DIRECTORIO MUNDIAL DE LITERATURA, HISTORIA, ARTE Y CULTURA          

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Carlos Campos Serna

Acapulco, Guerrero, México

 

Nací bajo el signo de Virgo en el mes de septiembre del sesenta en Acapulco, Gro, México. Crecí jugando entre calles polvorientas durante toda mi infancia. Mis primeros conocimientos los adquirí en la escuela primaria Ignacio Zaragoza, cuando cursaba el cuarto año un temblor movió fuertemente la escuela, que los muros sufrieron fisuras, las cuales espantaron a los maestros y niños, al otro día se veía a lo largo de la banqueta, cargar a los niños sus sillas y pupitres, dirigiéndose a estudiar a una bodega de maíz  con techo de lámina de asbesto para no perder el año escolar. En ese entonces yo veía crecer en la montaña una nueva escuela, la cual visitaría por seis largos años, los tres  primeros años de secundaria y la segunda etapa de preparatoria. Yo me la pasaba estudiando y jugando fútbol en la C.E.C.Y.T  37. Teníamos un director que mantuvo dicho plantel extraordinariamente hermoso, con salones limpios y superficies verdes, árboles y pinos frondosos. La mayoría de los maestros participaban profesionalmente con sus conocimientos en la formación de nosotros. Cuando terminé la ¨prepa¨, me trasladé a la capital mexicana a estudiar arquitectura en la Universidad Autónoma Metropolitana; plantel Azcapotzalco, fueron largos los días y las noches ideando espacios de los diferentes proyectos que nos dejaban los docentes. Al día siguiente que me dijeron que ya era arquitecto, me fui a trabajar a San Cristóbal de las Casas con los indígenas de los Altos de Chiapas, ese trabajo me dejo una cicatriz muy profunda, formando mis ideales políticos y sociales. Mi segundo trabajo fue la reconstrucción de la Ciudad de México, herida por los terremotos del ochenta y cinco. Al terminar  este gran proyecto, conocí a una chica alemana, con el tiempo nos casamos, uniendo nuestros genes que produjeron una hermosa niña. Con mi hija criando y acompañando a mi mujer en su trabajo por tres continentes y cuatro países, conocí varias culturas fuera de mi país. Después de dieciséis años regresé a México por un corto tiempo, me especialicé en el diseño y construcción de viviendas con gran éxito, pero nuevamente trasladan a mi esposa al sur de Latinoamérica  en donde radico y vivo con paz y positivismo, encontrando la tranquilidad para seguir proyectando mis ideas arquitectónicas de vez en vez, escuchando música, ir al cine o al teatro, leyendo libros y  sobre todo, teniendo la suerte de tener más tiempo para mi segunda pasión: la escritura.

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