DIRECTORIO MUNDIAL DE LITERATURA, HISTORIA, ARTE Y CULTURA          

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Mara Agudelo

Toledo, Antioquia, Colombia

 

Maestra licenciada de Periodismo por el Ministerio de Educación.

 

Trayectoria literaria

Su poesía ha trascendido las fronteras locales y su nombre evoca la autenticidad de una mujer plenamente consagrada a la palabra como instrumento de humanismo, como fuerza creadora de conciencia y libertad.

Ha viajado por diferentes países haciendo conocer su poesía traducida en parte a algunas lenguas.

Es miembro activa de la Fundación Ciudadanas de Colombia casi desde su fundación.

En su poesía canta la patria, dicen algunos, y también denuncia, grita, evoca. Sueña sobre todo un tiempo mejor para todos.

Es cofundadora de la Asociación de Mujeres Poetas de Antioquia.

Ha sido incluida en varias antologías y su poesía sigue difundiéndose en diferentes medios.

 

Obras:

Alborada

Hermana Embera

No es tan difícil

Tropel de quejas. (1967)

Penumbra iluminada. (1975)

Sobre la piel de América. (1988)

Las espigas del alma. (1995)

Momentos. (1997)

Senderos. (1998)

Poemas extraviados. (2001)

 

Fuentes

Mara Agudelo. Disponible en: Literatura Antioqueña Consultado el 12 de octubre del 2015

Mara Agudelo,

la poesía se hizo sencillez
 

Autor: Daniel Grajales

El Mundo.com
11 de Mayo de 2014

 

La poetisa antioqueña habló con EL MUNDO sobre su carrera y relató porque decidió publicar un nuevo libro con algunas de sus poesías inéditas.

Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Mara Agudelo durante su entrevista con EL MUNDO.

Comenzó a escribir poesía desde que era una niña, sin embargo, su inseguridad hizo que quemara muchos de esos versos, ya que solo a partir de 1962 se sintió complacida con sus palabras y fue ahí cuando no dudó en que la poesía era la voz que nunca podría callarse, que hacía vibrar su interior.

Aunque la época no permitía a las mujeres las libertades que hoy posee, “yo nunca me he sentido limitada, recuerdo mis años y no me he sentido nunca censurada por nadie, trato de defender a la mujer, comento y no tengo ni he tenido nunca ninguna barrera. No han limitado mi poesía”.

En 1967 apareció su primera publicación de poesías, “Tropel de quejas”, obra con la que su nombre comenzó a tomar notoriedad. Desde entonces se ha preocupado porque su estilo no se parezca al de nadie y porque al recitar sus palabras sean comprensibles, “porque nadie necesite tener un diccionario en la mano para poder entender lo que declamo”.

Ella es Mara Agudelo, la poetisa antioqueña que creció en un ambiente artístico, con la música siempre cerca, para quien “el reto de los poetas actualmente es ser poetas, no dejar de ser poetas. El que siente necesidad de hacer un poema creo yo que es hasta la muerte”.

Con el ánimo de dar a conocer algunas de sus más de 200 poesías, Agudelo decidió publicar “Todas las palabras”, el libro que próximamente presentará al público, el cual describió como una “libreta de apuntes” en la que escribió en la primera página: “Creo que se me olvidó escribir, no es nada raro. La vejez no viene sola. No obstante aquí tienen mis amigos y amigas y los amantes de mis escritos, las últimas plumillas. Espero las acepten. Las he publicado para ustedes”.

Frases que podrían sonar a una mujer vieja, de la cual solo podrá tener la edad ya que su memoria, prodigiosa y lúcida, le permitió viajar al pasado para compartirnos lo que ha sido su vida, entre poesía y sencillez. 

Unida a la cultura 

“Lo fundamental de Mara es que toda la vida ha sido maestra. Dentro de su vocación, aparte de la poesía y la literatura, dictó clases de filosofía, matemáticas, idiomas  y otras materias. Su formación de periodista la ha aplicado a la docencia, a la literatura, a la poesía, a todo”.

Con estas palabras, el también poeta y escritor Óscar, quien ha compartido varios años la amistad de Agudelo, detalló las diferentes aficiones que ha tenido la autora.

Para él, su visión siempre ha estado alimentada para formar a través de su trabajo, para educar y  compartir con los otros, idea que ella dejó en claro, ya que dijo “yo creo que todas las formas de hacer poesía son válidas, todos tenemos maneras distintas de ver el arte y de hacerlo”.

Por su parte, Ángela Penagos, directora del Festival de Poesía de El Poblado y de la Red de Mujeres Artistas de Antioquia, dijo que: “La poesía siempre habitará en cada uno de sus poemas. Nos enseña de su brioso caballo que bautizó Capitán y que la llevaba a la escuela con sus trenzas al aire al que lloró cuando tuvo que viajar a Medellín. 

Siempre leer la frescura de sus poemas nos hará aposentar en el ser, la profunda alegría de los hablajes entre la flor y los astros”.

“Inicié mi magisterio el 11 de febrero de 1960 y me retiré el 2 de septiembre de 1996. Pero, entre mis años como educadora de primaria y luego en secundaria, hubo un receso de catorce años. Laboré con el Gobierno Departamental en la Contraloría, con el Distrito Especial de Bogotá en la Registraduría y con el Ministerio de Agricultura en Cundinamarca, y otros departamentos del país. También laboré en Bogotá, en encuestas de población y desempleo con la Universidad de los Andes. En Medellín, manejé las relaciones públicas del Grupo Cultural los Dieciocho, fui cofundadora de Mujeres por Colombia, de la Asociación Colombiana de Periodistas, Seccional Medellín, y de la Corporación Mujeres Poetas de Antioquia”, de esta manera Agudelo resumió en el libro “Visibilización de mujeres artistas de Medellín, inventario de re-conocimiento”, cómo fue su trabajo por la educación y la cultura.

A esto, debemos agregar su Revista Cultural Voces, en la que se dedicó a plasmar las letras de diferentes autores colombianos y a exaltar su labor. Sin embargo, uno de los hechos que más recordó con alegría fue haber logrado reunir a cientos de mujeres en una cita con la poesía.

“Todo comenzó con que cuatro mujeres nos reuníamos cuatro veces al año en nuestras cuatro casas, con algo incluido, y hacíamos una tertulia. Allí, surgió la idea de que reuniéramos a las mujeres de Antioquia para hacer lo mismo. Una cita que se llevó a cabo, pero no totalmente como era mi anhelo. Reunimos hasta 120 mujeres, lo programamos hacer por diez años, con dificultades, porque aquí hay que pagar para hacer cultura, no nos pagan”, narró.

“Mara, una vida novelada”

En 1987, esta poeta comenzó a escribir su autobiografía, la cual tituló “Mara, una vida novelada”: “la comencé a escribir cuando nos estaban matando en cada esquina y yo sentía la metralleta a mi costado, por eso comencé a escribir cosas que quería que las personas supieran sobre mí”, detalló.

Un trabajo de recopilación, que ella no olvida, el cual sirvió, como lo plasmó Naiffy Moussa en el prefacio de la obra, para homenajear a quien: “Ha enriquecido con su talento la literatura y acunando las notas melódicas que salen desde su pecho para su región”.

Al hablar de sus referentes, Agudelo menciona sin duda a Gabriela Mistral, a Pablo Neruda y a Barba Jacob, “todos los que tengan un mensaje que valga la pena yo estoy ahí”, precisó.

Su principal característica, según aseguró, es “la sencillez, siempre estoy buscando en el poema, siempre estoy al día, comprendo los cambios generacionales, siempre estoy rescatando la metáfora. Lo importante es que haya poesía que valga. Tengo poesía social, poesía amorosa, pero siempre poesía que se pueda comprender fácilmente, que rescate lo que somos”.

Entre sus colegas mujeres, resaltó a Piedad Bonnet, a Olga Elena Mattei, a Ruth González de Quintero, Maruja Vieira y a Meira del Mar, entre otras, para quienes tuvo una palabra cordial y respetuosa al resumir sus propuestas. De su propia obra comentó que, “mi poesía es tan sencilla, pero yo la quiero, porque no puedo dar más. Está al alcance de mi intelectualidad y aún así me la han recibido con afecto, con amor”, enfatizó.

Su voz continúa teniendo fuerza, tanta que hace vibrar al recitar al oído. Con total dominio de su obra nos regaló al susurro su “Corazón de montaña”, “pequeño campesino, hermano campesino, pequeño dios agrario. Esa mirada absorta, melancólica, inmensamente triste, qué busca en la distancia. Dime pequeño niño, diminuta semilla de la patria, qué avizoran tus sueños, tu mirada (…)”, pronunció accionando, la mujer que dice encontrar en lo simple lo que necesita para darle alegría a su alma: su propia poesía.

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“Cuando muera”

“Solo en cenizas quedará mi cuerpo

Mis versos, mi memoria.

Cenizas nada más… Tierra quemada

Polvo que flotará sobre las aguas

de los mares del mundo.

Mi alegría, mi llanto, mis poemas

mis esperanzas y desilusiones.

Todo será ceniza cuando quede 

en silencio profundo.

¿Qué llevaré conmigo cuando muera?

¿Quién me abrirá la puerta

del reino prometido?

Pero, ante todo,

¿Quién me dirá si lo he ganado?...”

Poesía tomada del libro “Todas las palabras”, de Mara Agudelo.

La poetisa

“Mara Agudelo es maestra licenciada de periodista por el Ministerio de Educación. Ha sido una luchadora y defensora permanente de los derechos humanos y de la educación. 

Trabajó en distintos medios escritos y desempeñó labores como funcionaria en pro de la cultura durante algunos años. 

Su poesía evoca la autenticidad de una mujer plenamente consagrada a la palabra como instrumento de humanismo, como fuerza creadora de conciencia y libertad. Ha viajado por diferentes países haciendo conocer su poesía traducida en parte a algunas lenguas. Es miembro activa de la fundación Ciudadanas de Colombia casi desde su fundación. En su poesía canta la patria, dicen algunos, y también denuncia, grita, evoca. Sueña sobre todo un tiempo mejor para todos. Es cofundadora de la Asociación de mujeres poetas de Antioquia.

Ha sido incluida en varias antologías y su poesía sigue difundiéndose en diferentes medios”.

Reseña de la obra de Mara Agudelo, del grupo Viztaz y su sección Literatura Antioqueña Clásica y Contemporánea.

 

Estas son algunas de las poesías cortas del libro “Todas las palabras”, de Mara Agudelo:

 

-“Embrujo”

“¡Qué bueno es ver el sol 

esperar con paciencia

que regrese la luna

con su embrujo poético:

Sol de la noche!”.

 

-“Rubor”

“Color en la mejilla

apariencia de salud

¿O… dignidad?...”.

 

-“Sin paraíso”

“Adán se pensó a la inversa

y quedó en nada

Eva por imitarlo,

Voló…, voló y voló.

¡Y, entre tanto,

el Paraíso, se esfumó!...”

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