guadalajara: Susana B. Chávez Paulsen, y su exitoso negocio: El Restaurante La Pianola, que cumple 22 años de existencia este mes de septiembre del 2004.

 

Hablar de La Señora Susana es hablar de La Pianola, tanto como hablar de La Pianola es hablar de La Señora Susana, y que mejor forma de conmemorar el éxito del presente que recordando el pasado.

 

Cuando se aplaude el éxito, pocas veces se conoce el camino a este. Saber cómo nace la idea, qué antecedentes tiene, qué avatares se debieron cursar para llegar a él, es harto interesante. La historia misma es un caleidoscopio de avatares. No se puede pensar en Guadalajara, sin recordar Nueva Galicia, o la provincia franciscana de Santiago de Xalisco, como tampoco olvidar a quienes forjaron el mundo regional moderno.

 

Pero la historia es cruel, recuerda al prohombre, al héroe o la heroína triunfadores de mil batallas, y si acaso a quienes dieron la vida en el proceso; guarda en sus páginas los nombres de los que destacan en los diversos campos, como Ignacio L. Vallarta y Mariano Otero en jurisprudencia; José Ma. Vigil, Juan Rulfo, y Agustín Yañez en las letras; José María Estrada, El Dr. Atl y José Clemente Orozco en la pintura o José Pablo Moncayo en la música, por citar sólo a algunos de los jaliscienses distinguidos, pero olvida generalmente a aquellos que también forjaron la grandeza de un pueblo con su esfuerzo cotidiano, con ese granito de arena que afirma los cimientos de una cultura de progreso y bienestar, que con tesón y esmero destacan sobre el vulgo... y que también hacen patria: el comerciante, el empresario, el industrial, que si acaso alcanzan a recibir el reconocimiento de sus congéneres, pero son pilar de una economía que cuando es boyante nadie cita y, cuando flaquea, vituperan.

 

De ahí la idea de rescatar, cuando menos, a algunos de ellos en esta serie de Personajes de Mis Recuerdos, proyecto y autoría del Dr. Ltt. Fco. Xavier Ramírez S., poeta, historiador y periodista que cuenta con una veintena de obras ya publicadas; de ahí la idea de ventilar, públicamente, los rasgos históricos de La Señora Susana y La Pianola. La historia aquí contada refleja, por concordancia, destellos de la vida provinciana de un México que se pierde en el olvido, costumbres que han sido dejadas a un lado, y tradiciones que se desvanecen irremediablemente.

 

Al Doctor José María Murià, presidente del Colegio de Jalisco y miembro numerario de la Academia Mexicana de Historia, profundo conocedor de las tradiciones jaliscienses integradas al ámbito nacional y sempiterno difusor de ellas, y a su antecesor, Don Luis Pérez Verdiá, historiador jalisciense y autor del texto que en materia de Historia de México rigiera los conocimientos de medio siglo de estudiosos, nuestro reconocimiento por su labor.

 

A Usted, caro lector, la súplica de su benevolencia ante esta modalidad de ver la historia desde un ámbito más coloquial, más personal, que al fin y al cabo a todos nos interesa lo que pasa en la casa del vecino, pues en lo íntimo sabemos que sus acciones pueden repercutir -para bien o para mal- en nuestra vida cotidiana, como miembros de una sociedad que, paradójicamente, al mismo tiempo que se globaliza se aferra desesperadamente a su regionalismo

Editorial Sagitario

 

 

 

RETROSPECTIVA

 

Guadalajara es una de las más bellas provincias mexicanas. Capital del airoso Estado de Jalisco, guarda una historia singular que va desde los eternos deseos de autonomía hasta el liderazgo occidental del país, pasando por la importantísima aportación de elementos que se han significado como identidad nacional.

 

 José María Murià, unos de sus más eméritos historiadores, recuerda que “era un camino a ninguna parte”, surgida enmedio de una férrea resistencia de sus ancestros por evitar ser conquistados, primero por el Imperio Azteca, y más adelante por el embate español del que, al asentarse finalmente, sus criollos comparten ese sentimiento bajo la bandera de la Nueva Galicia.

 

Así, la tierra alzada recobró la paz en 1542, quedando de momento bajo la cabal autoridad del virrey de la Nueva España -continúa en su narración el también Presidente del Colegio de Jalisco y Miembro de Número de la Academia Mexicana de Historia- pero, en 1548, se crearía una Real Audiencia que acabó instalándose en Guadalajara, ahora asentada en el Valle de Atemajac, convirtiéndose en capital del nuevo reino en 1560.

 

El poco atractivo que tenía para el mundo hispano hacen de ella un sitio tranquilo y, de sus habitantes, gente apacible y obediente si se les dejaba en paz y no se violentaban sus costumbres y usos.

 

El siglo XVIII ve un fuerte desarrollo y la creación de diferente comarcas que, a partir de 1786, constituyen la Intendencia de Guadalajara, abarcando lo que son hoy los Estados de Jalisco y Nayarit, separado este último en 1884.

 

Es precisamente en ese siglo y en ese ambiente de bonanza que nacen algunas costumbres y artesanías que dan lugar, años más tarde, a la citada identidad nacional.

 

En Colotlán, surge la artesanía que adornaba con “pita” objetos de cuero usados con prestancia y orgullo por quienes -avecindados en Los Altos- arreaban los grandes hatos de miles de cabezas de ganado en sus largos y cansados viajes al norte. Nace así el Charro Mexicano, “ducho en el manejo del caballo, de la soga y de las armas, de espíritu inquieto, pero al mismo tiempo dispuesto a sacrificarlo todo para preservar el rancho de su pertenencia, en el que se resguardaba y perpetuaba lo suyo”, escribe con dignidad y orgullo el historiador.

 

Se necesitan arreos útiles en las labores propias del charro, y la madera repujada con hueso de Teocaltiche se complementa con el cuero piteado de Colotlán, para la elaboración de sillas de montar, fajos, cartucheras y fundas de pistola o machete.

 

La pita -cordel textil de llamativa blancura sacado del agave- provenía de los rumbos de Apam, en el Estado de Hidalgo, o de Tequila, tierra jalisciense natal del exquisito mezcal que, con el tiempo, fuese bautizado con su denominación de origen.

 

Y es del cañón del Río Juchipila de donde sale la palma para hacer sombreros de ala muy ancha, que permite a los arrieros-charros protegerse del sol y los aguaceros, azuzar al ganado, y  pasan a formar parte de la imagen propia.

 

Más adelante, el Maestro Murià evoca: “Una de las expresiones culturales características de su entorno lo constituye la cerámica producida en el pueblo indígena de Tonalá, de la que se abastecieron desde sus orígenes los tapatíos -como se les conoce coloquialmente a los oriundos de Guadalajara- y que se ha exportado a muchas partes del mundo”.

 

Mientras tanto, grupos musicales, “compuestos por ejecutantes de cinco diferentes instrumentos de cuerdas, interpretaban de buena manera sones y valonas con que los arrieros acompañaban sus largas marchas por tierras nayaritas y por el sur de Jalisco, viajando con mercaderías entre las tierras altas y la costa. Así se fue conformando la prosapia del ‘mariachi’...” que se convertiría en símbolo de la música popular mexicana.

 

Fernando del Paso recuerda que el cine mexicano en los 40`s y 50’s, su indudable época de oro, se encargó de difundir en toda América Latina estas tradiciones llenas de alegría y colorido, como la del Charro y su derivado, el Mariachi, que entona airoso el Jarabe Tapatío, baile que se transforma en danza nacional, señalando que algo más tardó en popularizarse a nivel internacional, aunque cuando lo logró lo hizo en grande, ese delicioso aperitivo jalisciense, el Tequila, bebida que se deja pronunciar y paladear en todas las lenguas del mundo.

 

Y es que, indica José María Murià, no fue difícil, con el ánimo postrevolucionario de exaltar las virtudes campiranas, que se fusionaran en una sola figura el tequila, el charro y el mariachi, dando lugar a que el estereotipo jalisciense se convirtiera en el arquetipo mexicano.

 

En la ya pujante Guadalajara, cabecera natural no sólo de Jalisco sino de una vasta región del occidente mexicano, también había otras manifestaciones que le daban identidad: el esfuerzo de sus hombres y mujeres, forjadores de la riqueza y la ahora admirada organización empresarial.

 

Si bien los primeros impuestos que generó el tequila sirvieron para introducir el agua potable en Guadalajara, e incluso para construir -en la segunda mitad del siglo XVIII- el Palacio de la Audiencia, donde actualmente se asienta el gobierno de los jaliscienses, es hoy el trabajo colectivo el que da esa pujanza económica que hace de la Perla Tapatía -la alguna vez llamada Ciudad de las Rosas- un factor de empeño para recobrar su energía y dinamismo ancestral, ante un futuro incierto que no sólo ensombrece su entorno sino el de todo nuestro amado país.

 

Uno de los campos en que Guadalajara destaca, es en el de la cocina. Sus platillos regionales se remontan desde la famosa Birria, surgida en los viejos tiempos de la necesidad de mermar una alarmante y creciente población de chivos, convertidos en verdadera plaga que afectaba tanto los campos de cultivo como a los viajeros, hasta las no menos populares Tortas Ahogadas, puntada muy personal de conocido personaje contemporáneo que fuera bien acogida por el gusto tapatío.

 

Sin embargo, como sucede con todas nuestras tradiciones, que se van perdiendo ante el embate moderno, la cocina tradicional se fue olvidando poco a poco dando paso a la mala alimentación del fast food, o comida rápida, y los pastelillos y frituras prefabricados con más química que amor, que dieron lugar a la hoy tan popular comida chatarra.

 

En la actualidad, Guadalajara se ha convertido en una metrópoli a la que se han anexado, formando la mancha conurbada, las antiguas villas de Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y El Salto. Su presencia refleja el esplendor que contrasta lo colonial con lo contemporáneo. El apacible susurrar de sus fuentes cantarinas se ve opacado por el rumor cada vez más creciente de los motores vehiculares, que surcan raudos las modernas avenidas.

 

Sin embargo, Guadalajara es todavía una ciudad agradable, simpática, romántica, que a pesar de de vivir ya un ritmo vertiginoso, no acaba de perder su encanto, dice Virgilio Oropeza, investigador histórico, y que reafirma Ulises Sandoval, auxiliar del Cronista de la Ciudad, en el texto de José Aguilera Arévalo.

 

Sus Calandrias, cascabeleras que se juegan la vida en el medio del tráfico, subsisten aferradas al pasado y con el único fin de dar al paseante el gusto de visitar los lugares típicos.

 

Sus amplias Plazas y Jardines pugnan por conservar, con su extensión, remansos de paz entre la nueva mezcla de sonidos citadinos, auxiliadas por edificios y monumentos que resumen historia y recuerdo, encabezados por el Hospicio Cabañas y el Teatro Degollado.

 

Su Catedral Basílica de la Asunción de María, a más de denunciar la estirpe religiosa que entregara su sangre en la fatídica lucha Cristera, se mantiene erguida señalando, con las agudas puntas de sus torres, el camino a tapatíos y avecindados que celebran el centenario de la fundación de su Cámara de Comercio.

 

Y así, como cuando se visita la Casa de los Perros, que rememora la aventura del Periodismo y las Artes Gráficas, los recuerdos de nuestra autoctonía brotan agradables y populares degustando un platillo regional en La Pianola de la Avenida México.

 

 

 

Eran apenas los principios de los 40’s cuando una agraciada joven tapatía recibía los galanteos de un apuesto mancebo. La pureza provinciana, todavía acogida entre el recato y la decencia, hacía de la joven una hermosa representante de esa sociedad tradicionalista que tanta gala diera al bajío.

 

Conforme a los cánones de la época, la joven recibió el permiso de sus padres para aceptar al galán y, así, quedaron comprometidos.

 

Alicia era alegre por naturaleza y participaba en las actividades propias de su clase y señorío. Sin embargo, su fogosidad juvenil -como en todas las generaciones- le hacía quebrantar algunas de las rígidas normas y, un día, se atrevió a bailar Hula Hula, escandalizando al novio, charro que formaba parte por igual de ese tradicionalismo a ultranza. Los resultados no se hicieron esperar y... el compromiso se rompió.

 

El interés de Alicia por el arte hawaiano era honesto y sincero al grado de que, tiempo después, al escuchar en la radio a un locutor que hablaba sobre la música hawaiana, decidió encontrar la forma de conocerle y tratarle.

 

Verse uno al otro dejó muy claro su destino. Poco tiempo después, en 1942, se repartían participaciones de bodas en las que se anunciaba el enlace de Alicia Beatríz Paulsen Camacho y Ezequiel Chávez Chavarín, según rezan las versiones oficiales; sin embargo, cuentan que la verdad es que el joven no era muy bien visto por Doña Alicia y, en osada acción, se la robó junto con el corazón. Tiempo después, los perdones llegarían acompañados de los nietos.

 

Alicia estaba feliz. Su Ezequiel, a más de locutor, tocaba todos los instrumentos musicales conocidos a los que arrancaba tiernas melodías que endulzaban el alma de su amada, aunque en forma lírica pues era autodidacta.

 

La inventiva de Ezequiel no tenía límites; se había dado el lujo de descubrir la alta fidelidad aún antes de que las poderosas empresas del mercado norteamericano lo hicieran, y se le considera como el precursor de la relojería electrónica en México, profesión a la que se dedicó de lleno en busca de la manutención de la familia.

Poco tiempo después llega el primer retoño, Lupita, que fallece pero pronto substituye una hermosa niña a la que llaman Susana y que, a los cinco años, ya ayudaba a papá a hacer las bobinas electrónicas de los relojes. Como dicen que cada niño trae su torta bajo el brazo, la pequeña Susana no es menos y Ezequiel vende su primer reloj que instala, por encargo de la Iglesia del Rosario en su natal Guadalajara.

 

El negocio, que dejaba grandes satisfacciones al ver cada obra terminada, no ofrecía por el contrario el mercado más amplio del mundo. Sus relojes, gigantescos, sonoros, pletóricos de tonadas musicales especiales y tradicionales, tenían clientes tan dispersos como la propia geografía nacional. Había pues que viajar y estar largas temporadas lejos de la familia o... llevarla a radicar a otra ciudad por el tiempo que el negocio lo permitiera.

 

Así, cuando el mercado local se satura al mismo ritmo que la familia crece, Ezequiel tiene la visión de trasladarse a la ciudad de México, en donde es bien acogido por los templos interesados en la novedad que ofrecían sus relojes.

 

La bonanza llega y, un día, Alicia recibe una orden que es más un grato anuncio: Vende todo, regala todo, porque vamos a estrenar; nos vamos a vivir a México. Corría el año del 56 cuando ocho hermanos y dos primos lían bártulos y parten a la Ciudad de los Palacios abrazados fuertemente a las piernas de papá y mamá.

 

En la calle de Valerio Trujano, cercano a la Villa de Guadalupe, les esperaba un departamento muy adornadito... hasta con yeso... pero... no tenían ni una hora de haber llegado, cuando el administrador les tocó para informarles que no podían quedarse. “Son muchos de familia...” fue el argumento falaz. De nada sirvió la recomendación que un sacerdote, fiador de Ezequiel, había dado. La estulticia de aquel inconsciente causaba el primer tropiezo a los recién llegados.

 

Pero no sólo él pensaba así. El calvario de los Chávez en la búsqueda de casa fue largo y tormentoso. Nadie aceptaba niños, y la economía también se vio afectada pues papá debió descuidar un poco el trabajo para acompañar a su amada esposa en busca de vivienda.

 

Es entonces que Susana trunca sus estudios en quinto año de primaria, para ayudar a mamá con sus demás hermanos, a quienes lavaba, planchaba la ropa, y llevaba a la escuela.

 

Entre estas peripecias y la baja del trabajo, un año después Ezequiel decide lanzarse a Acapulco en busca de nuevos horizontes.

 

Deja la huella de su paso por la capital del país en diversas iglesias, destacando el maravilloso reloj instalado en el Templo de La Piedad de la colonia Narvarte que en lo personal tanto admiré, pues por azares del destino era precisamente al que iba a misa en la temporada que viviera con mis hermanos mayores, ignorante de que, años después, conocería a su familia.

 

Las playas y el divino sol de Acapulco les reciben con los brazos abiertos, pero la situación sigue siendo crítica y obliga a Susana, entonces de trece años, a buscar trabajo para ayudar en la economía familiar. Lo encuentra en un laboratorio fotográfico que lo mismo atiende a profesionales de la lente que vende postales de la Perla del Pacífico pero, inocente y seguidora de las costumbres de su tierra, da a los compradores “pilones”, ese pequeño extra en la compra que en muchas regiones de nuestro país se acostumbraba otorgar a los clientes buscando su regreso, y que había aprendido cuando sus abuelos le permitieron ayudar en la tiendita de abarrotes que tenían. Los pilones no se acostumbraban en el puerto y la corren con cajas destempladas “por regalar lo que no es tuyo”.

 

Con todo, no es cosa de amilanarse. Susana, ya con algunas amistades en Acapulco, sigue el consejo de una amiga que ve la oportunidad de trabajar en la distribuidora de las máquinas de coser Singer, ubicada en el viejo Edificio Oviedo, cuyo gerente sólo pone una condición a la treceañera: que se vea como de 18 años. Se maquilla, recoge el pelo, calza tacón alto para “disfrazarse”, y se viste ayudada por Anahí, una cubana recién llegada que le confecciona vestidos propios de la edad buscada.

 

Mientras sus mamá da clases de alta cocina, y sus hermanos corren de pinta por las laderas de El Veladero, usando como refugio de sus correrías una casa abandonada que guardaba en su seno viejos libros de un desaparecido marino, birlándose una desencuadernada bitácora convertida en tesoro y cuerpo del delito, Susana cubre su puesto de vendedora de mostrador y aprovecha para echar ojo al taller de corte y confección.

 

La profesora Alma, encargada del taller, ve el interés de la joven y la convierte en alumna ocasional junto con sus compañeras Guadalupe Dávila Gil y Ruth Merino.

 

Susana, inspirada en el arte con que su señora madre adornaba sus pasteles y platillos, comienza a transformar los aparadores de la distribuidora con las mismas madejas del hilo y estambre usados en las demostraciones o el taller, y formaba casitas y peceras mientras recordaba las piececitas de fieltro que hacía de pequeña y llevaba a vender en un estanquillo ubicado en Santa Teresita, cerca de su casa de Guadalajara.

 

La emoción embargaba a Susana cuando alguien pedía muchas cosas, aún sin importar el monto de la venta; Al principio, pensaba que llenar notas y notas agotando los renglones de artículos vendidos me hacían una supervendedora, evoca. Mas con el tiempo la fantasía se hizo realidad y las ventas subieron como la espuma; Susana aprendió a manejar las máquinas de coser con tal ahínco, que sus demostraciones dejaban entusiasmados a los clientes que observaban atónitos cómo cosía, en las poderosas Singer, lo mismo un retazo de organza sumamente fina que una delgada tableta de madera, ajustando minuciosamente las tensiones; los mismos compañeros vendedores se peleaban los prospectos de la joven vendedora.

 

La sangre de comerciante se conjugaba en sus venas con la de la cocina. Recuerda con agrado que, contra la de su madre, la cocina de su padre era más regionalista y esto influyó en su vida tanto como aquellos juegos en que las pequeñas cacerolas, ollas y molcajetes de barro hacían las delicias culinarias infantiles.

 

A sus catorce años, dos factores se conjuntaban para darle una presencia especial: ser de fuera y su aspecto obligado de señoritinga. Los pretendientes no se hicieron esperar. Tenía su pegue la damita.

 

Entre estos, se coló un contador de 28 años que trabajaba en el Hotel Caleta: Rafael Alcántar. Embebido por la natural belleza de la joven, rondaba la agencia, se paraba en la esquina, y daba vueltas por el lugar hasta que se atrevió a pedirle a una de sus compañeras que lo presentara, lo que sucede en el Yate Hawaiano poco después.

 

Relacionado ya con los familiares por sus propias artes, al enterarse de que Susana sólo contaba con catorce años, dio vuelta a sus intenciones y las tornó en una amistad que dura hasta la fecha con toda la familia.

 

Pero el destino tenía marcadas nuevas rutas. El mercado para los relojes de Don Ezequiel se abría prometedor en la feraz Sierra de Zongolica, Veracruz, y la familia Chávez Paulsen sienta nueva residencia en Córdoba. El 59 veía sus finales, pero Fortín de las Flores, Huatusco, Coscomatepec, la cafetalera Coatepec y algunas iglesias del propio Córdoba, como San Miguel, La Purísima y Santa Rita, esperaban con ansia los relojes electrónicos sonoros que instalaría el experto relojero y, años más tarde, actualizarían y multiplicarían sus hijos Francisco, Ezequiel y Agustín.

 

 

Ahhh... Córdoba! La hermosa Córdoba con su chipi chipi adornado de neblina que cobija los amores juveniles; que huele a café recién tostado en sus portales, refugio de los enamorados. La bella montañesa que dejaba entrar con cierta lujuria campirana el camioncito repleto de pasaje, del que bajaban lo mismo el viajero que la costalera, tras rumiar sediento la sinuosa vereda-carretera de la agreste Sierra de Zongolica, descolgándose desde las Cumbre de Acultzingo. Vecina orgullosa de Orizaba y de Fortín de Las Flores, que abraza con amor y esperanza.

 

Hasta ahí, y un día antes de cumplir sus quince años, llega Susana con sus padres y hermanos. El ajetreo del viaje y la instalación en la nueva vivienda clamaban la atención de todos aún, cuando la hermosa jovencita recibe una sorpresa que todavía recuerda con especial cariño.

 

El mágico ambiente de Acapulco le alcanzaría hasta esas lejanas tierras. Se sorprendió cuando le informaron que le llamaban por teléfono... en los billares de la esquina! Rafael, con la simpleza que le daba la internacionalidad de su labor en el puerto más hermoso del mundo, le llamaba para felicitarla por su aniversario. Así de sencillo.

 

Imagino la emoción que en ese entonces habrá embargado a Susana. No cualquiera rompe la barrera de la distancia por algo tan aparentemente baladí. Pero el gesto, pleno de gentileza más que ya de galanteo, proporcionó a la joven los mejores augurios para una estancia placentera en esa bella ciudad veracruzana. Y así fue... con todo y sus asegunes.

 

Córdoba era una ciudad pequeña, apenas de treinta mil habitantes, que les recibe con veintiún días de agua. Mi mamá, acostumbrada a tender la carne para hacer la cecina, se espantaba junto con nosotros al ver que bajaban los zopilotes por ella, y la poca que dejaban no se podía lograr porque estaba todo húmedo.

 

De esos años es que la figura de su padre le queda muy marcada. Era muy bohemio. De repente llegaba con dinerales que nos ponía a contar -le pagaban las iglesias lo de sus relojes con las limosnas-, o llegaba de pronto con su kilo de bisteces y jitomates para hacer la salsa, como de repente se nos desaparecía. Había un cajón de pan, evidentemente duro, y sabíamos que si daban las tres de la tarde y no había comida, pues había que ir al cajón a darle al pan duro... pero nos sabía riquísimo. Es duro comer pan duro, pero es más duro no tener pan.

 

No hay que olvidar que la crisis de la guerra hacía aún sus estragos. Somos una generación que le tocó apoyar a los padres... y apoyar a los hijos.

 

Con los antecedentes que tenía en la empresa Singer, busca trabajo en la sucursal de Córdoba, pero como los trámites se llevaban cerca de dos meses, aprovecha el tiempo y se mete a estudiar, ya en serio, corte y confección. Resultado de sus primeras clases, se elabora un vestido que, al verlo, sus amistades le hacen varios encargos que vende a cinco pesos.

 

Cuando comienza a trabajar en la sucursal de Singer, se da cuenta de que existen algunos intereses creados que no le permiten a los demás empleados verla con buenos ojos. Corta por lo sano, decide dejar la plaza, y entra a trabajar en Casa Mido, distribuidora de los relojes de esa famosa marca, cuyo propietario era el Sr. Miguel Domínguez, ya fallecido.

 

Ese cambio también estaba señalado por su destino. Es ahí en donde conoce a José Manuel Villalobos Ramírez, que se desempeñaba como Contador Público de la empresa, quien sería a la larga su esposo y padre de sus hijos Gina, Sara y Adrián.

 

Pero muchos otros acontecimientos se desatarían durante su estancia en Córdoba.

 

Jugando jugando, se enamora de José Manuel, lo que hace que su mamá reaccione y, ante la amenaza de pensar que su hija se quedase a vivir para siempre en la bella ciudad cafetalera, ordena el regreso inmediato a Guadalajara; pero al mes el galán ya estaba en la Perla Tapatía. El 11 de Julio de 1962, cumpleaños de su bisabuela, la pide en formal matrimonio en el restaurante La Alemana, frente al Parque de San Francisco -hoy Restaurante Lido- y ahí, Don Ezequiel, su padre, decide emborracharlo para conocer sus verdaderas intenciones. Y parece que sí me quería, cuenta ahora la Señora Susana.

 

Los padres pusieron de plazo para la boda un año, y los novios empezaron con las clásicas cartitas de amor y musiquita que él le enviaba; cumplido el plazo, en Julio de 1963, exactamente un año después, el matrimonio se consumó.

Durante ese año de espera, Susana recibió capacitación para vender la máquinas lavadoras Hoover, cuyo gerente era Francisco Rojas. Su labor la llevó al Centro Musical Electrónico, del Sr. Conrado Pérez, en donde demostraba las lavadoras, a más de buscarse clientes de puerta en puerta.

 

Inquieta como siempre, también se relacionó con Stanhome y, ayudada por su mamá cuando se le juntaba el quehacer, daba hasta tres demostraciones de belleza diarias a la par que vendía baterías de cocina Lamex, que distribuía el Sr. Guillermo Garduño, ya finado, siendo Doña Alicia y Susana vendedoras compartiendo con la Sra. Eva Zarate  las ventas casa por casa. Ardua labor pues tenían que tomar hasta 20 camiones diarios y las citas las hacían usando el teléfono publico del parque Revolución con moneditas de 20 centavos y agenda en mano.

 

Ahí se le abrió un mundo de posibilidades a Susana. Las experiencias adquiridas se acumulaban, al mismo ritmo que las recetas que les proporcionaban las clientas de tal suerte que, ya casada y viviendo nuevamente en Córdoba, les daba clases de cocina a sus amigas en una privada de la Calle Uno, repartiéndose con ellas la comida preparada en las prácticas.

 

En Córdoba nace su primer hija: Gina. Las circunstancias hacen que tres veces se vaya a Guadalajara, las mismas tres veces que fueron por ella y la convencieron para que regresara al hogar. En el inter, nacieron Sara y Adrián, que vieron la luz en la Perla Tapatía.

 

En cierto momento, Susana decide terminar su primaria y en 1968 entra a la Casa de la Asegurada del Instituto Mexicano del Seguro Social de Córdoba, tomando al mismo tiempo clases de muñecos de peluche, decoración, cocina, yoga -con el inolvidable maestro Adrián Zucoloto-, dibujo, pintura y teatro.

 

Si bien llega a representar el cuento de Blanca Nieves y los Siete Enanos, bajo la dirección del Profesor Rugama, son los muñecos de peluche los que la inician propiamente en el mundo de los negocios ya formalmente.

 

Mi primer negocio lo hice al fabricar el primer muñeco de peluche con $ 150.00 que me prestó mi hermana Marisela, siendo mi primer cliente la Chata Kuri de García. Antes de entregarlo, se lo enseñé a otras dos personas y me pidieron un muñeco cada quien; recuperé los 150 pesos que mi hermana me prestó y me gané otro tanto, con lo que tenía ya para hacer los otros dos, declara a la prestigiada revista Gente & Negocios en una entrevista concedida a su Director General, Luis Alvarez del Castillo, publicada en abril del 2001.

 

Agregó a su línea de peluches otros trabajos manuales, como adornos de flores porcelanizadas, y muchos más detalles de esos que hacen gracia y gala las mujeres. Tomó una libreta, anotó los nombres de sus vecinas, amigas y comadres, y se lanzó a vender casa por casa dejando sus productos en abonos.

 

La lucha de Susana no veía barreras. Desde las cuatro de la mañana se levantaba para cumplir con sus labores de ama de casa. Después, cargada de joyería, cuadros al óleo y bisutería seguía tocando puertas lo mismo que se sentaba en la Plaza, donde se moría de risa al ver a las damitas de la sociedad cordobesa lucir uniformadas con las capas tejidas, típicas de Lagos de Moreno, que llevaba para vender desde Guadalajara.

 

Después, fabricó colchas de peluche que fueron todo un éxito. Entre sus clientes distinguidos se encontraba Doña Alida, la mamá del Lic. Dante Delgado Ranauro, hoy ex-gobernador de Veracruz, quien le decía a la Sra. Susana que era como el Rey Midas y lo que ella pesaba lo valía en oro. Así es que se ganó la confianza de otros fabricantes que le otorgaron créditos y productos a consignación, con los que convirtió su casa en un Bazar Galería.

 

Los primeros recuerdos que tengo de mi madre, dice Gina, la hija mayor, es verla en la cocina haciendo casitas de galletas de nieve.

 

Nos cambiamos de casa y ella organizaba a los vecinos para hacer fiestas; cerraban la calle, hacían pozole, piñatas. Era muy alegre y entusiasta. El motivo era lo de menos, pretextos no faltaban.

 

Después, me acuerdo que compró unos trastecitos de barro para hacer una minicocina, e invitó a las niñas vecinas para festejar el bautizo de las muñecas. Aunque parezca increíble, el arroz, los frijoles... todo! lo hizo en las cazuelitas de barro.

 

Nos llevaba al Seguro Social, donde ella tomaba clases de peluche, y nos dejaba en la guardería. Después, entramos con ella a estudiar arte dramático ahí mismo, y presentamos la obra de Blanca Nieves. Mamá era la bruja; Sara y yo los enanitos.

 

Mamá vendía de todo. Un día nos venimos a Guadalajara con mi abuelita. Mi mamá tenía esperanzas de que papá se viniera e iba y venía de  Guadalajara a Córdoba, pero mi papá nunca se vino.

 

En una de esas idas, cuando mi mamá se despidió de mí, yo le dije que no se preocupara, que ya me había acostumbrado a no tener papás. A ella le dolió mucho y dijo: Podrás no tener papá, pero madre siempre tendrás!. Ese fue su último viaje, pues decidió regresarse definitivamente a Guadalajara.

 

Convertida en una próspera empresaria, Susana regresa a Guadalajara con un capital importante en mercancías, cuentas por cobrar y créditos, pero encuentra un problema: las distancias.

 

En Córdoba se levantaba temprano, iba al banco, dejaba a los hijos en la escuela, trabajaba y le daba tiempo de ir al mercado y preparar la comida. En Guadalajara no podría. Así es que amolda su sistema y, al mismo tiempo que va al banco, vende a los empleados de la institución sintiéndome apoyada por el Sub Gerente, Gilberto Rangel, quien me comentaba: ¿Qué va a hacer usted sola  para mantener  tres hijos en Guadalajara?.  Cada entrevista, con los maestros de sus hijos, con la del mercado, con la nueva amiga, la aprovecha para mostrar su catálogo fotográfico de los productos que maneja. No se da por vencida jamás. Mientras ella fabrica muñecos de peluche y colchas, su hermanas Maricela y Patricia tocaban puertas y mostraban sus productos levantando pedidos, apoyando a Susana para sacar adelante a sus hijos.

 

Adrián, el hijo más chico de la primera tanda evoca: Trataba de ser madre y empresaria. Yo sentí que participar con ella era algo que debía aportar, compensar su carga. Tenía yo siete años cuando ya andaba cargando cuadros, abrigos, colchas de peluche... todo lo que ella vendía. Había un negocio en el centro, no recuerdo bien, y yo le hacía de cargador para subir y bajar mercancía de una camioneta que tenía. Pero eso sí, había comida, el refri siempre estaba lleno. Mi madre era vasta en la alimentación. Jamás nos faltó nada.

 

Sara, la segunda de las hijas mayores, señala: Yo la recuerdo trabajando siempre, dándonos de comer, pero también limpiando la casa, metida en la cocina, siempre activa, mientras yo jugaba a las muñecas.

 

Mas la salud le juega una mala pasada. Cuando mayor éxito tiene con sus colchas y curiosidades, en 1977, siente extraños malestares. Al principio no les da importancia atribuyéndolos al exceso de trabajo, pero éstos persisten y se hacen cada vez más notorios y molestos.

 

Reacia, decide consultar al médico; el Dr. Celerino López López le dice que el peluche le está haciendo daño, y que el daño puede ser mortal.

 

Se ha vuelto alérgica al peluche! De qué va a vivir y a mantener a su familia la mujer que prefería un kilo de carne para su casa que comprarse un par de medias?

 

Saber que seguir trabajando el peluche le puede costar la vida, pone en un brete a nuestro admirable personaje. Ve correr su vida como en una película. Se da cuenta de que todo en ella ha sido experiencia. Le ha sabido sacar partido hasta al fracaso, pero este golpe ha sido quizá el más duro recibido hasta ese momento.

 

Decaída, Susana ve su sueño desaparecer al enterarse de que es alérgica al peluche. Una tarde, hojeando una revista, le llaman la atención los edredones que presenta una firma comercial.

 

Parte a México para saber cómo los producen, y se entrevista con los fabricantes que enterados de su éxito doméstico como empresaria, pero al fin corta economía, simplemente le dicen:

-Huy Señora, ni nosotros podemos invertir en esa maquinaria tan cara...

Y es verdad, la inversión en equipo es millonaria. El sueño se desvanece cada vez más. El futuro se ennegrece.

 

Se le presenta la oportunidad de ir a los Estados Unidos, y aprovecha para visitar fábricas de colchas y edredones en Dallas, Texas. Conoce en una de esas empresas, originaria de Monterrey, a María Socorro Gutiérrez, una empleada que le brinda la mano, su casa, y le muestra cómo se elaboran (actualmente tienen una estrecha relación ya que se ven como familia; la amistad y el gran cariño ha persistido a través de los hijos Blanca, Rossy, Rubén y nietos). La maquinaria también es muy cara, pero el sistema de costura es el básico. Susana se fija en todo, observa, analiza, pregunta.

 

De regreso, en el avión, dos figuras se mezclan en su mente: la empleada aquella cosiendo... y la de ella misma ante su Singer 191 haciendo demostraciones.

 

Al bajar del avión ya lleva una determinación tomada, haría ahora sus colchas de otros materiales, más lujosas, con las técnicas aprendidas y que lleva grabadas en la mente. Las colchas se convertirían en edredones. Es cuestión de creatividad y gusto. Se sienta ella misma ante su Singer y comienza a hacer pruebas.

 

Los hermanos de Susana habían formado en 1969 un conjunto musical al que llamaban Albatros, nombre que “toma prestado” y lo impone a su nueva empresa: Fábrica de Colchas Finas Albatros!

 

Me gustó cuando me explicaron que es un ave muy grande a la que se le dificulta aprender a volar pero, una vez que lo logra, tarda mucho en volver a tocar tierra, dice a Gente & Negocios.

 

Sus primeros edredones los hace en la maquinita 191. La pomposa empresa se inicia con una máquina de coser Singer overlok, instalada en el cuarto de servicio de su casa del Fraccionamiento Villa Universitaria... y las puertas del éxito se abren de par en par!

 

Toda la familia se pone a trabajar. Todos cortan, cosen, doblan, empacan.... era un cuadro de ternura ver a esos niños trabajando con entusiasmo para ayudarle a mamá.

 

No cabe duda que la gente es buena, -dice jocosa- había que ver las cochinadas que hacíamos... y nos las compraban! Se veían bonitas, pero dejaban mucho que desear. Claro que, comparadas con los hermosos modelos actuales, sus primeras muestras debieron ser más sencillas, aunque obviamente de buena calidad dado que fueron bienvenidas por la sociedad tapatía.

 

Poco tiempo después, se da el lujo de contratar a sus primeras costureras. El negocio va en boga. Ya cuenta con contador, chofer, secretaria y hasta vendedoras, entre quienes destacan en el recuerdo Lupita Angulo Cárdenas y Paty Urías Sotomayor, ambas de Culiacán, Sin. y la última de memorables recuerdos chuscos y sentimentales. Tiene también una camionetita en la que se reparten las entregas.. Pero el destino es cruel...

 

Es en ese lapso cuando su esposo, que por fin había aceptado venirse a Guadalajara, decide regresarse a Córdoba tras apenas un mes de estar ahí. No me necesitas, le dice simplemente. De qué me sirve ser exitosa en los negocios si no tengo padre para mis hijos, si no tengo esposo...? se pregunta ella. Y Susana entra en cuatro meses de una depresión alarmante.

 

Entonces comprendí a aquellos padres que se encierran con una estufa y le abren las llaves al gas, evoca triste, con todo y que jamás pasó por ella la idea del suicidio.

 

Durante esos cuatro meses las finanzas se deterioran al grado de que la hipoteca se vence, y embargan la casa que había comprado unos años atrás con mucho esfuerzo. Poco a poco, se recupera. Sale a caminar para vencer ese temor, esos fantasmas psicológicos que se aparecen en la depresión. Reanuda la lucha empezando consigo misma.

 

Con todo ese peso encima, no deja los detalles significativos. El mejor recuerdo que guardo de mi madre -dice Adrián- fue una sorpresa que recibí como a los ocho o nueve años. Por cuestiones económicas no íbamos a tener árbol de Navidad, así es que me fui triste a casa de un amigo para ayudarle a adornar el suyo. No supe nunca cómo sucedió, pero de pronto me llamaron para que fuera a la casa. Mi madre había comprado un árbol de Navidad para nosotros!

 

 Edmundo Medrano, contador y banquero de Multibanco Comermex, es una de las personas con las que ella tiene que batallar para conseguir nuevos créditos a fin de saldar sus deudas. Al principio, le hace ver su suerte y pone mil pretextos para autorizarle el correspondiente al Fogain (Fomento para la Industria con Garantía Hipotecaria), hasta que un día decide encararlo. La aprobación del crédito vino junto con una nueva variante en sus relaciones. Se había ganado su respeto y, con él, su admiración. Jóvenes los dos, nace algo muy especial... y lo cultivan.

 

Ese respeto que se gana ante él, igualmente le hace notar el respeto que los demás le tenían. Desde entonces no hay quien le diga Susana a secas. Así, nace La Señora Susana. Ha sido mucho el trabajo al correr de los años, una vida entregada a la responsabilidad, lo que le coloca en el pedestal de Señora. Pero no nace para distinguirla con la soberbia propia del que se siente superior, sino para reafirmar un liderazgo que ya se dejaba sentir.

Con el préstamo de Fogain, que ascendía apenas a cinco mil dólares, reimpulsa su fábrica y reparte tarjetas por todos lados. Si bien su primer taller propiamente dicho lo ubica en Chapultepéc Norte No. 140 en Altos, es cuando abre la tienda en la Avenida Homero 20 que la bonanza -ayudada por las obras del paso a desnivel de  La Minerva, que obligan al tránsito a doblar por esa avenida- toca literalmente a sus puertas.

 

Sacaba mis edredones a la banqueta. Mucha gente conocida, al pasar por la tienda, gritaba alegre: Susana... Susana... y se bajaban a saludar... y a comprar! dice llena de nostalgia.

 

En 1978 decide unir su vida con Edmundo Medrano y de esa unión nacen Susy y Analí. Por desgracia, las relaciones se deterioran durante su segundo embarazo y, como personas civilizadas, deciden cortar definitivamente.

 

Corre el año de 1981 cuando, ya viviendo en la casa de la Avenida México, el 12 de julio llega a trabajar con ella Rafaela Martínez Ruelas, originaria de Zacatecas, que con el tiempo se convertiría en una de sus más fieles colaboradoras.

 

Trabajaba la Señora Susana los edredones, cuenta Doña Rafa, y yo me hacía cargo de la atención de la casa y de los hijos. Ella se ha dedicado siempre al trabajo, y a veces me llevaba a la tienda de Homero, cuando faltaba personal, para ayudarle a empacar o atender a la gente. La Señora Susana ha sido como un ángel para mí. Me aceptó con mis tres hijos... bueno, cuando llegué traía uno, los demás vinieron después.

 

Muchas decoradoras ya trabajaban para la fábrica de edredones. La Señora Susana, abrumada con el exceso de trabajo, procuraba guardar obligadamente unos minutos de reposo al día para recuperar fuerzas. Una de esas decoradoras llegó un día y, sin más ni más, se metió directamente hasta los aposentos de nuestro personaje.

 

Esto le causó molestia, ya que las decoradoras le reclamaron que si ya se le había “subido” y pedía no ser molestada y se le olvidaba que andaba tocando puertas. De inmediato busco otra casa para poder vivir y descansar, pues partiendo el día en dos con la siesta, rendía mejor su trabajo. Así, la casa de la Avenida México quedó sola y deshabitada por algún tiempo.

 

Ese abandono, ese desperdicio que significaba el tener la casa desocupada, a más de la incertidumbre entre las costureras ante la crisis del ‘82 que motivaba el cierre de fábricas y la huida de capitales al extranjero -que ya había dejado sin trabajo a su papá y a sus hermanos- hizo que la mente de la Señora Susana diera nuevamente alas a la imaginación. Una firme idea se formaba en su cabeza. Una idea que hoy sigue siendo motivo de anécdota entre familiares y amigos.

 

La oportunidad de viajar le había permitido notar algo que llamó mucho su atención: en todas partes, los restaurantes de comida mexicana eran propiedad o atendidos por salvadoreños, árabes, guatemaltecos y hasta chinos, por lo que aquello que anunciaban como los platillos tradicionales distaban mucho de ser lo que en realidad son.

 

Cabe aquí hacer la reflexión de que actualmente la cocina mexicana, al igual que muchas cocinas del mundo, está sufriendo transformaciones que la afectan provocando cambios que quizá logren una evolución de la misma, ya sea para bien o para mal.

 

Y no es que la cultura gastronómica en general, de cualquier país, sea pura o se haya mantenido sin cambios a través de la historia de la humanidad, al contrario, todas las cocinas del mundo se han conformado por dos elementos: la situación geográfica que determina lo que hay para comer en el lugar, y aquello de lo que han podido proveerse de otras culturas, tanto en las guerras como en los intercambios comerciales y culturales.

 

Lo que sucede en la actualidad es que estos cambios en las cocinas del mundo se están dando demasiado rápido, y las cocinas regionales corren el riesgo de perderse.

 

Así surge la cocina mexicana contemporánea, que experimenta con técnicas e ingredientes provenientes de cualquier lugar del mundo, y los incorpora por el placer de crear nuevos platillos que sean atractivos o saludables, como lo demanda actualmente el consumidor.

 

Entre estas fusiones, los grupos inmigrantes de México hacia los Estados Unidos generan, con ese intercambio cultural, la cocina Tex Mex, que surge como una actuante propuesta culinaria, con nuevos platillos que poco tienen que ver con la cocina tradicional de uno u otro grupo cultural.

 

Sin embargo, la cocina mexicana tradicional se apega a una cultura brotada del fuerte choque étnico que se da frente al descubrimiento de América. Surge como una expresión del pueblo mexicano, está relacionada directamente con la historia del país, y nos ofrece un libro abierto que muestra las raíces prehispánicas en algunos platillos, los platillos del barroco, y los platillos de la comida diaria del siglo pasado.

 

Esta cocina, la tradicional mexicana y, sobre todo la de su tierra, es la que pretende la Señora Susana rescatar con esa nueva idea que se ha formado en su imaginación y que, por lo sorpresiva, algunos calificaron de locura. Que tienen que ver los edredones con la comida? se preguntaban.

 

Un día, de pronto, anunció a su madre, hijos y colaboradores, que abriría una pozolería en esa casa. Como en todo lo suyo, decir y hacer fue una. En menos de una semana dispuso todo, compró todo, organizó todo para abrirla.

 

Llamó a una amiga suya, Laura Rocha de Gómez, decoradora, para mostrarle la casa y decirle cómo había pensado arreglarla. Y que tiempo tengo para trabajar? preguntó. Inauguramos el día 15 de Septiembre con el Grito, ya que nace en la Avenida México entre Huicholes y Aztecas, muy mexicana en su menú, su música, decoración y ambiente, contestó radiante Susana.

Un anuncio, publicado en la sección de oportunos de un diario local, llamó poderosamente su atención: Se vende pianola con 200 rollos. !Exactamente lo que busco! gritó entusiasmada. La pianola, comprada a un fabricante de ropa, entonaba las más hermosas canciones típicas mexicanas que ella misma sacaba dándole con fuerza a los pedales.

 

Se fue a Tlaquepaque por equipales, y en Tonalá ordenó loza para el servicio que llevaría desde el principio mismo el nombre del negocio, obviamente: La Pianola.

 

Lámparas de vitrales, vasos de vidrio soplado, los muebles rústicos, los floreros adornados con margaritas, el trinar de los pájaros y el correr del agua fueron destacando de entre la barahúnda que se formó para montar la pozolería.

 

A mis catorce años yo no lo sentía como una locura, se me hizo raro pero me gustó la idea, relata Adrián, una idea en la que yo me podría involucrar más abiertamente... los edredones los veía como cosa de mujeres.

 

 En menos de una semana, su nuevo negocio, la pozolería, estaba funcionando!

 

LA NUEVA AVENTURA

 

El 15 de septiembre de 1982, la Señora Susana inaugura su nuevo negocio. Se inicia con el concepto inicial de una Cenaduría-Pozolería estilo Guadalajara y la mira de dignificar la comida típica mexicana.

 

Sus hijos ocupan puestos claves con todo y su juventud. Gina sería Hostess; Sara en la Caja, y Adrián en Compras. La dirección, obviamente, queda en manos de la Señora Chávez Paulsen.

 

Pero no sólo ellos participan en esta nueva aventura. Las costureras le ayudan; por las mañanas hacían edredones, y por las noches tacos y tostadas. Yo también, en las mañanas estaba en la tienda de edredones de Homero, y a partir de las ocho de la noche en la pozolería, recuerda Gina.

 

Por su parte, Doña Rafa, a pesar de que por su natural timidez las palabras le salen casi con tirabuzón, cuenta: Empezó en la cochera y yo le ayudaba en todo; hacía mandados, echaba tortillas, preparaba la salsa, en fin, la vi crecer a base de esfuerzo.

 

Así, con Panchita en el comal, Don Chuy de velador y su hija de lavatrastes, la tía Lupe se mete a la cocina aceptando gustosa a jugar a las comiditas.

 

La comida típica de Guadalajara, como el pozole, los sopes, los tacos dorados, y todas esas sabrosuras de nuestra cocina formaron parte de su menú. Un detalle digno de recordar es que la cenaduría se estableció en una colonia residencial donde los vecinos necesitaban, pero no tenían a la mano, un lugar que ofreciera los platillos tradicionales tapatíos. Seis mesas junto al comal dieron cabida a los primeros comensales que disfrutaban el servicio “sólo para cenar”.

 

Todos la hacían de “mil usos” evoca el grupo, el cajero también era mesero y ayudaba a planear el menú y a comprar las materias primas; las cocineras, a su vez, eran meseras y hasta decoradoras del local y, al final del día de trabajo, todos nos dedicábamos efusivamente a la limpieza y mantenimiento del local.

 

Su primer cliente fue un taxista, Felipe Pérez, que no se resistió a los aromas del comal. Como no contaban con platos desechables... le regalaron el plato de la vajilla. Pagó con un billete de cien pesos que aún se conserva junto con el pago de la segunda venta. Salió contento y satisfecho.

 

Su segundo cliente fue Cesar Cosío Vidaurri, hermano del ahora ex-gobernador, que se presentó con toda la sencillez del mundo y disfrutó la cena sin problema. Sin embargo, para los anfitriones sí fue un dolor de cabeza pues el comensal solicitó en el transcurso vino y cognac, lo que no tenían pero consiguieron de inmediato a fin de agradar al cliente. Cuando pidió la cuenta, recuerda la Señora Susana, yo no sabía cuánto cobrarle porque no sabía el precio de las bebidas, así es que le dije con sinceridad: págueme con el billete más grande que tenga, porque lo voy a enmarcar como mi primer pago.

 

La Señora Susana sabe que las cosas tienen un orden, y se marca objetivos concretos: Conservar aroma y sabor típicos de la cocina Mexicana, rodeados de un ambiente musical acorde a nuestras tradiciones; mantener fuentes de trabajo, con su debida capacitación; y, sobre todo, servir a la comunidad tanto como a personas venidas de otros países, con mucho gusto, cariño y profesionalismo, con el fin de conservar el gusto por nuestra comida.

 

El primer domingo que abrí -dice- a la hora de la hora llegó más gente de la que esperaba, así es que se me acabaron los frijoles y las tortillas; los clientes se quejaban diciendo que qué tipo de restaurante mexicano era ese al que le faltaban tales elementos básicos, por lo que decidí cerrar y en eso estaba cuando llegó un cliente que me preguntó que si lo recibía, a lo que le contesté que frijoles y tortillas no tenía; no le importó, pero fue ahí donde aprendí que había que preparar más comida.

 

Siempre preocupados por dar lo mejor de sí mismos, reciben a todos, todos los días, con el sabor de una sonrisa, buen servicio, ambiente cálido y trato cordial.

 

Poco a poco, esfuerzo, tenacidad, valor, dinamismo, habilidad y sencillez, caracterizan al negocio que, pian pianito... se convierte en “La Casa de Todos” pues su cocina evoca la casa de mamá o la abuelita.

 

Su grito de vivan las gorditas; vivan las enchiladas; viva el pozole; viva el sabor mexicano; viva La Pianola; viva Jalisco; viva México! se hace tradicional cada aniversario del 15 de septiembre, fecha coincidente con la celebración de las Fiestas Patrias y el obligado Grito de Independencia, al que dan esa nueva y agradable modalidad al vestirse de gala con doble motivo.

 

De la banqueta a la mesa, y de la mesa de La Pianola al mundo, es el lema en que se basa la evolución del negocio. La música característica de la pianola, símbolo e inspiración de su nombre, dan a la cenaduría, un aire de romanticismo y remembranza, aunque los jóvenes también puede pedir melodías actuales.

 

En corto tiempo, la misma clientela es la mejor publicidad para que la cenaduría, al crecer junto al patio por la demanda de los comensales y atendiendo sus sugerencias, se convierta en un restaurante sui generis donde ya se puede no sólo cenar sino también desayunar y comer, como si estuvieras en tu casa -por aquello de que nadie te hace caso- bromean los propios y asiduos clientes.

 

De músico, poeta, loco y restaurantero, todos tenemos un poco comenta la Señora Susana. Se dice fácil, vamos poniendo un negocio de comida -esto no falla- sólo que del dicho al hecho hay mucho trecho, pues una vez que se inicia se le critica y se le exigen los mejores platillos, con presentación, calidad, sabor y tradición; los mejores salarios, pagar todos los impuestos, prestaciones, comida para el personal, cuotas, sindicatos, presupuesto para capacitación, uniformes, dar servicio de entrega del personal de la noche, cuotas a las cámaras y asociaciones, músicos y compositores, etc.; se les reprocha por no tener estacionamiento y se les critica por no tener dinero suficiente para tener lo mejor del mundo en tecnología, decoración, servicio, ambiente, higiene, calidad y preciosa bajos. Por eso, sólo con un poco de locura y su apoyo y recomendaciones es posible seguir adelante.

 

Claro que las críticas y los ataques, obligada y naturalmente causados por envidias ante el éxito de cualquiera, no se hicieron esperar. En una ocasión me encontraba en el salón de belleza con mi amiga Queta; ahí me enteré que los vecinos de Vallarta San Jorge empezaron a recabar firmas para cerrar el restaurante, pero cuando llegaron a la casa del Profesor Juan Gil Preciado, ex-gobernador de Jalisco, sin yo conocerlo en ese tiempo, les dijo que nadie podía detener el progreso y que mi negocio le resultaba casi como una bendición, porque le sería muy útil si le llegaba una visita, y así fue, pues a mas de su siempre grata visita y la de sus invitados, le enviábamos sus platones con chiles en nogada, gorditas, enchiladas, o su favorito: la Rellena acompañado de atole blanco, recuerda ella misma en la entrevista concedida a Alvarez del Castillo.

 

Pero también es de reconocer que, para Susana, nacida tapatía el 2 de diciembre del 44 en el Barrio de la Capilla de Jesús, Sagitario al fin y de lleno, cuando una mujer se ve en aprietos, cuando llega la adversidad, es cuando debe existir mayor dedicación y entrega, es cuando el amor por los suyos impele a darlo todo, cuando surge del interior la fuerza de voluntad que se convierte en creatividad y determinación.

 

Así, como parte de su lucha, logra una unidad de equipo. Creo que lo más importante es dejar que cada quien se desarrolle en lo que le guste -narra a Gente & Negocios- no pedir absurdos como que el músico se meta a la cocina, y confiar en que todo tiene remedio si se equivocan. Otra cosa que practico a menudo es que, cuando me traen problemas les contesto que ya me enteré, y le pido a ese mismo empleado que me dé alternativas de solución.

 

 

El tiempo corre, imagen, prestigio e instalaciones de La Pianola crecen a la par que la familia se consolida. Unos participan, otros apoyan, pero todos tienen un punto de convergencia: Susana, la Señora Susana, Doña Susana, a quien no le gusta que le llamen Doña porque lo siente presuntuoso, pero el Doña es el femenino de Don, apócope surgido en la época medieval y con el que se calificaba a todos aquellos que no ostentaban títulos como los de Conde, o Duque, o Príncipe, pero por sus actos, su prosapia, habían ganado un lugar en la sociedad medieval. Su nobleza pues, es la que da origen al apócope DON -De Origen Noble-, algo así como ahora el famoso VIP -Very Important Person- tan usado en el medio turístico.

 

Conocer a la familia de la Señora Susana es harto interesante y, en este preciso momento en que dejamos a La Pianola creciendo y ganando prestigio, podemos hacer un paréntesis y adentrarnos en ella, aunque sea superficialmente.

 

Si bien ya conocimos la historia de sus padres, menores todos que ella y de los mismos apellidos, son sus hermanos casi copias fieles de lo arrojado y creativo que Doña Susana es. A vuelo de pájaro haremos una breve reseña.

 

Francisco, es casado con Guadalupe Escamilla y tiene dos hijos: Francisco Rubén y Alberto Isaac. Está considerado por sus propios hermanos como el Ciro Peraloca de la familia, expresión no exenta del profundo respeto y admiración que se tienen todos entre sí. Se ha dedicado a los relojes electrónicos -como su padre- auxiliado por otros dos de sus hermanos. Francisco Jr. casa con Carmen Pérez que le da cuatro hijos: Carmelita, Panchito, Quielito y Paty.

 

Le sigue Ezequiel, actualmente divorciado, que tiene una hija: Karla Chávez Valencia. Al igual que sus hermanos es inventor, músico y el Chef de la familia. Toca todos los instrumentos habidos y por haber y a él se debe la idea de formar el conjunto musical Albatros, que no sólo cobrara fama como tal, sino que heredara el nombre a los edredones y a una Plaza que Susana abre más tarde y de la que ya platicaremos. Forma parte también del equipo relojero.

 

Ma. Arcelia, contrae nupcias con Guillermo Gudiño Arias, padre de su hija Cecilia, y es propietaria del Kinder La Isla del Tesoro. Su profundo amor por los niños se ve premiado con dos nietos: Kimberly y Angel Eduardo.

 

Agustín, casa con Carmen Sevilla, su primera esposa, con la que tiene un hijo: Paul. Tiene dos hijos más: Gabriel y Ada Marisol, cuya madre es Susana Ruelas. Está dedicado al Diseño Gráfico, es programador de Software, y participa activamente con la fabricación de los relojes y el conjunto musical. Es el autor de dos programas especiales ahora de uso común en La Pianola: el de control de servicio, y el de manejo computarizado de la música.

 

Daniel, tiene un negocio de cremería y lonchería al mayoreo: La Granja Feliz, que atiende con singular alegría y entusiasmo. Con su esposa Lorena, procrea tres hijos: Daniel, Oliver y Brian. Es gemelo de Miguel, dedicado a la música y la venta de miel, y casado con Marcela.

 

Finalmente, Patricia Guadalupe, casada con Francisco Cordero, dedicada de lleno a su Estudio de Danza Bora Bora, que fundara con el apoyo de sus hermanas allá por 1974, heredando así la afición de su madre y su amor por las danzas polinesias.

 

Por su parte, los hermanos son herederos de la profesión de relojeros y han dejado toda una cauda de fastuosos ejemplares a lo largo y ancho del país.

 

Si bien tienen un registro de todos los que han instalado, destacan tres de ellos, cada uno por sus características especiales y distantes cuarenta años uno de los otros.

 

Primeramente, llama la atención a propios y extraños, nacionales y extranjeros, y sobre todo a este autor por haberlo admirado desde hace muchos años, el instalado en la Catedral de Chilapa, Gro. que, a más de entonar el Himno Guadalupano, programado por Ezequiel y Agustín, hace las delicias de todos con la representación mecánica de El Milagro de las Rosas.

 

Y fue también la realización del reloj un milagro, recuerda Francisco que se iniciara a los 17 años en la relojería monumental ayudando a su padre. Mi papá hizo la venta con el canónigo Egidio Martínez que de una u otra forma aceptaron. El trabajo de armado se realizó en la propia compañía de relojes que importaba las maquinarias. Federico Mariscal, el arquitecto de la obra de la Catedral, hizo una visita de supervisión para saber cómo iban los trabajos que, por cierto, ya estaban bastante adelantados. Cuando vio las máquinas sin vestir que representarían a Juan Diego y a Fray Juan de Zumárraga, simplemente dijo: “Me quito el sombrero”.

 

Si bien el proyecto y desarrollo de la mecanización de los personajes fueron totalmente nuestros, las caras y las manos fueron obra de la escultora Angela Gurría. El propio Mariscal fue quien sugirió que las figuras no fueran policromas.

 

Varios reportajes se han publicado al respecto, guardando los hermanos con especial cariño los aparecidos en la pag. 22 del No. 266 de la revista Gacela de agosto de 1966 y en el Magazine Dominical de Excélsior el 12 de mayo de 1968.

 

Otro detalle interesante sobre este mismo reloj es que la tilma original de Juan Diego -la del reloj, por supuesto- fue cambiada a los dos años. Realizada en tinta china por Francisco, la belleza de esta es tal que ahora está exhibida en un altar de la propia Catedral. Desgraciadamente, como sucede con muchos artistas, no estaba firmada. Si alguien la firmó, la firma es falsa, dice orgulloso.

Los hermosos personajes, que pueden ser admirados a simple vista desde lugares bastante lejanos, lucen ropajes fabricados en Lamé, un tipo de tela metálica que soporta -y así lo ha demostrado- el paso de los años sin mayor deterioro.

 

El otro reloj que conserva especial atención es uno de los últimos y que realizaron con fraternal cariño. Para recibir el 2000, Susana nos pide algo especial, y así ideamos e instalamos un reloj en La Pianola que despide el año con Las Golondrinas y, al primer segundo del 2000, toca las Mañanitas Tapatías.

 

El reloj causó admiración y expectación, pero también molestias, y lo tuvieron que quitar ante las quejas de los vecinos. La Señora Susana lo donó al Templo de Santa Teresita, en donde aguarda se termine el proceso de construcción de un cuarto adecuado. Por cierto que, hablando de donaciones, Susana también otorgó otro al Templo de San Jorge Mártir.

 

Más de 50 relojes han instalado en todo México. Las ideas, señalan sin egoísmos, han sido de todos. No olvidan el instalado en la vieja Yanga, ahora San Juan de la Punta, en Veracruz, o el del Templo Expiatorio de León, Guanajuato. Todos sus relojes, ahora, cuentan con el cambio automático al horario de verano, y funcionan computarizados.

 

Es el último, de aquellos tres que señalamos, su juguete nuevo. Instalado en su casa-taller desde que se iniciaron las obras de esa zona, confluencia de las principales avenidas modernas de Guadalajara, destaca por su altura y deja escuchar Westminster, el tema cotidiano, pero tiene la ventaja de también ser programado con cualquier sonido que, como respeto a la comunidad, baja su volumen por la noche, y lo sube al máximo a partir de las siete de la mañana.

 

Evocan que, durante las obras del nodo vial, conforme a la hora y para solaz de los trabajadores, lanzaba ocurrente lo mismo el sonido de un burro a la hora del inicio de labores, que alegre carcajada al final de la larga jornada, mostrando de esa forma la picardía de los hermanos, que ahora trabajan en una nueva idea: buscar la forma de que los relojes que instalen no tengan necesidad de mantenimiento, lo que de seguro lograrán.

 

Como un hecho curioso, cuentan que el día en que murió el párroco de la colonia, sin ellos saberlo, programaron Las Golondrinas que sonaron justo en el momento en que le sepultaban.

 

Pero la música no es privativa de sus relojes, lo es también como aventura que se torna en profesionalismo, cuando a Ezequiel se le ocurre formar un grupo musical. En realidad todo empezó como un juego; un día, estábamos practicando cuando un vecino fue a pedirnos tocar en la fiesta de cumpleaños de su esposa el 12 de diciembre. Pero si no sabemos tocar, le dijimos. Les vamos a pagar dijo él. Así es que pensamos: si nos van a pagar por hacer algo que nos gusta... y así nació Albatros.

 

Iban a las fiestas a tocar y porque les pagaban, narran dos de sus hermanas, pero no porque fueran fiesteros en sí. Son dicharacheros, alegres, pero no fiesteros. Ah, pero eso sí, se presentaban con la única condición de que tocarían sólo la música que les gustaba.

 

El grupo creció. Sin embargo, a ninguno se le olvida que algunos de sus aparatos eran “hechizos”, es decir, manufacturados por ellos mismos. La falta de dinero, dicen, pero más que nada su inventiva. Ellos son los creadores de la primer batería electrónica en 1981, jamás patentada. No creemos en las patentes, nada más les das la idea a otros, además es una infinidad de trámites por los que hay que pasar, alegan no sin cierta razón.

 

En los inicios del grupo formaba parte de él Marisela como cantante, alternando en algunos eventos el Ballet Bora Bora, integrado por Susana, Marisela y Paty. Años después se convierte en el Grupo Musical Digital ARPEF -por las iniciales de sus integrantes: Agustín, Rubén, Paul, Ezequiel y Francisco- cuyas actuaciones, aparte de utilizar toda la tecnología, tiene la virtud de ser totalmente en vivo, es decir, no usan secuencias prefabricadas. Así, cada uno de los integrantes del grupo expresan lo que siente en ese momento, ¡New age totalmente en vivo! Busca la perfección de la música que interpreta, por lo que se puede decir que ARPEF también significa la meta a alcanzar: Arte perfecto, dicen finalmente.

 

Todos ellos forman la familia de la Señora Susana, a quien apoyan en todo momento y deben mucho de su propia vida. Susana nos contaba cuentos de pequeños, de ahí que la imaginación nos volara, comenta Agustín como justificando su inventiva.

 

Mas si sus padres y hermanos son una parte inseparable de nuestro personaje, sus hijos son el tesoro con que Dios premió una vida de esfuerzo y tesón. Dado que les seguiremos mencionando a lo largo de esta historia, sólo señalaremos que...

 

Gina, la mayor, fue casada con Jesús Enrique Tapia Salido, con quien procreó a Ivy Georgina; Jesús Enrique; Sara Leticia; Paulina Patricia y Alexa Daniela. Ivy, a su vez, le dio un nieto: Hector Andrés, al que Doña Susana llama cariñosamente Bis, por ser el primer bisnieto.

 

Sara, por su parte, casó con Pedro Truyal Jara, renombrado fotógrafo autor de muchas de las bellas imágenes de La Pianola, con quien tuvo dos hijos: Gerardo y Alisa. El destino les hizo separarse tiempo después.

 

Adrián, es casado con Laura Berecochea, que le dio dos hermosos retoños: Adrián Jr. y Laura.

 

Susy, que fungiera como secretaria particular de su madre, y como Hostess los domingos en La Pianola, es soltera y actualmente busca su propio destino en Londres, Inglaterra.

 

Analí, la más pequeña, que a sus 18 años se resiste a seguir el camino de los demás e intenta ordenar su vida por medios propios, le gusta el canto, la guitarra y la escultura, vive actualmente con su madre.

 

Actualmente la familia participa en el proceso de entrenamiento de MEXWORKS, siendo Susana GAP 20, Susy GAP 21, Gina Y Sara GAP 26, Adrián GAP 30, Analí GAP 31, apuntándose los nietos tanto Adrián JR. como Ivy.  Todos ellos están agradecidos con Lily Cuevas, quien creyera en Guadalajara e iniciara el proceso de entrenamiento MEXWORKS en esa bella entidad tapatía.

 

Muchos fueron los sucesos que se dan durante los primeros años de La Pianola. Prácticamente un año después de que abriera sus puertas, llega procedente de Acatí, Jal. Carmen Díaz Gómez, que entra a trabajar primero en la lavandería y luego en el lavado de loza.

 

Al frente de La Pianola -recuerda- en lo que era el garaje de la casa, se colocaron dos grandes comales y, más adelante, se puso en la parte alta del muro el nombre de las tortilleras: Doña Juana y Doña Carmen. Creo que poner mi nombre ahí significa que la estiman a uno. El tiempo que he trabajado se me ha hecho como un día. No siento pasar el tiempo. Doña Carmen lleva a la fecha más de 20 años trabajando con la Señora Susana.

 

Adrián, que empieza como Encargado de Compras, atiende este departamento hasta que se casa y se convierte en Capitán encargado del turno matutino.

 

Me sentía más catrín. Pero lo importante es que yo veía muy ocupada a mi madre; la sentía lejana a mí; me dolía... pero lo justificaba. En el puesto de Capitán tengo la oportunidad de acercarme más a ella, aunque fuera comercialmente hablando, pero era la oportunidad que esperaba para intimar un poco más. Teníamos que poner nuestro granito de arena para que funcionara, y así me sentí más integrado a La Pianola.

 

Gina se casa con Jesús Enrique Tapia Salido en 1982, y cubren los puestos de Hostess y Barman, respectivamente. Esta fue nuestra casa antes de ser restaurante, aquí me casé y ha sido mi escuela. He aprendido a tratar a la gente; yo era muy tímida, dice con la satisfacción reflejada en el rostro.

 

El progreso no deja de atraer sinsabores y el propio Adrián recuerda que en 1985 se fue como encargado de una especie de sucursal: La Pianola Tlaquepaque. Rentábamos el local pero Don Alvaro Villaseñor, el casero, nos hacía ver nuestra suerte. Lo mismo nos cortaba el agua, que llegaba a regañar al personal como si fuera el dueño. Tuvimos problemas y, un día, me enfrenté verbalmente con él. El señor cayó en cama y mi madre decidió cerrar.

 

Poco después se inaugura Plaza Albatros, cerca de La Pianola Original, y abre Doña Susana La Pianola Plaza en 1987, dirigida por Adrián. Ahí me renta un local y pongo mi propio negocio -agrega- al que llamamos Video Bar Pianola, anexo a La Pianola Plaza. Me fue muy bien.

 

El Video Bar es más que un bar, es comodísimo; se puede ir de mezclilla o traje, tacón, tenis o botas y no se cobra cover. Los meseros -siguiendo lo que ya se vuelve tradición- no desatienden en ningún momento a la clientela que pueden ser desde estudiantes que hablan como si trajeran una papa en la boca, no tan jóvenes pero formales, o los típicos “ándale” de la época. En fin, gente bonita. Ahh, pero eso sí a los hombres de melena larga se les da una liguita al entrar... para evitar confusiones.

 

Aquí no hay ligue de mesa a mesa, cada quien monta su ambiente. Es un bar tranquilo donde cualquiera se levanta con la seguridad de que no van a molestar a su chica. Es un bar civilizado.

 

Tras ser recibidos con unas palomitas para la sed que van por cuenta de la casa, se les ofrece el Pepto -bebida hecha con ocho licores secretos que tienen el color de la conocida medicina y que es sólo para personas valientes- o un Chi-Chi, un Changuirongo o el Titihui. Para el frío está la chimenea y para el calor la terraza. La música la pone la Rockola, en donde puede seleccionar la canción que guste con sólo apretar un botón, y totalmente gratis.

 

En el negocio de la Avenida México, aquella vieja pianola es jubilada y se han comprado varias más, incluyendo una eléctrica, pero ninguna abandona el recinto. Así se empieza a conformar el Museo de La Pianola, mientras lo que fue un sueño ya es una palpable realidad: un espacio para disfrutar sonidos como el murmullo del agua de su fuente, el cantar de las aves, la encantadora, mágica y romántica pianola, mientras se paladea lo más típico de la comida mexicana, cuyo menú se amplió paulatinamente hasta alcanzar un sin fin de posibilidades, adaptándose a los gustos del cliente, y logrando una gran variedad de platillos típicos mexicanos en un solo lugar, servidos ya en un ambiente de excelencia y calidad.

 

Entre sus especialidades ya se cuentan los Chiles en Nogada y el Pollo con Mole, de Puebla; el Chilpachole, de Veracruz; la Arrachera, del norte de México; y obviamente la Birria y el Pozole de Jalisco. Cuento aparte se merecen estos últimos y las famosas Tortas Ahogadas, de las que hablaremos en su momento. Los mismos espacios han crecido y se anexa al negocio la casa de junto, con lo que se da mayor amplitud a los servicios.

 

Hablar del paso de los años por La Pianola es rememorar sucesos que, cual adobes que forman el muro acogedor de una casa, integran toda una historia, parte mística, parte real.

 

La propia Señora Susana comenta sobre una influencia definitiva en su vida, que relaciona con el Guadalupanismo y el Feng Shui: la insistencia de los números once y doce. Como puede verse a lo largo de este relato, ambos tuvieron que ver en importantes sucesos de su vida, empezando por la fecha de nacimiento de su abuela, el mes en que ella misma nace, el grupo de sus hermanos, que nace el 12 de diciembre, dos nietas nacen en día once, y una más el 12 de junio, y otros más que, relatarlos, sería repetitivo.

 

De ahí que colocara, en una esquina de su restaurante, la imagen de una Virgen de Guadalupe que escogió su propio lugar.

 

Nos comenta Patricia, hermana de Susana: Yo la quería colocar al centro del muro, pero durante varias noches la soñé colocada en la esquina, allá, en el rincón. Yo quería lucirla, pero ella se negaba. Hasta que la colocamos en ese rincón dejé de tener los sueños. Patricia estuvo participando en aspectos como el servicio, la decoración y el mantenimiento en momentos importantes de la vida de La Pianola.

 

A la Guadalupana hace referencia el pensamiento de un cliente que fue encontrado en una humilde servilleta, olvidada a propósito sobre una mesa en fecha indeterminada. Le reproducimos aquí íntegramente no por los halagos vertidos, sino por el espíritu con que fue redactado:

 

Para quien dirige este lugar y todos los que participan para hacerlo posible: La Pianola, Av. México:

 

Este lugar de Guadalajara es el que me ha permitido refugiarme en mis pensamientos y sentimientos. Su estilo tan particular y propio que tiene un espíritu y vida original, inspirado en lo que es mexicano, en lo que es de mayor raíz, es lo que me atrae a venir.

La amabilidad natural del personal es grata para quienes acudimos aquí. ¡Muchas gracias! Felicidades.

 

Un lugar especial para un cliente especial.

 

P.D. ¡Que bonita la Virgen de Guadalupe!

 

Algunas consejas son realmente sombrías para aquellos que son aprensivos, como las que cuentan que se han aparecido una ancianita que en vida habitaba al otro lado del muro, o la señora que murió junto, o simplemente sentir la presencia de alguien, como lo narran algunos trabajadores. Uno de los capitanes, incluso, asegura haber visto cierta noche una lumbre inexplicable en una de las alas del restaurante, lo que motivó que se fuera a hacer una limpia con su esposa e hija.

 

Todo forma parte de la ensoñación que envuelve a un lugar como La Pianola, y de todo se vale, como aquel amigo bromista que, relacionado con extranjeros, les invitaba a desayunar y les recomendaba Rellena. Cuando los comensales alababan el exquisito sabor, él se regordeaba dándoles a saber que la rellena se hace con tripas de cerdo rellenas de sangre y especias, dramatizando la descripción, lo que obviamente causaba un notorio malestar gastronómico a sus desconocedores invitados.

 

Pero de entre todas ellas, las más sabrosas son las de Los Pianolitos, gente que se ha conocido y casado gracias a su asiduidad a La Pianola. Entre “las víctimas” se cuentan tanto miembros del personal como clientes. Quizá el primer suceso registrado fue el de Gina, la propia hija de Doña Susana.

 

Relatan que Jesús Tapia llegó de Hermosillo, Sonora a estudiar la carrera de medicina, se enamora de Gina y en las noches entra a trabajar como barman en el restaurante y, tiempo después, Gina empezó a sufrir los “especiales” del embarazo escondida en la alacena. Terminaron casados y, como ya vimos tienen cinco hijos.

 

Cecy Garduño era Hostess cuando conoció a Sergio, cajero; se casaron también y tienen 2 hijos. A Danahe Vázquez la pidieron el la Pianola.

 

Por su parte, Antonio Contreras Juárez, actualmente Capitán de La Pianola, conoció a su esposa Bertha Paez Villalbazo, con quien ha procreado tres hijos, trabajando de Cajera ahí mismo. Obviamente, con el tiempo se casaron marcando una estadística más entre Los Pianolitos.

 

Algunas otras consejas, o anécdotas si se quiere, son chuscas, como la de Adrián: Cuando estuve de Capitán me tocó atender a Oscar Chávez, el actor y cantante que se diera a conocer con Los Caifanes y luego adquiriera un lugar muy especial como intérprete de canciones populares mexicanas. Yo estaba recién casado y fue mi primer pleito matrimonial pues, por atender al señor, llegué a las ocho de la mañana a la casa.

 

Unas más han sido premonitorias: Soñé con Doña Alicia, la mamá de la Señora Susana que me decía: Toño, dile a mi hija que me deposite en un templo -cuenta el Capitán- y cuando le dije a la Señora me dijo que efectivamente, las cenizas estaban con su hermana y que planeaban precisamente depositarlas en el templo.

 

Para 1987, contábamos con tres restaurantes, una guardería infantil, el Desarrollo Albatros Plaza con 40 locales, lavandería de edredones y manteles, la fábrica y la tienda de edredones Albatros y una inmobiliaria. Cuando Dios da... simplemente da! y todavía me bendice con dos hijas más, señala melancólica la Señora Susana.

 

Y es que su melancolía tiene un motivo: Me di cuenta de que para mí era fácil crear negocios, emprender nuevas ideas, ser líder, pero que mi debilidad se encontraba en la administración y la contabilidad, por lo que además de los negocios y la familia, tenía que dedicarle tiempo a contadores y asesores; en una ocasión recibí una carta del Contador Mena, quien me hizo ver con claridad que estaba construyendo castillos de cristal; esto, mi nueva maternidad y el hecho de ser abuela, me obligaron a disminuir mi campo de acción como empresaria.

 

Es entonces que decide comenzar a delegar responsabilidades, aunque su mismo espíritu inquieto no le permite abandonar todo por completo.

 

Su salud empieza a sentir un quebranto que le lleva de momentos de paz a estrujantes espacios depresivos.

 

Pero nadie se aleja, por el contrario, la unidad familiar y laboral se hace más fuerte. Vamos, ni Dios le suelta. Un día, cuenta Toño el Capitán, estaba solo en el restaurante y llegó una familia; el señor, la señora, y una niña como de siete años. Me pidieron de comer para la niña, diciéndome que sólo tenían diez pesos. Les dimos de comer y no les recibimos el dinero, sólo les pedimos que se fueran a comer a un lado, no fuera a llegar la Señora Susana y nos regañara. Cuando una de las empleadas preguntó por ellos, me asomé y les vi comiendo, pero a los pocos segundos, cuando me volví a asomar, no había nadie. Experimenté una sensación de paz y tranquilidad. Curiosamente, tras el suceso, el restaurante comenzó a recibir mucha clientela.

 

El entusiasmo, por otro lado, no decae. Todo lo celebramos con comidas: bautizos, matrimonios, aniversarios... todas las celebraciones son con comidas. Creo que le hemos dado, a nivel familiar, una especial importancia al restaurant. La costumbre nos viene de generaciones. Mi abuelo celebraba con cazos de carnitas, era de Michoacán; mi abuela con Paellas, dice alegre Sara.

 

Una de las anécdotas más tiernas que hay -y que presencié personalmente- es la de la piedra de obsidiana.

 

Adrian Jr. buscaba solventar los gastos de sus estudios y, una tarde, decidió realizar la rifa de un reloj. Uno de sus amigos no tenía dinero para pagar el boleto, y le ofreció a cambio un piedra negra de obsidiana hermosísima, que lucía en su frente dos corazones, simetricos y difuminados, formados naturalmente en el interior de la piedra. Adrian Jr. fraternalmente, aceptó la piedra en pago.

 

Días más tarde, llegó con la abuela -Doña Susana- y, tras algunos comentarios sobre la rifa, mostró la piedra que admiramos los presentes. Algunos señalaron el alto valor intrínseco que pudiese tener, pero Adrian Jr, en un acto espontáneo, la extendió a la abuela diciendo: te la regalo, no tengo otra cosa con que pagarte todo lo que nos has dado.

 

LA CONSOLIDACION

 

Los 90’s fueron propiamente de consolidación. La Señora Susana comparte la vida con sus hijos como empresarios, respetándose y respetando su proceso, viendo con alegría como van creciendo como personas.

 

La Pianola se convierte en escuela y pasaporte, para mejorar la calidad de vida de muchas personas que colaboran con ella. Se le abren las puertas a la UP, la Universidad Autónoma de Guadalajara, el Tec de Monterrey, la Universidad de Guadalajara, el ITESO, y muchas otras instituciones, cuyos estudiantes llegan hasta el restaurante para prestar su servicio profesional, realizar trabajos de investigación, o simplemente hacer sus prácticas.

 

Jóvenes de las carreras de Informática, Administración, Contabilidad, Turismo, Mercadotecnia, Administración de Empresas y hasta de Secundarias Técnicas, son recibidos con la cordialidad de todos, y ven asombrados pasar por los equipales a personalidades de la talla de Armando Manzanero, Anette Michel, Jorge Arana, Vicky Carr, Tania Libertad, Gualberto Castro y Oscar Chávez, lo mismo que a los integrantes de la Banda Machos, futbolistas como Camilo Romero, de las Chivas; políticos encumbrados como el Presidente Municipal de Guadalajara, Emilio González; o industriales y empresarios relevantes como el Sr. Víctor Manuel Campillo, de Panificadora Campillo; Don Pablo Gerber; el Dr. Mario Mendoza y su agraciada esposa Jenny; Manuel Ascanio; Ildefonso Soltero; Cecy Farías, y muchos otros que escapan a la memoria.

 

Por su parte, tanto el personal como la propia Señora Susana y sus hijos, no dejan escapar cursos, talleres y diplomados que les capacitan cada día más.

 

Hemos recibido por parte del Tec de Monterrey clínicas encaminadas al orden. Visitamos la Cervecería Corona para conocer el orden que tenían sobre sus productos en todos los departamentos. Otros, nos enseñaron las cinco “S”. Cada S representaba un tema a abordar. Venían capacitadores cuatro veces a la semana. Recababan datos, fotos y luego se trabajaba sobre la capacitación propiamente dicha. Incluso, entre los que vinieron del Instituto Mexicano del Seguro Social, había gente con mucha disposición. La capacitación, para mi, fue muy provechosa. No se me hizo pesada, afirma Mauricio Gómez Madrigal, que llegara en 1992 como garrotero, era mesero para el 94, Capitán en el 98, y hoy funge como Gerente Operativo de La Pianola Av. México. Ahora, agrega orgulloso, tenemos un Programa de Actividades y un Perfil para cada puesto, que cuenta con un manual exprofeso.

 

Al respecto, Gina, actualmente responsable de las Relaciones Públicas, comenta: Ha pasado mucha gente por aquí. Mi madre les dio la oportunidad a muchos que no tenían ni idea de lo que era el servicio... y aprendieron. Muchos de ellos salieron para poner sus propios negocios. Creo que todos ellos recuerdan con cariño su paso por La Pianola. Mi madre no ha sido una jefa muy mandona o que tratara mal a los empleados; incluso, muchos de aquellos que se fueron por una razón u otra, regresaron a trabajar de nuevo.

 

Y esto la incluye, pues hace algún tiempo se salió para poner su propia empresa de manualidades, a la que se dedicó ocho años, para luego regresar a la tienda de los edredones, pasando nuevamente a La Pianola en 1996 como cajera.

 

Otro ejemplo de la actuación de La Pianola como escuela es Antonio Contreras Juárez, llegado como garrotero en 1991 y, tras escalar la jerarquía obligada, es ahora el propio Capitán de Meseros, el Capitán Toño, como le llaman coloquialmente.

 

Especial huella dejara entre los trabajadores, por su capacidad y don de gentes, quien fungiera como Gerente por esos años: Jaime Verdín, quien casara con la Señora Susana y, sin haber tenido hijos con ella, fallece en el 2001.

 

Cuando él estaba como Gerente, yo era garrotero -recuerda Mauricio- y nos decía que debíamos cambiar los manteles aunque tuvieran una muy ligera manchita. Yo lo veía como una carga más de trabajo. Ahora, tras sus enseñanzas y la capacitación, como Gerente, veo que es parte de la excelencia del servicio. Se ha impregnado tanto este pensamiento, que ha llegado el grado de que he recibido el cambio con un restaurante totalmente limpio.

 

El Centro de Empresas Familiares (CEFAM) del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, dirigido por el Ing. Jaime L. Navarro, y su grupo de facilitadores, trabajaron a lo largo de dos años en la transformación directiva de La Pianola. Se iniciaron varios programas de desarrollo profesional, entre ellos el Programa de Alta Dirección de Empresas Familiares, Clínicas Empresariales y otros, que realizaron las familias Chávez, Villalobos, Medrano y Tapia, quienes representan a la primera, segunda y tercer generación de la familia, con lo que se obtuvieron las Planes de Negocio Familiar que aplicarían más tarde a principios del tercer milenio.

 

Con las clínicas empresariales, dirigidas por el Ing. Alfredo Osawa, se inicia el Programa de Calidad llamado “5 S’s” -del que hablara Mauricio- y que consiste en: Selección, Orden, Limpieza, Estandarización y Seguimiento, cuyos líderes de proyecto fueron los Licenciados Celia A. Rodríguez y Randall G. J. Coffie que con mucho entusiasmo coordinaron a los estudiantes en las áreas de comedor, cocina, almacén y oficinas. Asimismo, se desarrolló un proyecto de Renovación Integral, conducido por el Arq. René Caro y su grupo de estudiantes de la carrera de Arquitectura de esa misma institución.

 

La educación continua de por vida es, así, el compromiso permanente de La Pianola; pero la Señora Susana no se conforma con eso, también hace oír su voz entre los colegas, buscando ser mejores... y proteger la comida mexicana tanto como la producción del campo.

 

Durante la XCIII Reunión Nacional de Presidentes de Cámaras de Restaurantes, al hacer uso de la palabra, dice con una emoción que abre los corazones de los asistentes:

 

Compartiendo con Ustedes la inquietud que me surge al revisar varios periódicos, en los cuales he encontrado artículos que me han llegado a alarmar, y tomando en cuenta que como cónyuges de dueños de restaurantes pueden poner su granito de arena, les comento lo siguiente:

 

Usted, como restaurantero, está seguro de la calidad y procedencia de los productos que diariamente consumen sus clientes? Y si estos son importados, tiene la certeza de que han sido alimentados correctamente o que no se les han adicionado químicos y conservadores?

 

A mí, como mujer mexicana, como madre y como abuela, me preocupa enormemente. Qué es lo que estamos metiendo a nuestra boca? Con qué estamos alimentando a nuestros hijos?

 

Hemos visto que por el supuesto progreso se ha venido modificando la alimentación, tanto del ganado vacuno como de las aves, con insecticidas y conservadores utilizados en el cultivo de vegetales y frutas, con el fin de acelerar el crecimiento o aumentar el volumen de los mismos.

 

Me gustaría que nos ocupáramos un poco más en esto, porque nosotros tenemos la responsabilidad, que no es otra cosa que la habilidad de responder a los retos que tenemos como restauranteros, en cuanto a la calidad que ofrecemos a nuestros comensales, empleados y familia.

 

Es necesario darnos cuenta de que unidos podemos cambiar las cosas. Cómo? Apoyando más la compra de productos mexicanos! Qué necesidad tenemos de comprar productos procesados importados, cuando aquí, en nuestro país,  tenemos de todo y de muy buena calidad. Al paso que vamos, terminaremos por importar frijol. El agua ya la tomamos de otros países, no se diga el maíz que ya estamos consumiendo. No es posible que no apoyemos a nuestros propios campesinos, nuestros campos, por consumir sabrá Dios qué clase de harinas procesadas que aquellos países no consumen por su baja calidad, pero sí nos las venden.

 

Estaría bien que nos reuniéramos los integrantes del gremio y solicitáramos el apoyo de algún laboratorio de renombre, para que inspeccionara frecuentemente los productos que diariamente compramos, con el afán de certificar la calidad real y procedencia de lo que consumimos. Estaría bien que apoyáramos la compra de productos mexicanos naturales garantizados.

 

Nosotros, como restauranteros “unidos”, podemos lograr mucho por nuestro país, por nuestro campo, nuestro ganado, y no se diga por la salud y bienestar de miles de personas, concientizando tanto a nuestras familias como a amistades, empleados y comensales, de la gran importancia que tiene nuestra salud, que, al fin y al cabo, somos lo que comemos.

 

 

En 1992 se cumple el décimo aniversario de La Pianola. Decirlo no es fácil, tener diez años en la preferencia del público es menos fácil. Se recuerda el inicio, el recorrido, y se analiza presente y futuro.

 

Como parte de los festejos, la Señora Susana pone a las órdenes del público un nuevo servicio: La Terraza Bar, en los altos de La Pianola de Ave. México, y prepara un amplio programa de franquicias, buscando ampliar sus horizontes.

 

La romántica, mágica y encantadora Pianola no es más que el resultado de un gran esfuerzo por conservar nuestra identidad, el deseo de servir y mantener una tradición deliciosamente mexicana.

 

El gusto de nuestro clientes por venir a desayunar un delicioso champurrado, acompañado de unas gorditas (de maíz, no se equivoque), o bien comer o cenar el pozole, las ahogadas, los sopes y las tostadas, o simplemente venir a escuchar la música de la pianola y disfrutar nuestras margaritas especiales -las mejores de todo el país- son la muestra más palpable de que nuestro trabajo es agradable a los que atendemos, afirma en su momento Sara, que se hace cargo de la  Gerencia Administrativa.

 

Doña Susana, por su parte, declara en La Gaceta: Apreciamos la acogida que hemos recibido en estos diez años, somos parte de una vida cotidiana, y queremos seguir manteniéndola con nuestro trabajo día a día, como ha sido hasta ahora. Es así como lo hemos logrado, pian pianito... Nuestro más sincero reconocimiento a nuestro equipo de trabajo, nuestros proveedores, nuestros amigos y, sobre todo, a Usted, por su preferencia.

 

Una experiencia en el buen comer no es sólo una aventura, cuando se está dispuesto a discernir sobre lo que es malo, regular, bueno y excelente. Puede resultar egocentrismo por parte de la Señora Susana o de su familia, pero en realidad las respuestas que obtienen con el trabajo realizado fructifican. Son lo que valen, hacen lo que quieren, y es el público el que dice si lo hacen bien o mal.

 

En los dos últimos años -previos al décimo aniversario y primeros de la década de los 90’s- reciben varios reconocimientos.

 

En agosto de 1991, la revista Expansión publicó los resultados de una encuesta realizada entre 232 ejecutivos de las principales ciudades del país: México, Guadalajara y Monterrey. Ahí se les nombró como el mejor lugar para desayunar con la familia en Guadalajara.

 

Por otro lado, en un reportaje acerca de la Perla Tapatía y sus lugares más típicos, realizado por la revista norteamericana Bon Appétit, el autor resaltó su labor, mencionando La Pianola de la Av. México e ilustrándola como algo digno de visitar en Guadalajara.

 

A su orgullo, se añade el Trofeo Internacional de Turismo, Hostería y Gastronomía recibido en el mes de noviembre de 1991, otorgado por el Trade Leader’s Club, con sede en Madrid, España, a las empresas más destacadas en el campo.

 

La satisfacción más reciente a ese décimo aniversario resulta ser la cordial invitación, por parte del Sr. Philippe Defayes, del hotel Camino Real de la Ciudad de México, para participar en el Festival de la Comida Jalisciense, junto con el Restaurante Los Azulejos del mismo hotel, del 7 al 26 de septiembre.

 

Fue un gran evento al que asistieron importantes personalidades, entre ellas el Sr. Gobernador de Jalisco, Lic. Carlos Rivera Aceves y su Señora Esposa, Olivia Miramontes de Rivera Aceves. En México contamos con el apoyo del Sr. Chef Reynoso, del Hotel Camino Real, quien con su equipo de 124 cocineros se ocuparon de que todo llevara el sazón típico de La Pianola. No fue un problema, ya que el Sr. Reynoso es tapatío de nacimiento y estaba muy entusiasmado con el Festival, señala el grupo en La Gaceta de La Pianola.

 

María Esther García Gallardo, que le ayudara intensamente a principios de La Pianola, como un homenaje de amistad, le dedica un cuento:

 

Diciendo y Haciendo

 

Exactamente el 2 de Diciembre de 1944, en la infinidad del cosmos, se hallaban reunidos celebrando una cumbre todos los dioses (Krishna, Cristo, Buda, Zeus, Coatlicue, Quetzatcoatl), en una palabra,todo el gremio divino y si omití algún nombre no se me tome a mal.

 

El Supremo Arquitecto, el Señor, presidía dicha reunión sentado con gran dignidad en su majestuoso trono. El asunto a tratar era la corta duración de vida de los humanos, Zeus con voz grave atronaba, deshilachando las nubes más próximas y haciendo oscilar peligrosamente las estrellas: - "El hombre debe vivir más años, pués cuando apenas ha acumulado una parte considerable de conocimientos,desaparece".

Desde su flor de loto, Krishna respondía "Desaparece la materia, pero su esencia perdura y se transforma".

-Tienes razón dulce Señor, el hombre es tan eterno como decida serlo- Cristo intervino.

Como en todas las controversias, se hallaban divididas las opiniones y como cuando se trata de la raza humana los dioses imitan su apariencia a la perfección; cuanto más se acaloraban, de sus bocas empezaron a desprenderse primero minúsculas gotas de saliva, pero a medida que se acercaban al climax, los salivazos crecían y crecían, cayendo a la tierra lentamente en forma de lluvia,una lluvia dulce y tibia como la leche materna.

 

Curiosamente en el planeta tierra, lanzaba su primer berrido de inconformidad, Susana Beatriz,llamada así por su madre erroneamente, cuando debió bautizarla como Acelerina Muchaprisa, pués la pequeña fué alcanzada por la húmeda caricia que del cielo se desprendía y tal vez, la combinación de algunos dioses dotaron a Susana de dones que día a día asombraban a Alicia, su abnegada madre.

 

A los once años, fué obligada a renunciar a las aulas y armada con tres libros, herencia en vida de su padre, tomó las riendas del hogar, siendo su lema: Diciendo y Haciendo, y así a marchas forzadas con la vida y con la seguridad de que lo que hacía era lo correcto; dió a luz un varón y dos niñas, que desde la cuna aprendieron que si querían estar con su madre, debían correr desde temprana edad.

 

Siempre a las tres de la mañana, sus pilas eran recargadas desde lo alto; de sabiduría y celeridad. Y con esta fluidez de ideas y energía, Susana echó a andar empresas, adquirió propiedades, concibió dos hijas más que la frenaron un poco... pero como al nacer se las comió a besos les contagió su vehemencia.

 

"Diciembre 1 de 1991, Feria Internacional del Libro" así se leía en el anuncio espectacular y Susana suspiraba -Ay si pudiera absorber toda la sabiduría de estos miles de libros, que sonrientes me coquetean abriendo y cerrando sensualmente sus hojas -. Su cerebro practicaba y planeaba la forma de cumplir su anhelo y tan ardua fué su tarea que de repente, ¡zas! explotó como los figurines de pirotecnia. Sus neuronas volaron sobre la humanidad contenida en la FIL, hermanada por el deseo de saber cada vez más y se instalaron como palomas amorosas en los cerebros, metiendose por las orejas,narices, bocas, en fin por todos los orificios que conducen rapidamente a la sesera.

 

¡Que fenomeno se produjo!. Bebes invadidos de neuronas susanescas de Diciendo y Haciendo se encaraban a sus madres -Sí es tan buena la papilla, pués cometela tú, ya estoy harto de comidas artificiales, prefiero un jitomate lleno de tierra y amibas y poder embarrarme la cara y que se me escurra entre los dedos -.

Los ancianos saltaron de sus sillas de ruedas y grotescas andaderas gigantes, retando a sus hijos:

-Ya dejenme en paz, no quiero descansar, quiero vivir con dignidad los días que me queden, y ¡ah! no me miren con esa cara de "no te vayas a lastimar" cuando en realidad están pensando,"como no revienta la vieja, ya no aguanto sus achaques" ¡Ahajá! los pillé, ¿verdad?

 

En la explanada el caos de los grupos de rock que comunicaban a los jovenes todas los sentimientos y dudas que se comparten en esa edad, era nada, comparado a lo que sucedía dentro de la Expo.

 

Mientras tanto, Susana, con rapidísimos reflejos, había capturado entre sus manos la parte trasera de su cerebro y con ojos asombrados miraba como se reproducían nuevamente sus neuronas. Se lo colocó como quien se encasqueta un sombrero, la pegó con saliva y felíz danzó por todo el centro expositor, chupando como intelectual vampiro, las letras de todos los libros, hasta que satisfecha, salió eructando uno que otro adverbio y más de cuatro gerundios.

 

No había que perder tiempo, se fué directo a la Casa de Gobierno y ante su erudición no quedó más remedio que hacerla gobernadora. A la siguiente semana se instaló en Los Pinos, al mes era representante de todos los paises del continente americano. Un año después, la hicieron embajadora del planeta tierra, ante la unión de planetas de la Tercera Galaxia y así siempre Diciendo y Haciendo se encontró frente al único, al Creador que asombrado y felíz de haberla atrapado al fin, la sentó en una cómoda nube,acariciandola para que se relajara. Cuando consiguió retenerla (en su nube) se inclinó y con su voz dulce, grave, imponente, murmuró -"HIJA MIA ¿QUE INSTRUMENTO MUSICAL TE GUSTARIA TOCAR PARA FORMAR PARTE EN EL CORO CELESTIAL?".

 

Susana con inmensa sonrisa,respondió -Padre Santo, quiero un tololoche- El bondadoso Señor, movió la cabeza y se alejó.

 

Cuentan los que se han aventurado a visitar las alturas, que a toda hora se escucha música de tololoche a ritmo de son jaliciense, acompañando una voz de mujer "Diciendo y Haciendo, así debe ser,  ¡¡ SI SEÑOR !! Tan, taran, tan, tan.

 

Este cuento fué escrito por Teté alias Ma.Esther García Gallardo, como regalo de cumpleaños para la señora Susana Chávez Paulsen, el dos de diciembre de 1991.

 

Más adelante, la Señora Susana con satisfacción recibiría, en 1996, el Premio al Industrial Distinguido, otorgado por la Cámara de Restauranteros, CANIRAC, que se suma a reconocimientos periodísticos como los reportajes aparecidos o difundidos en Travel Channel, Mundo Latino de Miami, y la revista VIF de Alemania que circula en 22 países, a más de su participación en diferentes concursos internacionales y la invitación recibida para participar en El Libro de Oro de Jalisco, que agrupa a las cien mejores empresas del Estado.

 

Con los 90’s llegan también modernos cambios. No es posible quedar a la zaga, sobre todo si la capacitación les llama al uso de sistemas actualizados, como la computación. En eso, no hay problema, la inventiva de sus hermanos resuelve cualquier necesidad.

 

Habiendo iniciado con su querida primera pianola, esa que mágicamente les regaló melodías inolvidables mediante rollos perforados, y quien la pedaleara necesitaba piernas ágiles y resistentes, llega más tarde la romántica pianola azul, con cintas grabadas que hacían la delicia de abuelos nostálgicos, y matrimonios de muchos años compartían, enamorados, su romance.

 

En esa época, se presenta un dilema: la mayoría de la clientela deseaba disfrutar el sazón de La Pianola... con fondo musical de la pianola. Quien festejaba ocasiones especiales pedía más volumen en las melodías alusivas a la festividad celebrada; pero acudía también gente que trataba negocios, degustaba los platillos de la abuelita con tranquilidad, o simplemente deseaba conversar solicitando un sonido más suave.

 

En nuestro afán por complacer a todos, el Ing. Agustín Chávez Paulsen (lo de Ing. corresponde al título de Ingenioso, superior al de Ingeniero) diseñó un programa especialmente para La Pianola, instalando un sistema computarizado por medio del cual la computadora -que no interpreta música- localiza y modula el sonido de las melodías solicitadas, grabadas en disquettes por pianistas mexicanos que, en algún tiempo, interpretaron música en vivo en La Pianola, narra La Gaceta.

 

Algunos de los nombres de esos pianistas mexicanos, que dejaran grabadas sus maravillosas interpretaciones, son: Jorge Cedeño, de Morelia, Mich.; Fernando Díaz, de Puebla, Pue.; Juan de Dios Beltrán, de Mazatlán, Sin. y la Maestra Sara, de Guadalajara, Jal., cuyos nombres se guardan en el arcón de los recuerdos de oro de La Pianola.

 

En el sistema diseñado por Agustín se han capturado más de 1500 melodías en un disco duro -con capacidad de hasta 25 mil piezas musicales- que se escuchan a través de un módulo de voces, por medio de bocinas repartidas en áreas estratégicas del restaurante, contando con volumen independiente de sonido.

 

El menú musical está integrado con la inspiración de grandes compositores, tanto mexicanos como extranjeros,  cuya obra ha trascendido a través del tiempo, como: Consuelito Velázquez, María Greever, Agustín Lara, Luis Alcaráz, Abel Domínguez, Joaquín Pardavé, Gonzalo Curiel, Francisco Gabilondo Soler, el popular Cri-Cri, José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero, Juan Gabriel, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Olimpo Cárdenas, y muchos más sin olvidar a los clásicos como Bach, Beethoven, Chopin, Debusy, Mozart, Rachmaninof, Ravel y Tchaikovski, por citar sólo a algunos.

 

Así las cosas, si en el ambiente musical la vida se computariza, en el administrativo no podía ser menos. Con la entrada de la computación a los servicios culinarios, el panorama cambia para bien de cliente y dueño. La Pianola es uno de los primeros restaurantes, en la hermosa Guadalajara, que implementa un novedoso equipo de cómputo para brindar un servicio más rápido y eficiente.

 

El sistema se basa en una red de computadoras con touchscreen -pantallas sensibles al tacto- para levantar órdenes. Dentro del restaurante se encuentran ubicados tres módulos para uso exclusivo de los meseros, y en cada uno de éstos hay una computadora con su respectiva impresora. El manejo del sistema es muy sencillo, y no fue necesaria mucha capacitación para los meseros. En una hora se puede aprender, pues solamente se toca lo que se ve.

 

El primer paso es meter su clave secreta para tener acceso al sistema, ya que cada mesero tiene sus mesas asignadas. Luego, aparece un menú principal con desayunos, sopas, bebidas, etc. El mesero, por ejemplo, escoge un desayuno, y en seguida aparecen en pantalla las opciones del menú y de ahí selecciona.

 

Un recurso que hace único este sistema son los modificadores, que sirven para satisfacer los caprichos del cliente. Por ejemplo, si alguien pide unos chilaquiles sin queso y con muchos frijoles, el mesero selecciona en la computadora los chilaquiles y después entra en un menú de modificadores en donde están los ingredientes y palabras como sin, con, o extra. Así, selecciona sin queso y con frijoles extra. También se pueden preparar las bebidas como el cliente las quiera: sin hielo, pintado (agua mineral con poco refresco de cola), derecho (licor solo), doble, etc.

 

De esta manera, el mesero puede escoger en la computadora todo lo que el cliente le pide en muy poco tiempo. Una vez que la selección fue hecha, la orden sale en una impresora ya sea en el bar o en la cocina. Con este sistema se ahorran minutos valiosos para el cliente y muchas vueltas para el mesero, ya que antes se levantaba la orden, la llevaban a la caja y después a la cocina, mientras que ahora todo se hace automáticamente.

 

Además, los meseros no tienen que asomarse a la cocina o al bar para ver si ya está listo lo que ordenaron. Traen en la cintura un aparato que suena cuando la comida o la bebida está preparada. Cuando el cliente pide la cuenta, el mesero sólo la imprime en la computadora y se la lleva directamente sin tener que ir a la caja.

 

El sistema, que incluye las computadoras con touchscreen, el servidor principal para conectarlas en red, todas las conexiones etc., son de procedencia estadounidense. La inversión fue grande -dice la Señora Susana- pero no es lo mismo tener el control de pollos o hamburguesas, que tanta variedad de platillos.

 

Si bien el sistema se instaló en 1995, más adelante se pondría en funcionamiento un segundo módulo que permite planificar las compras de materias primas y controlar el inventario.

 

Por esas fechas, quizá un poco antes, la Señora Susana decide vender La Pianola Plaza, que compra Adrián.

 

Vendo mi coche, y me endrogo con ella con letras mensuales de 10 mil pesos. Mi madre sigue con el resto de los locales de Plaza Albatros, pero cuando decide dejar el resto de la finca, me la traspasa y crezco con La Pianola Plaza hacia el frente, hacia Vallarta.

 

Es hasta el 2004 que decido cambiarle el nombre por La Piñata. Regreso a lo mío, porque sentía mucha responsabilidad con el nombre de La Pianola; buscaban las gorditas en la calidad de allá, o yo metía un molcajete... y lo buscaban allá. Todo esto, motivó que buscara lo mío, lo que me generaba dinero, el Video bar.

 

Metí mesas de billar, Rockola, futbolitos, en fin, algo más juvenil... y hacer mi propio nombre... que me identificaran a mí...

 

Sería hasta finales de los 90’s que se incluye una muestra más del poder de la tecnología, cuando se anuncia la aparición de la página internet de La Pianola, diseñada, subida a la red y actualizada regularmente por Agustín Chávez, pionero de las páginas de internet en Guadalajara.

 

Es entonces que se integra Ivy, nieta de Doña Susana e hija de Gina, que reseña: Aquí crecí. cuando salgo de la prepa entro a trabajar como todóloga, después como almacenista, y finalmente en compras, que es el puesto que desempeño actualmente.

 

He puesto mucho de mi esfuerzo, no tengo el cargo porque soy la nieta. Cuando entro al almacén -en una de las épocas difíciles del negocio- me doy cuenta de los problemas, de las deudas, de la situación real del negocio. Ahí fue en donde le eché todas las ganas, pero sentía que los demás no veían la situación; sentía que estaban acabando con La Pianola; hacía juntas y les decía... “por favor...” pero ellos sólo me decían: “no te preocupes...” y al final de cuentas, lo hice!

 

La verdad es que yo no conocía la capacidad de trabajo de mi abuela. Yo estaba embarazada y pensaba que nadie podría hacerse cargo del almacén. Jamás ha sido mi abuela. Siempre ha sido La Señora Susana, lo que para mí significa mucho respeto. Ella es capaz de mil cosas.

 

El sistema computarizado de selección musical, el sistema de manejo de órdenes y servicios al cliente, y la inclusión de www.pianola.com.mx en la red internacional coloca a La Pianola a la vanguardia de la tecnología. Al e-mail -correo electrónico personal- de la Señora Susana susana@pianola.com.mx llegan infinidad de mensajes calificando sus servicios y haciendo sugerencias. Por ahí nos encontramos uno de nuestro estimado amigo, restaurantero y escritor, Jaime Fernández Castro, que reza: Me da gusto poder entrar a la página de una familia comprometida con el progreso personal y del país.

 

Pero no es el único. Carlos, de Mérida, Yucatán, envía saludos y dice: Felicidades por mantener la buena comida mexicana; quien se identifica sólo como M.E.J.G. -algo muy común en la red- expresa: Yo vivo en Sinaloa, pero he ido a Guadalajara y este restaurante se me hace fantástico, porque no pierde la tradición mexicana que nos hace falta, y la página está excelente, una felicitación a quien la elaboró, hizo muy buen trabajo; otro más, éste de Ramiro Gómez, comenta: He visitado La Pianola en varias ocasiones, es un lugar muy acogedor, donde se come muy bien, la comida es riquísima, en especial los Chiles en Nogada, los recomiendo. Felicidades!!!

 

Y ya que hablamos de Chiles en Nogada, Héctor Hernández, a quien creemos identificar, cuestiona: Me gusta mucho entrar a su página, así como me gusta ir a su restaurante. Por cierto, en la sección de recetas sólo vi la de Chiles en Nogada desde hace mucho tiempo, ¿no cambian de receta?. Muchas gracias y Felicidades.

 

Esperamos que Héctor pueda llegar a leer este libro, en el que anexamos un agregado con algunas de las recetas que han dado fama a La Pianola.

 

Muchos otros correos electrónicos hacían algunas sugerencias o aportaciones chuscas, como el enviado por el Sr. José Fabregat que tituló

 

Propiedades del Tequila

 

1.- Quita la angustia

2.- Sirve de aperitivo

3.- Elimina la timidez

4.- Afina tu voz

5.- Levanta tu ánimo

6.- Hace compadres

7.- Liga comadres

8.- Acorta las esperas

9.- Aumenta la alegría

10.-Mejora la digestión

11.-Mata las lombrices

12.-Saca la belleza escondida

13.-Mueve las calles, postes,

chapas de puertas y escaleras.

 

 

Al cerrar la década, ya para recibir el milenio, casi a la puerta de veinte años de servicio y esfuerzo, la influencia de La Pianola en el ánimo mexicano se refleja en la motivación inspiracional de muchos amigos de la familia y de Doña Susana.

 

El espíritu del propio negocio, por ejemplo, se resume en un pensamiento de Jaime Verdín, a su paso por la Gerencia:

 

Una gran parte de la misión que nos ocupa es la producción de los alimentos. Una preocupación constante y supervisión exhaustiva, sin perder de vista la razón por la cual somos un restaurante repetitivo: el sabor y la frescura de todos los elementos que la componen, acompañados de un buen servicio...

 

Abro las puertas de mi casa; te ofrezco un buen asiento; te aconsejo un buen platillo; te trato cordialmente; te despido amablemente; y te invito a regresar. Como encargado de recibirte y atenderte, no sabes el placer que me provoca tu presencia. Con anticipación a tu llegada, me he preparado para recibirte. Me he aseado, me he uniformado correctamente; he aprendido a sonreír y a darte la bienvenida; conozco lo que voy a ofrecerte, y también he aprendido a ser agradecido contigo. Como Gerente, me ocuparé de que nada cambie, y que cada día más gente nos favorezca con su presencia.

 

Desde fuera, el punto de vista se refleja en una colaboración de Raquel y Efrén Frausto, que titulan Y Vámonos a Comer, y que es en realidad un fragmento seleccionado de El Quijote, la maravillosa obra de Miguel de Cervantes Saavedra que marcara el inicio de la Literatura Moderna.

 

...y así me sustentaré Sancho a secas con pan y cebolla, como gobernador con perdices y capones; y más, que mientras se duermen todos son iguales, los grandes y los menores, los pobres y los ricos; y si vuesa merced me ha puesto en esto de gobernar, que yo no sé más de gobierno de ínsulas que un buitre; y si se imagina que por ser gobernador me ha de llevar el diablo, más me quiero ir Sancho y ancho al cielo, que gobernador al infierno.

 

Por Dios Sancho, dijo Don Quijote, que por solas estas últimas razones juzgo que mereces ser gobernador de mil ínsulas: buen natural tienes, sin el cual no hay ciencia que valga; encomiéndate a Dios, y procura no errar en la primera intención; quiero decir, que siempre tengas intento y firme propósito de acertar en cuantos negocios te ocurrieren, porque siempre favorece el cielo los buenos deseos; y vámonos a comer, que creo que ya estos señores nos aguardan.

 

Pero no se asombre, lector amigo, amigo de Susana y, por ende, de La Pianola, que para quienes gustamos de garrapatear trozos del alma en cualquier pedazo de papel, para quienes somos románticos por naturaleza y la inspiración nos lanza con furor a encontrar la belleza en cualquier parte, tirar de la palanca del inodoro es escuchar el murmullo de las aguas.

 

Ya bien lo dice -como recuerda Hector Vidal Dueñas Peña en otra colaboración-  el Rey Poeta Netzahualcoyotl:

 

Amo el canto del Tzentzontle,

pájaro de las mil voces.

Amo el perfume embriagante de las flores,

amo el color del jade,

pero amo más a mi hermano el Hombre!

 

Esa inspiración de amigos, clientes, trabajadores y familia, se divide en varios aspectos, a cual más emotivo e interesante. Hemos tomado algunos ejemplos para que formen parte del tesoro evocativo, y les agruparemos por género y modalidad a fin de que los disfruten.

 

Proverbios y consejas:

 

Fieles reflejantes de la sabiduría popular, muchos de los aquí presentados, a más de ser enviados o entregados vía e-mail o mano propia por colaboradores y amigos, se encuentran al paso del comensal cuando circula por La Pianola, o formaron parte del contenido de La Gaceta, órgano oficial del negocio, como un ejemplo más del afán de la Señora Susana por rescatar nuestras tradiciones y valores.

 

El hombre está más cerca de sí mismo, cuando alcanza la seriedad de un niño jugando.

 

Un ranchero, para ser feliz, ocupa dos cosas tener: su mula y su vieja; sólo que la mula no sea tan vieja... y la vieja no sea tan mula!

 

Un niño llega a la adultez cuando deja de preguntar de dónde proviene, y se rehusa decir a dónde va.

 

Los hombres quieren más a la mujer que al matrimonio; las mujeres más al matrimonio que al hombre.

 

Conferencia es un grupo de personas que individualmente no pueden hacer nada, y juntas deciden... que nada puede hacerse!

 

Dicen que en el mundo hay muchas bocas que alimentar, pero no hay que olvidar que, por cada boca, hay dos brazos!

 

Cuando éramos novios, que de besitos, que de apretones; ahora que estamos casados, que de jalones, que de aventones!

 

Estoy como plato de fonda, bien fregado y boca abajo.

 

Pa’torear y pa’casarse... hay que arrimarse!

 

No basta poner el huevo... hay que cacarearlo!

 

En la cama y en la mesa, sobra la vergüenza!

 

A buen hambre... no hay mal pan!

 

La vida es como un helado... se deshace si esperas demasiado.

 

Es mejor quemarse, que apagarse lentamente.

 

No hay nada más triste que un recuerdo feliz.

 

No hay luz sin día, ni paz sin anarquía.

 

La vida es una comedia para los que piensan, y una tragedia para los que sienten.

 

Cuando todo el mundo está loco, ser cuerdo es una locura.

 

Todos somos aficionados, la vida es tan corta que no da para más.

 

No nos falta valor para emprender ciertas cosas porque son difíciles, sino que son difíciles porque nos falta valor para emprenderlas.

 

Se pierde el dinero y nada se pierde, se pierde el amor y algo se pierde, se pierde el ánimo y todo se pierde!

 

 

La vida es maravillosa si no se le tiene miedo.

 

La fuerza no proviene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable!

 

La pereza viaja tan despacio, que la pobreza no tarda en alcanzarla.

 

Soñé miles de sendas... y al despertar continué por la que ya seguía.

 

Quien tiene deseos de aprender, siempre encuentra un maestro.

 

Cuando uno no es bueno, habla de lo malo de los demás.

 

Para cuando el tonto ha aprendido el juego... los jugadores ya se han ido!

 

Si quieres ver a un amigo gordito, después de la sopa, dale un traguito.

 

La soledad es el precio de la libertad.

 

Refranes

(Colaboración especial de Pedro Truyol, con cortesías del Sr. Abel G. Ríos)

 

El buey y tu mujer de tu tierra deben ser, dice el refrán y yo no escuché a mi padre... de la mujer y del mar, nunca fiar. La vida no me ha dado mucha suerte, pero sí sabiduría. Bien dicho, todo puede ser dicho, y no nos quita méritos, y como consejos vendo y para mí no tengo, mejor aquí los dejo con esta recopilación:

 

Vale más un perro amigo, que un amigo perro.

 

La sonrisa cuesta mucho menos que la electricidad, y da mucha más luz.

 

La que de treinta no tiene novio, tiene un humor del demonio.

 

Conyugales desazones, arreglan los colchones.

 

El “de” de los apellidos, no hace nobles pero presumidos.

 

El buen piloto se conoce en la borrasca, no en la calma.

 

Lo malo de la ignorancia es que va adquiriendo confianza a medida que se prolonga.

 

Lo que en otros llamamos errores, en nosotros es experiencia.

 

Un pesimista se queja del viento; un optimista espera que cambie; un realista prepara sus velas.

 

Quien la vergüenza perdió, nunca de menos la echó.

 

Donde habla la pasión, calla la razón.

 

La ociosidad es la madre de una vida padre.

 

Si quieres ser dichoso, no estés nunca de ocioso.

 

Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.

 

Rico eres de bienes, si te sobran los que tienes.

 

Comer sin vino, comer canino.

 

Quien hace, para sí hace.

 

Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.

 

Aún no es alcalde, y ya quiere comer de balde.

 

Mientras menos se hace, menos se quiere hacer.

 

La mitad del mundo se ríe de la otra mitad.

 

Quien se casa, por todo pasa.

 

 

UN POCO DE HUMOR:

 

Si el apartado anterior refleja la sabiduría popular, su ingenio no tiene límites. Quizá el propio Posada, con sus Catrinas y versos, que hacían burla de la muerte como parodia del sentir mexicano, son el más vivo ejemplo de ese parangonar lo mismo el sufrimiento que la alegría, haciendo burla tanto de sus propios sentimientos como de sus prójimos. Estas son algunas de las muestras que han hecho llegar los amantes de La Pianola.

 

El niño a la maestra: Estoy enamorado de Usted!

La maestra: Pero Pepito, a mi no me gustan los niños!

Pepito: No hay problema... los evitamos!

 

Abuelo, dice el niño al abuelo, llévame al circo.

Hijo, el que quiera verte... que venga a casa!

 

Un médico cura, dos son revoltura, tres segura sepultura!

 

Feministas:

Por qué no puede ser un hombre guapo e inteligente a la vez?... Porque sería mujer!

 

Qué le preguntas a un hombre cuando quieres callarlo?... ¿Qué piensas?

 

Qué haces para entretener a un hombre todo el fin de semana?... Cuéntale un chiste el viernes!

 

Por qué los hombres tienen la conciencia limpia?... Porque nunca la usan!

 

Machistas:

Para qué inventó Dios el alcohol?... Para que las gordas, bajitas y feas pudieran perder la virginidad!

 

Por qué existen las suegras?... Porque el diablo no puede estar en todos lados!

 

Por qué los hombres inteligentes no se casan?... Porque son inteligentes!

 

Cómo se sabe cuando una mujer va a decir algo interesante?... cuando empieza con la frase: Mi marido me dijo....!

 

Una mujer se levanta por la mañana, despierta a su marido y le dice: Cariño, he tenido un sueño maravilloso. He soñado que me regalabas un collar de diamantes por mi cumpleaños. Qué querrá decir?

El marido le contesta: Lo sabrás en tu cumpleaños.

Llega el día del cumpleaños de la esposa y el marido entra a la casa con un paquete en la mano. La mujer, emocionada, se lo quita de las manos, rasga nerviosa el papel, abre rápidamente la caja y encuentra un libro titulado: El Significado de los Sueños!

 

Siendo niño, un famoso político había oído a su padre criticar severamente a un miembro de su partido que se había pasado al contrario. Pero padre, dijo el niño, si el otro día no hacías más que elogiar a un hombre que había dejado el partido contrario para pasarse al tuyo...

Verás hijo, tienes que aprender cuanto antes esta importantísima verdad: los que se pasan al otro partido son traidores; los que se pasan al nuestro... son conversos!

 

Un vaquero iba cabalgando por el desierto. De pronto se encontró con un indio tendido sobre la carretera, con la oreja pegada al suelo.

-Qué pasa Jefe, dijo el vaquero.

-Gran rostro pálido con cabellera roja conducir Mercedes Benz verde obscuro con pastor alemán dentro y matrícula SDT965 rumbo al oeste.

-Caramba Jefe! Quieres decir que puedes oír todo eso con sólo escuchar el suelo?

-Yo no escuchar suelo. Hijo de puta atropellarme!

 

Pensamientos:

 

Otras veces, el sentimiento aflora y la prosa poética es el mejor medio para expresarse. En los pensamientos va el ánimo, el consejo, la provocación a la lucha. Son la tímida exposición de un sueño que corre lo mismo del agradecimiento a la ilusión, que de la desesperanza a la gloria, pasando por el literario abrazo fraterno, como aquel que flota en el ambiente de los Chef’s y que clama: Hacer las cosas con simplicidad, poniendo toda su alma.

 

Es el mensaje de aliento al amigo, o de cariño al ser amado. Quizá hasta el grito de alerta, o el murmullo callado que musita un reclamo.

 

He aquí algunos recibidos, publicados, leídos, o simplemente narrados por y para los pianolitos:

 

 

Todos los hombres sueñan, más no de la misma manera. Aquellos que gracias a los empolvados receptáculos de la mente, sueñan durante la  noche, comprueban al despertar, llegada la mañana, que todo era fantasía.

Pero los soñadores de día son hombres peligrosos, porque pueden llevar a efecto sus sueños, hacerlos posibles con los ojos abiertos...

Rescatado por Gina de Laurence H. Wells

 

La Voz de La Pianola

por el Dr. Mario Mendoza

 

La Pianola es algo más que un restaurante,

La Pianola es una sinfonía; sinfonía de colores: los pájaros, los ruidos armoniosos del aparato musical.

Y luego, la música de los platillos, que vibran con armonía, con ritmo, tiempo, cadencia, matiz y movimiento.

Sinfonía de sabores: las especialidades.

Del comal de la banqueta, el pozole y los chiles son banda de mariachi y tambora.

Las especialidades del mar cantan y tocan música tropical, zambas y lambadas.

Las botanitas nos cantan las mañanitas.

Los caldos y las sopas, hacen gran fandango cuando cantan y tocan música de vals y tango.

Todo el conjunto va in crescendo, y las melodías de sonido y sabores se entretejen, se trenzan y nos acarician los ojos, la boca, la lengua, la nariz, el oído.

Y al final, el café de olla es violín huasteco y los postres tocan Diana a la dueña, Señora Susana, a los maestros de la cocina, a los señores meseros, a los capitanes, y nosotros, muy ufanos, los aplaudimos y felicitamos

 

La Sonrisa

 

Sonreír... es una puerta a la confianza.

Sonreír... es lograr que nuestros deseos

se conviertan en realidad.

Sonreír... es creer en nuestra fuerza.

Sonreír... es enfrentar los retos con entusiasmo.

Sonreír... es llevar una palabra de aliento

al necesitado.

Sonreír... es transmitir seguridad a los demás.

Sonreír... es reencontrarnos a nosotros mismos.

Por eso te digo convencido:

Sonríe... la vida es alegría!

Un Mensaje de Aliento...

Colaboración de Hector Vidal Dueñas

 

Nuestra vida en el mundo es pasajera, temporal. Hay con quienes compartimos el viaje, amigos sinceros. A continuación, desplegamos dos pensamientos de aliento, dirigidos a los que sufren alguna pena o tristeza, nuestros mejores deseos, y adelante. De todo corazón, en las buenas y en las malas, La Pianola.

 

Hoy digo una plegaria por ti, y sé que Dios debe haberla escuchado, siento la respuesta en mi corazón aunque El no hable una palabra.

No pedí riqueza o fama (sé que a tí no te importaría), pedí por raros tesoros que no tienen precio, de una clase que duran más.

Pedí que El estuviera cerca de tí al inicio de cada nuevo día, que te conceda salud y hermosas bendiciones, y amigos para compartir tu camino.

 

Le pedí felicidad para tí en todas las cosas grandes y pequeñas, simplemente para que tú conocieras de ese inmenso amor.

 

Pedí lo mejor de todo.

Suficiente felicidad, para conservarte dulce.

Suficientes aflicciones, para conservarte fuerte.

Suficiente dolor, para conservarte humano.

Suficiente esperanza, para conservarte feliz.

Suficientes fracasos, para conservarte humilde.

Suficiente éxito, para conservarte afanoso.

Suficientes amigos, para que te den confort.

Suficiente bienestar, para cubrir tus necesidades.

Suficiente entusiasmo, para mirar hacia adelante.

Suficiente fe, para desterrar la depresión.

Suficiente determinación, para hacer de cada día mejor que el día de ayer.

 

El Gato Dumas, cofundador de AREGALA, propietario de la Academia Gato Dumas, y uno de los Chef’s más famosos en Argentina que, en unión del también Chef Ramiro Macías Gutiérrez, condujera un admirado programa de televisión en el Canal Gourmet de ese país, énvió el siguiente pensamiento:

 

A todos aquellos que me siguen y me seguirán; que han elegido el camino de los fuegos, de los perfumes, de los colores, de la música y de los sabores.

 

A todos aquellos que encontraron la pasión en las cocinas y que llevan con dignidad, respeto y orgullo la chaqueta blanca.

A todos aquellos que tienen la fuerza para seguir la dura y maravillosa vida del cocinero: Quiero decirles que si volviera a nacer, elegiría ser cocinero!

 

Reflexiones:

 

A veces, la inspiración de las cosas no reside en nuestra voluntad, o la de los demás, simplemente... está!

Es por eso que es importante mantenernos siempre alertas a lo que la vida nos va presentando. Pero sobre todo, hay que reflexionar sobre nuestro diario caminar, hacia atrás, hacia adelante.

Reflexionemos y actuemos.

 

Cuando las personas están alegres siempre son buenas; mientras que, cuando son buenas, rara vez están alegres.

No es nuestro dinero, sino la capacidad de disfrutar, lo que nos hace ricos o pobres. Afanarse por la riqueza y no ser capaz de disfrutar, es lo mismo que estar calvo y coleccionar peines.

 

(Publicado en La Gaceta, tomado de los tomos 1 y 2 del libro La Oración de la Rana de Antony DeMello.)

 

Todo hombre debe comer, beber y gozar del fruto de su trabajo: es el don de Dios. Eclesiastés.

 

El descubrimiento de un nuevo plato hace más por la felicidad humana, que el descubrimiento de una nueva estrella. Brillat-Savarín.

 

El vino regocija el corazón del hombre, y la alegría es madre de toda virtud. Goethe.

 

Las bellotas eran bastante buenas... hasta que se inventó el pan! Juvenal.

 

Derechos Asertivos

 

1.- Tenemos derecho a ser nuestros propios jueces.

2.- Tenemos derecho a no dar razones de nuestro comportamiento.

3.- Tenemos derecho de cambiar de opinión.

4.- Tenemos derecho de cometer errores.

5.- Tenemos derecho a decir no sé.

6.- Tenemos derecho a ser ilógicos.

8.- Tenemos derecho a decir no entiendo.

9.- Tenemos derecho a decir no me importa.

10.-Tenemos derecho a juzgar si debemos o no intervenir en los problemas de otro.

 

Tenemos derecho a ser humanos y por lo tanto sensibles y únicos, incluso manteniéndonos al margen de los cánones de nuestra sociedad si así nos conviene; un NO dicho a tiempo evita grandes consecuencias.

 

Tenemos que ser tolerantes con nosotros mismos, si no lo somos, no podremos tolerar a los demás. Tenemos que ser más auténticos, recordando que aunque tengamos derecho a no ser perfectos, por ser simplemente humanos,  tenemos también la obligación de ser perfeccionistas y hacer de cada una de las pequeñas cosas de la vida, una gran hazaña!

 

Poesía:

 

Es la poesía la que marca un hito muy especial entre los pensamientos y colaboraciones de los pianolitos. En ella, se manifiesta la solidaridad y la admiración. En este género, dos de las integrantes de la familia de la Señora Susana se han manifestado ampliamente: Doña Alicia, su señora madre, de quien conserva una notable colección de poesías; en seguida, la poetiza de la familia, Gina, quien cuenta: De repente me llegó la idea... y ya no solté la pluma. La poesía “Adivinen quién es” representa un reconocimiento a mi madre, el expresarle en vida la admiración y respeto que siento por ella.

Mi soledad

por Alicia Paulsen Camacho

 

Monótono y lento veo pasar el tiempo

estoy tan triste con mi soledad

mi alma cubierta con la nieve dura,

que poco a poco dejé acumular.

 

Mis noches de insomnio, tan largas,

tan llenas de miedo, de soledad,

el frío amanecer tan incierto,

sin una espalda fuerte, tibia que acariciar.

 

Anhelante de cariño, de un fogoso beso,

de unas manos suaves que mi cuerpo hagan vibrar,

de un candente aliento sentir sobre mi cara,

y ante un majestuoso cuerpo tenerme que entregar.

 

Ven pronto amor, que en tus brazos necesito despertar,

pues sólo en mis sueños existes, con una cara angelical,

quiero sentir de nuevo la vida, en un glorioso amanecer,

ya que estoy de mi vida sintiendo, llegar el atardecer.

 

¡Oh Dios! ¿Por qué me hiciste tan sensible, tan inquieta,

y me diste este gran corazón para amar?,

si tengo que cubrir mi fuego con la nieve dura,

¿Por qué Dios mío, me condenas a mi soledad?

 

La brevedad de la vida

(Obsequio de Vidal Dueñas)

 

¿Conque he de irme cual flores que fenecen?

¿Nada será de mí nombre alguna vez?

¿Nada dejaré de mí en pos de mi tierra?

¡Al menos flores, al menos cantos!

¿Cómo ha de obrar mi corazón?

¿Acaso en vano venimos a vivir,

a brotar en la tierra?

-o-o-o-o-

Adivina quién es?

por Georgina Villalobos de Tapia

 

Esta es una semblanza

de una mujer de bonanza

que nunca perdió la esperanza,

y aunque parezca alabanza

merece toda mi confianza.

 

Esta mujer tenía una misión,

primero hacer de tripas corazón

y luego cambiar su situación

echando a volar la imaginación.

 

Y venciendo su tristeza,

trabajando con destreza,

se llenó de fortaleza.

¡Que mujer! ¡Que cabeza!

 

Tiene una fuerza de voluntad

que, desafiando la gravedad,

transforma a los que la rodean

para que sus hijos vean

que es una mujer de verdad!

con sabiduría y bondad.

 

Su corazón lastimó varias veces,

pero Dios le pagó con creces

regalándole plenitud,

disfrutando de juventud.

 

Pienso en la mujer bella

que ilumina cual estrella,

nos entrega el corazón

cuando ve alguna aflicción.

 

Es como una musa,

que cuya luz difusa

a todos nos contagia

llenándonos de magia.

 

La magia de soñar e imaginar

que nuestro mundo podemos cambiar,

que esta vida no la podemos finalizar

sin nuestras metas alcanzar.

 

Su misión está cumplida,

ahora sabemos en la vida

mantener la cabeza erguida

cuando no hallemos la salida

 

Que el amor es importante

pues la vida es un instante,

de qué sirve vivir triunfante

si a tu lado, no hay amante.

 

Que el perder la fe y vivir errante

es lo malo y denigrante,

que el que siembra con bondad

cosechará felicidad.

 

Que no hay que ser indolente

y poner a trabajar la mente,

que hay que ayudar a la gente

dado un trabajo decente.

 

Quitarnos la telarañas

si queremos ver hazañas,

pues la mejor de sus mañas

es la fe que mueve montañas.

 

De vez en cuando por la mañana,

al despertar a hora temprana,

cuando el café su aroma emana,

me acordaré de tí... Susana!

 

Saludos y besos !... Gina

 

 

Oraciones:

 

Oración

 

Que Dios esté en mi cabeza y en mi entendimiento,

Dios esté en mis pulmones y en mi respiración,

Dios esté en mis ojos y mi mirada,

Dios esté en mi boca y mis palabras,

Dios esté en mi lengua y en mi gusto,

Que Dios esté en mis labios y en mi saludo,

Dios esté en mi nariz, mi olfato y mi inspiración,

Dios esté en mis oídos y en mi audición,

Dios esté en mi cuello y en mi humildad,

Dios esté en mi espalda y en mi postura,

Que Dios esté en mis brazos, en mi dar y recibir,

Dios esté en mis manos y en mi trabajo,

Dios esté en mis piernas y mi caminar,

Dios esté en mis pies y en mi firme conexión,

En mis articulaciones y todas mis relaciones,

Dios esté en mis entrañas y mis sentimientos,

Dios esté en mis intestinos y en mi perdón,

Dios esté en mi corazón y en mis afectos,

Esté en mi piel, en mi tacto y en mis caricias,

Dios esté en mi carne, en mis penas y mis suspiros,

Dios esté en mi sangre y en mi vivir,

Dios esté en mis huesos y en mi morir,

Dios esté en mi final y en mi revivir.

 

(Publicado en La Gaceta, tomado del libro

Anatomía del Espíritu, de Carolyn Miss

*autor: Kim Cotter)

 

-o-o-o-o-

 

Señor: Bendice los alimentos. Danos paz para disfrutarlos, salud para ganarlos, y amor para compartirlos. Viva la familia! Todo lo que se bendice en familia se multiplica. La familia que reza unida, permanece unida.

 

-o-o-o-o-

 

Este alimento proviene del Cielo y la Tierra, es el regalo del universo entero, y el fruto de tanto trabajo duro; yo rezo para vivir una vida que sea digna de recibirlo.

 

EL NUEVO MILENIO

 

Así, llorando y gozando, cayéndose y levantándose, entre más éxitos que fracasos, llega Susana al tercer milenio que celebra con gusto pleno al ritmo de la tonada de su reloj, diseñado por sus hermanos Francisco, Ezequiel y Agustín, que, como ya dijimos, despide el año con Las Golondrinas, y da la bienvenida al nuevo siglo con Las Mañanitas Tapatías, mientras su mente evoca:

 

En 1995 con la devaluación, a los 51 años de edad, entrampada con un arrendamiento financiero y con un crédito hipotecario, como muchos empresarios, durante casi cinco años tuve que probar mi confianza y mi fe en Dios aguantando la presión de los banqueros; gracias a la intervención del Lic. Gonzalo Rosa, salvamos el arrendamiento; y gracias al Lic. Guillermo Ogario, el crédito hipotecario. Estuve a punto de perder todo mi patrimonio.

Dentro, en La Pianola, la gente se arremolina en los ya múltiples salones y goza del ambiente señorial y campirano que ha logrado imprimir al negocio. Hay clientes que vinieron de niños, trajeron a la novia, y ahora traen a sus hijos.

 

Con excepción de sus padres, ya fallecidos ambos, el resto de la familia sigue a su lado. Y si bien sus hijos y hermanos admiran su visión y perseverancia, la sociedad tapatía también aplaude su labor.

 

El Gobernador del Estado de Jalisco, Ing. Alberto Cárdenas Jiménez, le escribe en agosto del 2000:

 

Estimada Señora:

 

Con beneplácito me he enterado del 18 aniversario de su Restaurante Bar La Pianola. Para los jaliscienses, este reconocimiento es un tributo a quienes, en su labor cotidiana, forjan el mejor futuro para México. Muchas felicidades.

 

Aunque el tiempo y las circunstancias no me permiten saludarle personalmente, deseo expresarle, a nombre de mi Gobierno, nuestro más distinguido aprecio y consideración. Estoy convencido que su trabajo seguirá brindando frutos año con año a nuestros queridos jaliscienses.

 

Concluyo haciendo votos por su buena salud y expresándole mis parabienes en tan importante ocasión.

 

Con mi sincero reconocimiento.

 

El evento con que se celebró el XVIII aniversario, marcó una fecha importante en Guadalajara, y fue ampliamente difundido. Ella daría a conocer su agradecimiento a los medios. Por parte de la prensa escrita, a Eduardo Díaz, Karina Alba González y Ramiro Martínez, de El Informador; a Rubén Hernández, de Mural; a Gabriel Moreno de Público; a Gemma Alvarez y Sofía Camarena, de El Occidental.

 

Por la prensa radiofónica, a Ana María González Martínez y Jaime García Elías, de Radio Metrópoli; a Maruja Cordero y Gabriela Aguilar, de Radio Mujer; a Rosaura Saldaña, de Radio Juventud; a Consuelo Parra, de W Guadalajara, y a Ricardo Salazar, de Radio universidad.

 

En materia de televisión, a Ana Luz Navarro y Edith Rivera del programa Aquí entre Nos, del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión; y al Dr. Antonio Pinto, Patty García de Mendoza y Tamayo, del programa La Charla, de TV Azteca.

 

Muchos otros le habían apoyado a lo largo de su peregrinar: Margarita Alegría y Vicky Jarero, del Grupo DK; Consuelito Parra, que transmitiera en vivo por la W allá por 1994/95; Rafael Ramírez, Ruth y sus colaboradores de Radio Universidad, con sus programas y visitas; el Sr. Lares, Ana María González, Jorge Aguila y Ana Martha Arredondo, del programa La Receta del Día, de Corporación Activa; y la Sra. Zárate y Gerardo Martínez, del programa Hasta la Cocina, del Canal 4, que actualmente participa en Aregala, apoyando a la Sra. Margarita Dumois.

 

Y qué decir de la Secretaría de Turismo y Telemundo, la cadena norteamericana que transmitiera comentarios sobre La Pianola en su programa Ritmo Latino, o del programa Trayectoria de la UAG y Luis Manuel Beltrán; o de Laura Escalante por su reportaje de La Pianola en el periódico Siglo 21, sin olvidar al periódico Taste, de Nuevo México, que publicara un amplio reportaje sobre el restaurante, sus platillo y el cariño de sus comensales.

 

Ya ya que hablamos de agradecimientos por el apoyo recibido, Doña Susana no deja a un lado a Margarita Sierra, por su entusiasmo en Papirolas;  a INAME y a su Presidente, el Dr. Rafael Fernández López, por haberles distinguido con el galardón Gran Premio de América a la Calidad y Servicio, ni a todos aquellos que se iniciaron -algunos aún siguen ahí- en La Pianola: Tía Lupe, Doña Guille, Doña Rosa, Chabelita, Dolores Landeros, Pachita Dolores Espinosa, Guadalupe Hernández, Carmen, Adela, Juana Padilla, Rosa Palafox, las hermanas Alvarado, Teresa Reyes, Javier Escamilla y Don Chuy.

 

Por años le han aplaudido y soportado, tocaba a ella ahora mostrar su agradecimiento.

 

A mas de todos ellos, recuerda y agradece en lo que vale su importante relación con ella a: Geraldo Mattar, Presidente de la organización Cocineros Sin Fronteras de Sao Paulo, Brasil -que por cierto también es un gran cirujano-;  a Gerard Dupont, Presidente de la Academia Culinaria de Francia; a Ives Tourie, el chocolatero más famosos de Francia, reconocido por el Presidente Jaques Chirac; y a su gran amiga Leonor, que maneja la Beca para Chef’s Jóvenes del Instituto Paul Bocuse de Francia.

 

Mención especial guarda en su memoria la presencia de Geno Bahena, Chef internacional guerrerense radicado en Estados Unidos, lider del grupo hispano que destaca por su bonhomía y rasgos filantrópicos, sin perder esa noble sencillez que tiene nuestra raza.

 

La lista de amistades que en algún momento han ejercido alguna influencia en la vida de la Señora Susana es larga, tan larga que sería interminable. Sin embargo, ella misma ruega no dejar fuera a Maricela Chacón, compañera y amiga autora de un libro de recetas de próxima aparición; Maru Toledo, chef y autora de múltiples obras culinarias; Luis David González, de Canirac; Carlos Tapia y Alejandro Juárez, de RELAPO; Pedro Truyol, extraordinario fotógrafo; Doña Aurora Chávez, poseedora de una importante colección de fotografías antigüas de Guadalajara; Javier Ortíz, autor de Arco Iris; Fermín Camarena, primo propietario de Carnes Garibaldi y poseedor de un Record Guiness; Jorge Virgen, dueño de El Pargo; Antonio Lancaster, autor de un sorprendente libro sobre superación espiritual; a Jaime Navarro; Julia Carrillo; Paty Olivares y su mamá; Alejandro Juárez; Arminda Ballesteros, y a los integrantes de las familias tradicionales tequileras, inolvidables todos tanto como las integrantes y dirigentes de la Asociación de Mujeres Mexicanas Jefes de Empresa.

 

En marzo del 2001, la Señora Susana le da una “probadita” de la historia a su ciudad natal. Invitada por el Ayuntamiento tapatío, brinda en la Sala de Cabildo de la Presidencia Municipal la conferencia Comidas Tapatías, como parte de las presentaciones realizadas con motivo del 47 Curso de Información Sobre Guadalajara, Tlaquepaque, tonalá y Zapopan, que organiza la Oficialía Mayor de Cultura y la Dirección de Investigación Histórica y Cultural del Ayuntamiento de Guadalajara.

 

Para el 2003, recibe la invitación de AREGALA para asistir al Encuentro Gastronómico Mundial ExpoGourmet, realizado en Santa Cruz, Bolivia, que presidió Diego Silva Lehmann, peruano radicado en Argentina, llevando como Vicepresidente a Gerard Germain, de Francia, y André Obiol, Decano de los Chef’s en Argentina. En el evento, a más de participar como expositora, Susana es invitada como Juez.

 

Ese mismo año, José María Hernández Sedano, Presidente Estatal de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, Capítulo Jalisco el enviaba la siguiente misiva:

 

Estimada Sra. Susana:

La Cámara que me honro en presidir se congratula de que haya en esta ciudad empresarias restauranteras exitosas como Usted, y al mismo tiempo me permito felicitarla por el 21 aniversario de La Pianola.

Deseándole que continúe muchos años más su cadena de éxitos, otorgando a la sociedad tapatía un lugar cálido y de calidad en la cocina mexicana.

 

Reiterándole una vez más nuestra sincera felicitación, deseándole continúe en el gusto del público muchos años más, quedo de Usted

 

Cordialmente

 

Por su parte, la Sra. María Joann Novoa de Cárdenas, Presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en Jalisco, en carta expresa dirigida a la Señora Susana, dice:

 

La familia es el valor principal para la mayoría de los tapatíos y esto se ha venido reflejando en nuestras tradiciones, costumbres y formas de vida. Sabemos que es difícil mantener la unidad y la armonía en el hogar, cuando existen tantos factores que en los últimos años han impactado.

 

Sin embargo, mientras existan personas convencidas de que vale la pena luchar por sus seres queridos y por propiciar los espacios de convivencia familiar, seremos una sociedad fuerte y sana.

 

Es por ello, que con alegría, felicito a La Pianola, un lugar que además de ser orgullo de la gastronomía nacional, es también un excelente motivo para reunir a las familias, ofreciéndoles un ambiente alegre y cordial que evoca siempre el calor del hogar.

 

Por su mayoría de edad, y por su aporte a lo que nos identifica como tapatíos, muchas felicidades.

 

Atentamente.

 

Por esas fechas, es nominada al Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa, otorgado por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa, dirigido por Willy Hidalgo Rojas, y en el 2004 asiste, igualmente invitada por AREGALA, al Festival Gastronómico Internacional GourmetTour en Argentina, realizado del 10 al 12 de junio

 

Susana, cierra ese momento con una reflexión ante sus amigos:

¿Cuántas veces hemos recibido una corazonada, puntada, idea loca... Inspiración? Y lo platicamos y nos dicen: ¿Pero tú qué sabes de eso?... Cómo te atreves?... Ni se te ocurra!... El tiempo está difícil... No hay dinero... ¿No te da miedo? Nos dejamos convencer que no se puede.

Mas, cuando nos decidimos a hacerlo, automáticamente tenemos el apoyo de legiones de ángeles que, a medida que te arriesgas y sueltas, se alinean para lograrlo, y resulta que encuentras el lugar, la persona, y toda la ayuda que necesitas.

 

Veintiún años, gracias por la confianza a todos los que han hecho posible que hoy permanezcan las puertas abiertas: al personal que labora, a nuestro clientes y proveedores, a nuestros amigos y, en especial, a mi familia, renovando nuestro compromiso de seguir adelante con fe, entusiasmo, y abiertos a todos sus comentarios y sugerencias.

 

Al día siguiente, Susana, en la intimidad de su hogar, hojea ejemplares de La Gaceta, y se encuentra con un cuento publicado por Gina.

 

Era una vez un bosque en el cual ocurrió un incendio, todos los animales huían despavoridos y sólo un pequeño gorrión volaba al río, guardaba unas gotitas de agua en sus alas, y las soltaba en el fuego tratando desesperadamente de apagarlo. Al verlo, un oso le dijo: -¡No seas tonto pajarito, escapa como nosotros ahora que estás a tiempo, o te vas a achicharrar!

 

El gorrioncillo voltea y le dice: -No! Este bosque me ha dado todo, familia, felicidad, me ha dado tanto y le tengo tanta lealtad que no me importa morir, pero voy a tratar de salvarlo! Va al río, moja sus alitas, y revolotea sobre el bosque incendiado dejando caer una o dos gotitas de agua.

 

Dicen que al ver Dios su gran esfuerzo, se apiadó de él y mandó una gran tormenta que acabó con el fuego. El bosque volvió a reverdecer y florecer, y los animalitos regresaron a ser más felices de lo que eran.

 

Al final del cuento, hay una anotación que reza: Este cuento me lo enviaron por internet, agradezco a Yolanda López pues, al leerlo, y ahora que festejamos nuestro aniversario, comparo el Bosque con el Restaurante y al gorrioncillo con el gran amor, tenacidad, fe y entusiasmo que ha tenido siempre mi madre. Han sido años motivo de unión y felicidad familiar. De aciertos, tropiezos y experiencias inolvidables.

 

En la actualidad, la Señora Susana divide su tiempo entre las visitas sociales, su casa, el estudio de la filosofía  Feng Shui, y la supervisión de sus negocios. Sueña con hacer su libro de poesía, en el que incluirá obras de sus hijas y su madre, y prepara los festejos del XXII aniversario de La Pianola. Con todo, se da tiempo para ejercer como la responsable de Relaciones Públicas en la preparación del Primer Encuentro Gastronómico Internacional, a realizarse en la propia Guadalajara el próximo mes de mayo del 2005.

 

Este importante evento, organizado por AREGALA, es supervisado por Silvia Kurkcyn presidenta de AREGALA México, y Margarita Dumois, presidenta de AREGALA Jalisco.

 

Susana no frena sus actividades. Su trato, siempre cordial, se sigue reflejando en La Pianola, pero... para quien no conoce La Pianola, ni la una ni la otra, haremos un espacio dedicado a la descripción de ambas.

El aparato musical, ese que no es más que un piano pero mecánico, tiene una interesante historia. Según algunos autores, la primera pianola fue construida por Edwin S. Votey, en un taller doméstico de Detroit durante la primavera y verano de 1895.

 

Luego se asoció con la compañía Aeolian, quien colocó el instrumento a la venta en los Estados Unidos en 1897, y luego en Europa en 1899. Pero la pianola y sus competidores no fueron invención de una sola persona, la realidad es que Votey contribuyó a delinear y ensamblar mecanismos existentes, que resultaron en la creación del primer sistema mecánico de reproducción del piano en el mundo. En 1863, un francés llamado Forneaux patentó lo que aparentemente sería la primera pianola con sistema neumático.

 

El mecanismo de la pianola funciona a través de la succión generada por el pedaleo del operador, y reproduce el sonido de acuerdo a las perforaciones de un rollo musical. La gran mayoría de estos rollos no fueron grabados sobre teclados, simplemente fueron perforados por técnicos luego de marcar con lápiz la referencia a dónde perforar según la partitura original, para que la nota correspondiente sonara.

 

En 1904, la firma Welt en Friburgo, inventó un nuevo tipo de pianola, conocido originalmente como Welt-Mignon, seguido dentro del mismo año por la fábrica de pianos Dea, cuyo propietario era Ludwig Hupfeld en Leipzig.

 

Más tarde, la mayoría de los grandes pianistas de la primera parte del siglo XX grabaron rollos, dejando así un importante legado de la música clásica, jazz y ragtime, registrándose entre estos a Stravinsky, Hindemith, Milhaud, Percy Grainger y Herbert Howells.

 

La era de las pianolas finalizó en los primeros años de la década de los 30’s; las ventas cayeron durante la recesión y cesaron luego de la depresión mundial.

 

El año de mayor producción en USA fue 1923, fabricandose 347 mil pianos, 170 mil 500 pianolas; 12,600 reproductores verticales y 5 mil de cola. Para 1935, la producción de pianolas sólo llegó a 418 instrumentos.

 

Sin embargo, el romanticismo que genera en el seno familiar, sobre todo entre aquellas familias que no contaban con un virtuoso que tocara, dejó una huella imborrable. Existen, incluso a la fecha, muchas casas a lo largo y ancho del país que conservan -aún en un  rincón- un aparato de estos.

 

En casa, teníamos una que motivó que tres de nosotros fuésemos enviados a casa de la Maestra Celita; mi hermana Yolanda sí llegó a aprender algo; Amira, la más chica, aún toca maravillosamente. El único que fue suspendido de las clases fui yo, porque Celita me dijo fríamente que, como ya tocaba de oído algunas piezas populares mexicanas, me fuera a casa a seguir haciéndole al tonto, en vez de ir a aporrear su piano.

 

La otra pianola, La Pianola, es un acogedor restaurante en el que el ambiente forma un todo con los platillos mexicanos que se sirven, y el esmerado servicio de sus integrantes.

 

Todavía conserva el comal a la puerta, con sus dos tortilleras orgullosas de ver su nombre pintado en lo alto del muro, apenas humeado por el fragor del fuego que atiza el cocimiento de las tortillas y gordas, palmeadas diligentemente por Doña Carmen y Doña Lola, pues Doña Juana ya se jubiló.

 

Al entrar, el cadencioso sonido de una pianola da la bienvenida a los salones. Ahí están, para acogerle a uno, como en casa, el Salón del Beso, que debe su nombre a una pintura que muestra a una romántica pareja besándose, o el de La Piñata, mero en la entrada y que debe su mexicano título a una piñata que alguna vez estuvo colgada en la calle, junto a su ventana, y que ahora substituye otro cuadro pintado al óleo con el mismo tema, para las tardes de café y disfrutar las especialidades.

 

Algunos prefieren el de Los Angeles, dedicado a juntas de negocios y eventos especiales, y cuyo nombre dan la infinidad de pequeños ángeles plasmados en sus muros. Por sus destinos, este puede verse la mayor parte del tiempo triste y solo, pero cuando entra en actividad, los propios ángeles se cansan de ver la intensidad con que meseros y garroteros, guiados por el Capitán y el Gerente Operativo, atienden a los comensales enfrascados en profundas negociaciones, o celebrando alegremente un suceso familiar extraordinario.

 

Una serie de porcelanas que se exhibían en rincones propicios, y que eran coronadas todas ellas por racimos de uvas, dio identidad al Salón de Las Uvas, propio para chicos y grandes por su amplitud y comodidad.

 

El único que nadie sabe porqué fuera llamado así es el Salón de Los Nopalitos. La pátina del tiempo se ha encargado de borrar las causas de la ocurrencia, pero no el buen servicio que se recibe.

 

Los equipales, con toda su simplicidad artesanal pero de elegancia reminiscente, dan el bienestar anhelado por los visitantes, que escuchan el murmullo del agua mezclado con el rítmico sonar de la pianola, ahora automatizada como recordamos.

Los vitrales, colgados a manera de lámparas, iluminan con luz tenue la faz de aquel que degusta lo mismo un pozole que una birria, o se carcajea ante los chuscos refranes populares pintados a lo largo de todo el establecimiento.

 

Los saludos son frecuentes, aún entre desconocidos, porque las visitas son de igual manera. Quien visita La Pianola, vuelve! dicen con orgullo los empleados. No se diga de aquellos que ya forman parte de Los Pianolitos y que si no cotidianamente, sí llegan con asiduidad.

 

La Pianola ha enriquecido sus servicios añadiendo a los tradicionales el menú para niños, las reservaciones, y los servicios a grupos, banquetes y a domicilio, anunciando incluso la posibilidad de resolver la situación cuando al cliente le surgen compromisos imprevistos o reuniones de grupo.

 

Cuenta con el servicio de Bar, que presenta lo mejor en bebidas nacionales e internacionales, destacando sus famosas Margaritas Especiales, el Chi Chi, o la Clementina, y las mejores botanas que, obviamente, comprenden algunos de los antojitos que mencionamos con anterioridad, y otros como las manitas de puerco, el guacamole, los hongos a la mexicana y el queso fundido.

 

En su menú, se puede seleccionar entre chiles en nogada y una copa de vino blanco, lo mismo que gorditas y champurrado; menudo y jugo de lima o birria y cerveza; picaditas con café de olla, rellena con frijolitos, chicharrón  o chilaquiles tronadores verdes o rojos, o el tradicional pozole en sus modalidades blanco y rojo.

 

 En la carta, la lista es larga. Va de jugos y frutas  que acompañan a los exquisitos molletes en el desayuno, hasta la Pianola de Carne con Chile, pasando por las quesadilla y enfrijoladas, la popular moronga y la infaltable cecina, entre los platillos de la casa.

 

En sopas y caldos puede escoger entre el consomé con pollo, el Caldo Tlalpeño, el Chilpachole de camarón, la sopa Azteca o la familiar sopa de fideo.

 

De la granja y el mar se ofrecen el Pollo a la Valentina, el clásico con mole poblano, la arrachera o la tampiqueña, y el filete de pescado o los camarones al gusto.

 

Del comal, infaltable, brotan lujuriosas al gusto culinario las flautas de pollo, las enchiladas, los tacos dorados, las quesadillas y los sopes, sin olvidarse de los postres como los plátanos con crema, el pastel de 3 leches, o de chocolate, o de zanahoria, lo mismo que el flan o jericalla, los chongos zamoranos o la capirotada.

 

En lo personal, le invito a probar el Tepache con manzanas, el Ponche de frutas caliente, o las aguas frescas de tamarindo, horchata, jamaica y lima en el Jarrote de La Pianola.

 

 Y como dice su querida Teté, María Esther García Gallardo, que año con año participa con sus valiosas y siempre agradecidas colaboraciones en La Gaceta de La Pianola:

 

Ah...! pero.... ¡Mucho Ojo, Mucho Oído!,

 

Si ahora...

...que se dispone a disfrutar su comida, escucha una música angelical de fondo, no se espante... todavía no le llega su hora.

Es la pianola que tienen especialmente para amenizar su estancia.

 

Y si es de aquellos despistados...

...que piensan que contrataron a un pianista para tocarla, y aún más le aplaude al terminar cada pieza, sorpréndase, la pianola es computarizada y, a través de un control remoto, es programada.

Y si es de aquellos...

...que tienen sus encantos por ahí guardados, no sea tímido, pida una cita para grabar una pieza. Así, cada vez que les visite, podrá presumir a sus amigos que Usted la interpreta, pues llevará su toque personal.

 

Esa es La Pianola, con su exuberante naturaleza representada por infinidad de plantas naturales, una mesa digna y bien servida, un personal que siente suyo el lugar y con esto la obligación alterna de hospitalidad y cordialidad, y una familia que, habiendo aprendido a encarar la adversidad, está dispuesta a enfrentar el futuro “pinte bien o pinte mal” como decía mi abuela.

 

Con la publicación de este libro, dedicado a uno de los más vigorosos Personajes de Mis Recuerdos, Doña Susana B. Chávez Paulsen, se cumplen 22 años de La Pianola -otra vez el once, porque veintidós es... dos veces once- y en él se intenta preservar los avatares de mujer y negocio.

 

Sin embargo, no podemos darlo por concluido sin haber echado un vistazo a los secretos de la comida y, obligadamente, ir al rescate de las recetas. Porque de músico, poeta, loco... y gourmet, todos tenemos un poco.

 

 

LOS SECRETOS DE LA COMIDA

 

Si dividimos el país por regiones, en el norte encontramos que acostumbran las tortillas de harina de trigo, más que las de maíz que se utilizan en el resto de la república. Debido a lo árido de la zona, el cultivo se hizo difícil durante muchos años, por lo que la ganadería se introdujo y la especialidad actual del norte del país son las carnes de res y, sobre todo, el cabrito que preparan con deliciosas salsas de chiles. Asimismo, esta zona tiene mar en Baja California y Sonora con el Océano Pacífico y en Tamaulipas está el Golfo de México, por ello encontramos también muchas preparaciones para pescados y mariscos, como el ceviche -o seviche- y los cocteles que se mezclan en frío con salsas y aderezos con poco chile, o bien horneados y fritos.

 

En la costa del Pacífico, hacia el norte, se siguen acostumbrando las tortillas de harina y poco las de maíz; con ellas se preparan tacos con rellenos de mariscos, cocteles, ceviches y pescados fritos, aunque también hay carnes y, de esta zona, especialmente del Estado de Sinaloa, es originario el Chilorio, guiso de carne de cerdo y chiles muy famoso.

 

Más hacia el sur, pero aún sobre la costa, en el Estado de Guerrero, encontramos platillos como el Pozole, que es un caldo que puede ser verde o blanco, y lleva maíz del tipo cacahuazintle, de grano más redondo previamente cocido en agua con cal para ablandarlo, proceso que -aunque ya muy olvidado- se le conoce como Nixtamal. Luego se vuelve a cocer agregándole carne de cerdo o de pollo, dándole el color la salsa que se le agrega. Se acostumbra servirlo acompañado de tostadas de tortilla de maíz; rábano, cebolla, y lechuga picados; chile en polvo, queso fresco, rebanadas de aguacate, taquitos de papa o sesos y trocitos de chicharrón. Se agrega orégano al gusto del comensal.

 

Perdón, el provenir de Acapulco, obviamente parte del feraz y hermoso Estado de Guerrero, me hizo excederme en la descripción, casi cayendo en la receta. Sin embargo, esta introducción no lleva otra idea que ver, a vuelo de pájaro, la cocina de diversas partes del país, antes de darles a conocer -con detalle y permiso de la abuela- las recetas de muchos de esos platillos, más como acervo histórico que porque este sea un libro culinario. El uso que ustedes les den, es responsabilidad propia.

 

Así las cosas, y sin entrar mucho al detalle, sí es interesante hacer notar, con los ejemplos anteriores, que el medio ambiente, el entorno de cada región o zona, influyen en su cocina, tanto como la influencia histórico-cultural de la que ya hablamos en un momento anterior.

 

Puebla, hace fama con sus chalupas de San Francisco, sus molotes, los Chiles en Nogada y el Mole Poblano, preparado originalmente con 35 especias, quince tipos diferentes de chile y mezclas tan raras como sal y chocolate. Cuenta la conseja que la verdad es que en la época colonial, una monja, encargada de la cocina del convento de Santa Clara, avisada de preparar algo especial inmediatamente ante sorpresiva visita del Señor Arzobispo, programada para el día siguiente, comenzó a hacer una mezcla disímbola de los elementos que alcanzó a encontrar en sus alacenas y, cuando se encontraba atareada moliendo los chiles en el metate, la Madre Superiora se asomó y le preguntó qué hacía. La monja, nerviosa y de mal humor, refiriéndose al hecho que no al guiso, farfulló entre dientes “moler”, dejando apenas audible la última sílaba.

 

Al día siguiente, cuando el prelado degustaba el exquisito platillo acompañado de pollo hervido, preguntó por el nombre del guiso. La Madre Superiora, extrañada pero orgullosa, contestó: Mole, Su Eminencia, Mole Poblano. Su uso se extendió no sólo a la meseta central, sino que se convirtió -junto con las aportaciones jaliscienses que señalamos al inicio- en parte de la cocina nacional representativa.

 

Y ya que hablamos de la meseta central, los tamales, los molotes, las enchiladas, las enfrijoladas, las quesadillas, las tortas y los tacos, forman parte de una comida popular de uso ampliamente extendido desde la época pos-colonial pues, con la lucha independentista, las cocinas regionales tomaron asiento en zona del valle central.

 

Estados como Oaxaca, con su mole negro y sus torundas; Veracruz, con su chilpachole de jaiba o el pulpo namorado -o enamorado, qui lo sá- y hasta Yucatán, allá al final del país, pero siempre presente, goza con sus panuchos y cochinita pibil, pasando por Hidalgo con su barbacoa de hoyo bajada con pulque curado, o Tlaxcala con su Huasmole y el Zancarrón de Borrego que llega hasta Serdán y Acultzingo.

Ante una variedad tal, es lógico que se tejan leyendas, aunque algunas con bases decididamente históricas, como la del maíz, que viniera de una mirruña de planta no mayor que la uña de su dedo gordo. Los aztecas, a lo largo de mil años, le cuidaron y prepararon de tal forma, que ahora es esa híbrida planta grande y alimenticia que Usted conoce. De ahí el respeto de los aztecas por el maíz, no sólo porque se convirtió en su principal alimento, sino porque fue uno de los mayores éxitos agrícolas del mundo, y de todas las épocas, con la también importantísima ventaja de que es de las muy pocas plantas que se da lo mismo en clima frío que en el cálido de las costas.

 

Los aztecas, antes de cocerlo -recuerden el nixtamal, que de ahí proviene también la costumbre y forma de cocido- lo calentaban con el aliento para que no sufriese los cambios de temperatura. Si encontraban alguno perdido en el suelo, lo recogían y rezaban una oración para disculpar el desperdicio y evitar que los dioses se vengaran produciendo sequías y, por lo tanto, hambre.

 

Sobre el pozole se cuenta que el primero en referirse históricamente a él fue Fray Bernardino de Sahagún, en su Historia General de las Cosas de la Nueva España, y del que dice su nombre proviene del nahuatl “pozolli”, que significa espuma. Y en efecto, los granos de maíz cacahuazintle, al hervir, se abren en flor y forman una espuma que cubre el cazo o cazuelas en que se prepara. Según Sahagún, durante las fiestas en honor del Dios Xipe, a Moctezuma se le enviaba un pozole con muslo de algún muchacho prisionero y sacrificado, costumbre que, en lo personal y como historiador, me niego rotundamente a aceptar, pues se ha comprobado que los habitantes de mesoamérica, incluidos los aztecas, ni fueron antropófagos, ni hacían sacrificios humanos al gusto.

 

A más del de Guerrero, son famosos los pozoles de Jalisco, Michoacán, y Guanajuato; los curanderos aseguran que es un remedio infalible para curar las “crudas”, y se ha convertido en un clásico para la hora del “tornaboda”, de madrugada, al terminar la fiesta nupcial.

 

El ingrediente indispensable en la cocina y la mesa mexicana es, indiscutiblemente, el chile. Los chiles son originarios de México, y sin ellos no se concibe la cocina mexicana.

 

En la cocina popular se usan sin desvenar y sin semillas. La cocina fina aprovecha más su aroma que su picor y, para ello, se asan, se desvenan, y se les quitan las semillas que, secas, tostadas, fritas y molidas, se añaden más adelante para aumentar el picor. Generalmente el chile se agrega a salsas y guisos; sólo en el sureste del país las salsas picantes se sirven por separado.

 

Cuando los chiles están secos, se les llama de otra manera. La Gaceta nos muestra una lista comparativa:

 

FRESCOS SECOS

Serrano o verde Serrano seco o japonés

Jalapeño o cuaresmeño Chipotle

Jalapeño pequeño Morita

Poblano Ancho

De árbol De árbol seco

Mirasol Guajillo

Chalaca Pasilla

Trompo Cascabel

Piquín Piquín seco

De agua Chilhuacle

 

Sólo se usa fresco: El Güero; y sólo seco: El Rojo.

 

Para los aztecas, la “respetable señora del chilito rojo”, la dios prehispánica del chile, hermana de Tláloc, dios del agua, se llamaba nada menos que Tlatlahuqui-cihuatl-ichizintli. Su nombre, de donde proviene la palabra Chile, es tan complicado como la nomenclatura del chile en México, pero de que el chile ha sido, y sigue siendo, el gran favorito de los mexicanos... ni duda cabe!. Sin embargo, ahora importamos los chiles... de China!

 

Y en estas historias, algunas de actualidad, no dejan de aparecer las gracias de la inventiva popular mexicana. Así, surge la de El Taco y su Personalidad.

 

Alguna vez se le ha ocurrido que su gusto por los tacos puede definir su personalidad? En Guadalajara, detenerse en las esquinas para comer unos tacos es tan normal, que lo vemos todos los días y a cualquier hora. Ricos y pobres, flacos y gordos, de cualquier raza o sexo, es lo de menos, lo importante es el banquete en las banquetas.

 

Hay de tacos a tacos, y también forma de comerlos. Es por eso que hablaremos de la deliciosa costumbre de los tacos. Revise la lista, tal vez hasta ahora no se ha dado cuenta de qué pide sus tacos, y si es de alguna forma innovadora, hágaselo saber a La Pianola.

 

Los enamorados, piden siempre tacos de corazón.

Los casados, tacos de costilla.

Los yucatecos, tacos de cabeza.

Las chismosas, tacos de lengua.

Los niños, tacos de nana.

Las nanas, tacos de niño.

Los cargadores, tacos de lomo.

Los corajudos, tacos de hígado.

Los gordos, tacos de pancita.

Los mentirosos, tacos de papas.

Las muchachas bonitas, tacos de cuerito.

Los modistos, tacos de falda.

Los cubanos, tacos de barba...coa.

Los aguantadores, tacos de riñón.

Las solteronas, tacos de machitos.

Y... Usted?... de qué pide sus tacos?

 

Los tacos, al igual de muchos platillos mexicanos, al generalizarse el gusto por ellos, se convierten en lo que conocemos como antojitos.

 

Y es la verdad, pierden el señorío propio de un plato bien servido, y se convierten en bocadillos variadísimos y apetitosos que se encuentran en todas partes; si bien surgen de la mesa bien puesta, llegan a la calle, al zaguán, a los puestos callejeros, pero es tanta su popularidad que, paradójicamente, regresan a la buena mesa en los restaurantes, incluyendo los de lujo.

 

Las Chalupas, toman diferentes formas -asegún el rumbo, niño-; en Puebla, son tortillas pequeñas colmadas de salsa bien picante fritas en manteca hasta su casi dorado, adornadas apenas con una rajilla de carne; en el sureste, son parecidas pero más gruesas; y en occidente parecen pequeños barcos de masa de maíz, y de variados rellenos. Los Paneques, se parecen a estas chalupas, pero se cierran.

 

Las gorditas es otro de los platillos que cambian conforme a la zona. En Guadalajara, son tortillas gruesas y pequeñas, cuya masa está mezclada con grasa, frijol, chile, etc. En la zona centro, incluido el Distrito Federal y áreas circunvecinas, la gordita es una tortilla gruesa cubierta de salsa, queso y algún guisado, acompañada algunas veces de una carne asada encima, como los tlacoyos o huaraches actuales. Más al sur, toman diversos nombres. En Veracruz, pellizcadas, en Puebla, Oaxaca y Guerrero, sopes. Con el mismo nombre, en la Perla Tapatía, estos últimos son parecidos a las gorditas, pero se fríen.

 

En fin, que los nombres tradicionales se han mezclado tanto como los estilos y, si no conoce la cocina regional de la zona que visita, corre el riesgo de pedir una cosa y recibir otra. Por ejemplo, en Puebla, los molotes son tortillas de harina de maíz mezclada con harina de trigo, rellenas de diversos guisos -entre ellos la famosa tinga- que se fríe en un comal metálico extendido con un pozo al centro, en donde el molote nada en manteca o aceite.

 

Si observamos este sistema, y buscamos en otros lugares el mismo producto, nos encontramos con que reciben el nombre de quesadillas, marías, rellenas y hasta gordas simplemente. Mientras que los molotes, usando el nombre y no el producto, en el bajío son rollos de masa o tortilla rellenos y fritos.

 

Si en Guadalajara las Garnachas son abarquilladas y rellenas de carne picada y frijol refrito, el mismo nombre representa en el sureste tostadas fritas, untadas de frijoles refritos, lechuga picada, queso rallado, crema y lo que usted guste, aunque la tostada tradicional es de “pata” de cerdo.

 

Sin embargo, la mescolanza de nombres que se confunden junto a sus formas, no deja de convertirles a todos y cada uno de ellos en exquisitos bocadillos. Y decía mi abuela... lo que no hay, se inventa!

 

Las Tortas Ahogadas son una de las comidas tradicionales de Jalisco. Además de ser bastante ricas. Una torta ahogada se compone de un birote -pan exclusivo de ese Estado que, por la altura y el clima, forma una costra muy especial no lograda en otras entidades- al que en su interior se agregan trozos de carnes fritas de cerdo, bañada por una salsa de Chile. Dependiendo de la cantidad de chile que se le agregue a la torta, esta será ahogada o medio ahogada, así es que si algún día desea probar una Torta Ahogada, no la solicite totalmente ahogada, porque en verdad se va a enchilar.

 

Las tortas ahogadas se suelen acompañar de tacos dorados de carne y una cerveza bien fría. Pero... de dónde salieron las Tortas Ahogadas?

 

El promotor es el Sr. Ignacio Saldaña, el Güerito de 66 años dueño del negocio que lleva precisamente ese nombre: Tortas Ahogadas El Güerito, que acaba de cumplir 40 años de servicio en su céntrico local de Madero 13 en la Perla Tapatía.

 

Cuenta que hace como cien años su papá, Don Luis de la Torre, el mero Güero, inventó las Tortas Ahogadas que empezó a vender por el Jardín de San Francisco. Al envejecer y  morir su papá, el Güerito siguió la tradición y se puso en la esquina de Miguel Blanco y 16 de Septiembre, con una vitrina bien elegante. Después pasó al famoso local ubicado al otro lado de La Alemana, donde se supone nacieron las Tortas Ahogadas.

 

 

AL SECUESTRO DE LAS RECETAS

 

Francamente, como literatos y editores, no estamos enterados de que existan “derechos de autor” en lo que se refiere a las recetas de la cocina mexicana, con algunas preclaras excepciones que, quienes las tienen, guardan celosamente en el mayor secreto. Es por eso que, dado que este libro a más de hablar de la historia de Susana B. Chávez Paulsen y el restaurante La Pianola, cita mucho a la comida mexicana y sus exquisitos platillos, nos hemos permitido robar algunas de estas y hacerlas de su conocimiento.

 

Con todo, recuerde al prepararlas que no bastan los ingredientes y la receta misma, sino el agregado de ese toque mágico que tienen algunas de nuestras cocineras -o los modernos Chef’s- que le dan esa sazón que hace las delicias de nuestros paladares, así es que... si alguna no le sale como espera... pídale el secreto a Doña Carmen o a la Tía Lupe.

 

Y, si aún así no le quedan sabrosas, no se preocupe... simplemente vaya a Guadalajara, llegue a La Pianola, y disfrute de ese sabor casero que tanta fama le ha dado. Buen provecho!

 

 

BIRRIA Estilo Jalisco

(Receta de Francisco Chávez Franco, Papá Pancho, abuelo de la Señora Susana y propietario de Birriería, en la zona de las 9 esquinas en los años 50’s)

 

Un kilo de carne de borrego se pone a cocer en agua con hojitas de laurel y sal; ya que se coció la carne, se deja enfriar y al caldo se le quita la grasa.

 

El caldo se licúa con un kilo de jitomates, se pone en una cazuela a fuego lento, y se sazona con sal, clavo de olor, pimienta y comino previamente molidos en el molcajete. La carne se mete a dorar en el horno.

 

Se sirve con trozos de borrego bañados con la salsa, cebolla picada y salsa picante. Se acompaña de un delicioso Tepache.

 

 

 

SOPES POBRES

 

1/2 kilo de masa

1 cebolla picada

1/4 de kilo de tomates verdes

1 ramita de cilantro

2 chiles verdes

1 diente de ajo

150 gramos de queso añejo

sal, la necesaria.

 

Los tomates se pelan y se ponen a cocer con los chiles. Una vez cocidos, se muelen con el cilantro, ajo, y un pedazo de cebolla.

 

Por otro lado, se van haciendo los sopes con la masa, se ponen sobre el comal, y se voltean para que estén bien cocidos.

 

Ya cocidos y estando aún sobre el comal, se les vierte un poquito de grasa hirviente, la salsa, un poco de cebolla finamente picada y queso.

 

El éxito de estos sopes es que siempre se deben servir recién hechos.

 

TORTAS AHOGADAS

 

1 Birote o bolillo

Carnitas fritas de cerdo

Salsa de Jitomate (dulce):

4 jitomates cocidos, 1/4 de cebolla, 8 pimientas enteras, 1 pizca de orégano, 1 pizca de cominos.

 

Se licúan todos los ingredientes, se le agrega agua y sal al gusto, se cuela y listo.

 

Salsa picante:

1 puño de chiles de árbol (remojado), 3 chiles mirasol (remojado), 1 ajo, 1 pizca de tomillo, 2 clavos, 8 pimientas, 1 pizca de comino, 1 hojita de laurel, agua la necesaria, 1 chorro de vinagre blanco, 1 chorro de vinagre de manzana, sal al gusto.

 

Se licúa todo, y el secreto es que se cuela dos veces el chile que queda en la licuadora para que le dé más sabor.

 

Se abre el birote, se rellena de las carnitas, y se baña en la salsa -dulce o picante, según el gusto- teniendo la advertencia de que la salsa picante... es picante!

 

 

POZOLE

 

Un kilo de maíz cacahuazintle

Un kilo de carne de cerdo (o de pollo, según el gusto)

1/4 de tomate verde

dos ajos

1 cebolla y chiles verdes al gusto.

 

Se coce el maíz en agua con cal para ablandarlo. Luego se vuelve a cocer por unos quince minutos, agregándole la carne de cerdo o de pollo.

 

La salsa verde se prepara asando los ajos y loc hciles verdes, para luego licuarlos con un poco de agua y la cebolla.

 

Se sirve blanco, sin la salsa; o verde agregándole la salsa preparada.

 

 Se acostumbra servirlo acompañado de tostadas de tortilla de maíz; rábano, cebolla, y lechuga picados; chile en polvo, queso fresco, rebanadas de aguacate, taquitos de papa o sesos y trocitos de chicharrón. Se agrega orégano al gusto del comensal.

 

 

Chiles en nogada

 

Ingredientes:

6 Chiles poblanos grandes

1 Manzana mediana

1 Pera Mediana

1 Plátano macho

1 Jitomate regular

1 Cebolla regular

3 Cucharadas de aceite

3 Cucharadas de puré de tomate

2 Cucharaditas de perejil picado

50 Grs. de pasas

100 Gramos. de almendras cocidas y peladas

100 grs. de biznaga

300 Grs. de carne de puerco cocida y desebrada

5 Clavos de olor

5 Dientes de ajo

3 Claras de huevo

 

Manera de preparar:

Se pone el aceite en una cacerola al fuego, para freír los,ojos y el perejil, se agrega la manzana, pera y el plátano ya picados en crudo, se añade el jitomate y la cebolla finamente picados en crudo, se añade el jitomate y la cebolla finamente picados junto con el puré de tomate, clavos de olor , ya que esta bien frito se agrega la biznaga, almendras y pasas y por ultimo la carne de puerco.

 

Con esta mezcla se rellenan los chiles que ya estarán asados y pelados. Se baten las claras de huevo para capear los chiles ya rellenos.

Salsa para cubrir el chile (nogada)

 

100 Grs,. de nuez

150 Grs. de panela

1 Pedazo chico de canela

1 Copa de cognac

3 Cucharadas de azúcar

1 Pizca de sal

1 Cucharada de perejil picado

1 Chorrito de leche

1 Granada chica

 

Manera de preparar:

Se licúan todos los ingrediente que forme una pasta semi espesa, con la que se cubre el chile ya capeado. Al momento de servir se adorna con nuez entera y hojas de perejil algunos granitos de granada.

 

 

 

CHANGUIRONGO

 

Se ponen 4 cubitos de hielo en un vaso jaibolero. Se agrega tequila al gusto, se pone un poco de sal, jugo de limón, y se agrega pepsi (porque no les gusta la coca) y listo!

 

 

SANGRITA

 

Una bebida inusual pero deliciosa del restaurante de La Pianola.

 

4 Porciones

1 copa de Jugo de Naranja

1 copa de Jugo de Jitomate

1/2 copa de Tequila

2 cucharaditas de jarabe de Granadina

1 cucharadita de Salsa Tabasco

1/2 cucharadita de Salsa Tabasco

Combine todos los ingredientes en jarra. Sazone con la sal y la pimienta. Llene 4 cristales de hielo. Vierta el sangrita encima y sirva.

 

 

 

TEPACHE

 

En una olla con agua se pone: cáscara de piña, canela, clavo de olor, y piloncillo, panocha, o panela, como Usted le llame.

 

Se tapa muy bien, para que no le entren mosquitos, y... en tres días... a disfrutar el rico Tepache! Sírvalo con trocitos de manzana.

 

 

JUGO VERDE

(Receta de Don Cande)

 

2 y medio vasos de jugo de toronja

1 rama de apio

1 nopal (penca pequeña)

ramitas de perejil

1 porción de piña.

 

Se licúa todo y no se cuela. Es diurético, adelgaza, y mejora la digestión pues contiene fibra y potasio.

 

 

 

 

CON SABOR A CLAMATO...

 

Clamato Vodka

Sirve en un vaso una medida de vodka, salsa inglesa, salsa Tabasco y el jugo de un limón. Llena con Clamato y, si quieres, agrega un poco de sal y pimienta. Decóralo con un apio y... salud!

 

Clamato Tequila

A una medida de tequila, agrega salsa inglesa, jugo de limón, salsa Tabasco y Clamato al gusto. Adórnalo con un apio, y acentúa su sabor con un poco de sal y pimienta.

Delicioso!

 

Clamato Original I

En un vaso sirve hielo, agrega chile piquín, salsa Tabasco, salsa Maggie, el jugo de un limón y Clamato hasta llenar. Ponle un poco de sal y pimienta. Dale el toque final agitándolo con un apio.

 

Clamato Original II

Mezcla chilito Lucas con sal y limón, salsa Maggie y salsa Valentina; agrega una Cahuma y una botella de Clamato de 16 onzas. Salud!

 

Clamato Diablo Rojo

A un vaso ponle hielo, agrega una medida de tequila, el jugo de un limón, un poco de sal, Clamato al gusto... ¡Y goza todo al rojo rico!

 

HORCHATA PIANOLA

 

1 Taza de arroz

2 litros de agua

1 lata de leche condensada Nestlé

1 lata de leche evaporada Clavel

1 raja de canela

azúcar y vainilla al gusto

 

Se remoja el arroz con la raja de canela durante veinte minutos; se licúa con las dos latas de leche, y se le agrega más agua, vainilla, y azúcar al gusto. Se sirve con hielos.

 

 

ESCAMOCHA

(Receta de Silvia)

 

Fruta picada en trozos: sandía, mango, papaya, fresas.

1 pizca de sal

1 pizca de azúcar

Jugo de naranja

Jugo de lima.

 

Se mezcla todo y se sirve en un bowl.

 

 

COLOFON

 

A lo largo de las investigaciones realizadas para esta serie de Personajes de Mis Recuerdos, he encontrado a gente tan valiosa y olvidada como Beto Barney, uno de los más importantes promotores a nivel internacional de Acapulco, que fuera dueño de los cabarets familiares de moda -entre ellos el famoso Bum Bum, plataforma de centenas de estrellas internacionales- allá por los 50’s y al que dedicara el No. 1 de la serie.

 

El No. 2 está dedicado a otra mujer, activa, de un arrojo incomparable y una inspiración inagotable, Margot Rosenzweig, a quien se prepara un homenaje por sus 60 años de servicios a la comunidad acapulqueña. Su filantropía dejó honda huella en el Hospital Civil de Acapulco, la Cruz Roja Mexicana, todas y cada una de las Casas Hogar del puerto, a mas de en la vida de infinidad de familias. Pintora, escritora, historiadora y poetiza, dedica su tiempo actualmente a la fundación Por Nuestros Niños, que será dedicada al rescate de los niños de la calle en todo el país.

 

En preparación están algunos más que dejarán para la historia la vida de Ramón Luján Saldivar, exitoso turistero y modesto filántropo; de Humberto Ochoa Campos, precursor del diarismo en esa entidad suriana; y la de Herminia Olea, honesta y vivaz luchadora social, forjadores todos del Acapulco moderno.

 

Todos ellos son mis amigos, a todos ellos les he tratado a lo largo de casi una vida; les conozco pues, y rascar en su vida no representó mayor problema.

 

Sin embargo, realizar esta obra, hablar de la vida de Susana y preparar un libro sobre ella y su negocio en tan corto tiempo -con el noble fin de participar así en su XXII aniversario- se me hizo harto difícil al principio. Durante el viaje, en el autobús, estuve varias veces tentado a dar marcha atrás. Mas todo fue conocerla.

 

Me precio -en mis cuarenta y dos años como periodista y unos menos de escritor- de no ponderar a nadie a cambio de pago alguno; cuantimenos gratuitamente. De igual forma, me niego rotundamente a callar detalles que, si bien fueron de daño moral, sentimental o pecuniario para los biografiados en su momento, hoy forman parte de su historia y la historia no tiene sentimientos.

 

Así las cosas, durante la semana que conviví con Susana y su familia, pude lograr -a más de su espontánea amistad- su confianza y entrega para proporcionar la información necesaria sin tapujos, sin temores sociales. Les conocí bastante -quizá no con la misma profundidad que sus viejos amigos- como para poder opinar y escribir sobre ellos.

 

Llegue a sus manos este libro, caro lector, con la seguridad de que lo citado en él es simple y llanamente la pura verdad; loa y crítica son ciertas, y si la crítica es apenas perceptible, no es por otra razón que porque no hay mayor motivo de ella. Los años, como todo en la historia, serán los que juzguen y comprueben estas palabras y comentarios.

 

A Susana, a sus hijos, a sus increíbles hermanos, mi más profundo respeto.

 

 

Este libro se terminó de imprimir

el día 31 de agosto del 2004,

bajo el sistema POD

y con un tiro inicial de 500 ejemplares,

en los talleres de

Editorial Sagitario

Acapulco, Gro. México.

 

e-mail: editorialsagitario@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

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